
En los primeros 5 meses de 2022 el Estado fue una máquina de recaudar: por Ganancias entraron a las arcas fiscales 13,3% más fondos (descontada la inflación) que en igual período de 2021, los aportes a la seguridad social aumentaron 8,7%, los derechos de importación 7,9% y los ingresos promedio 5,7 por ciento. En términos constantes, fue la segunda mayor recaudación para el período desde el año 2000, solo superada por la de igual lapso de 2013. Los datos de mayo, tomados aisladamente, fueron aún mejores: +26,9% en Ganancias, +24,5% en Bienes Personales, +12,6% en total.
Pero no alcanza, porque el gasto público crece más rápido. “En materia fiscal es probable que se esté perdiendo otra vez la oportunidad de equilibrar más rápidamente las cuentas del gobierno, en un contexto en que los recursos crecen a buen ritmo”, dice un estudio de Marcelo Capello, Marcelo Cugno y Jonás Alvarado, del Ieral de la Fundación Mediterránea, quienes calcularon además que si en el primer cuatrimestre el gasto público nacional hubiese subido a la par de la inflación (esto es, hubiera sido constante en términos reales), en lugar de un déficit primario de 0,37% en dicho período, el Estado habría tenido un superávit de 0,31% del PIB.

Esa inconducta no impediría aprobar (en lo fiscal) la primera revisión del FMI. Más complicado en cambio será cumplir la meta de “Asistencia del BCRA al Tesoro” en el segundo trimestre. No debe exceder de $438.500 millones, pero a mayo ya sumaba $380.500 millones y en junio el sector público debe pagar el medio aguinaldo.
Para el primer cuatrimestre, con datos más detallados, el trabajo precisa que los “subsidios económicos” (energía, transporte, gas) subieron 48,1% más que la inflación, las transferencias “corrientes” a provincias 19,2% y las “de capital” 16% más. De hecho, no hubo rubro del gasto inferior a la inflación; ni siquiera los más conservadores, como sueldos (+ 10,9% por sobre el ritmo del índice de costo de vida) y jubilaciones (+ 5,1%).
Reparto
A su vez, las transferencias a provincias, sumando “automáticas” (por ley de coparticipación) y “discrecionales” (de criterio “político”) se ubicaron, a valores constantes, en el nivel más alto de los últimos 22 años y también fueron las más altas en términos del PIB (3,1%) si se excluye 2020, un año anómalo, por la fuerte caída del PIB.
Además, el mayor aumento en transferencias hasta mayo fue para la provincia de Buenos Aires (9,5%), seguida por Chaco (9,4%) y Tierra del Fuego (8,3%). La media de aumento fue del 6% por sobre la inflación y solo dos distritos, Córdoba y Neuquén, recibieron menos transferencias “reales” que en enero-mayo 2021: Córdoba (- 1%) y Neuquén (- 4,6%).
Es notable además que todos los distritos cuyo aumento superó la media del 6% son gobernador por la coalición oficial, con la sola y leve excepción de Corrientes (+ 6,2%), en virtud de los incendios que, en el verano, forzaron el tardío auxilio nacional.

Pasando la gorra
Pero si hasta ahora la largueza fiscal fue en buena parte absorbida por la holgura recaudatoria, en junio el panorama se complicará con el pago del aguinaldo a los empleados públicos. De resultas, dice el estudio, “el Tesoro Nacional tendrá que aumentar fuertemente sus colocaciones de deuda voluntaria en el mercado, para no requerir más de $58.000 millones de asistencia del BCRA en dicho mes. Al igual que la meta de reservas del BCRA, luce complicada de cumplir”.
Nada de lo anterior es gratuito. “Es preocupante -dicen los autores- dado que el crecimiento de la base monetaria por motivos fiscales es una de las pocas, sino la única, ancla para la inflación este año, en que el resto de los factores de corto plazo juegan en pos de mayor inflación (suba del tipo de cambio, de los salarios, tarifas y otros precios regulados, inflación internacional, precio de exportaciones)”.

Los números que se proyectan expresan con claridad la cuestión: aun si la inflación fuera de 4% mensual promedio de mayo a diciembre, el saldo anual rozará el 70%, si fuera del 5% mensual la balanza cantará en diciembre 82% y si repite el guarismo de diciembre (6%), a fin de año el índice de costo de vida habrá aumentado 97%, rozando los tres dígitos.
Tal vez por eso el presidente Alberto Fernández no ceja en la idea de aumentar retenciones y el ministro de Economía, Martín Guzmán, apronta su “impuesto a la renta inesperada”. Hay que darle de comer al ogro filantrópico.
SEGUIR LEYENDO:
Últimas Noticias
El salto del riesgo país no alteró al dólar, pero empieza a impactar en la brecha cambiaria
La oferta de divisas mantiene el tipo de cambio muy tranquilo. Sin embargo, se nota de manera incipiente más presión por dolarizarse a través del contado con liquidación. ¿A cuánto asciende la diferencia de cotizaciones?
Cuánto debería crecer la economía argentina en septiembre para no caer en recesión técnica
El EMAE de agosto mostró una leve mejora mensual, pero no alcanzó para despejar las dudas sobre el cierre del tercer trimestre. Analistas advierten que evitar una segunda caída consecutiva es cada vez más difícil
Autos que manejan solos y pueden hacer mandados: las tecnologías que General Motors prepara para los próximos años
La automotriz desarrollará una arquitectura centralizada de procesamiento de datos, ampliará sus funciones de software y prepara el debut de la conducción autónoma en el Escalade IQ para 2028.

La economía no repunta: cuáles son los sectores más afectados y cómo evolucionó cada rubro en lo que va de 2026
La actividad sigue mostrando comportamientos dispares por segmento. Aunque la mayoría crece en términos acumulados, otras ramas centrales para el empleo y el PBI permanecen en terreno negativo
Hay señales positivas para la deuda argentina: por qué el mercado mira más allá del débil dato de actividad de agosto
La baja de las tasas en EEUU ofrece un contexto externo más favorable, mientras los analistas esperan una recuperación gradual de la economía en septiembre y octubre. Las dudas



