
El escritor y abogado Eduardo Álvarez Tuñón fue designado el jueves pasado por la Academia Argentina de Letras para ocupar el sillón “Francisco Javier Muñiz” que había dejado vacante el ex director de la Biblioteca Nacional Alberto Manguel en 2018, y que a lo largo del tiempo fue ocupado sucesivamente por Ángel Gallardo, Bernardo Houssay, Eduardo González Lanuza y Horacio Armani.
Álvarez Tuñón se integra así a la nómina de académicos de número de la institución, que incluye -entre otros- al ensayista y traductor Santiago Kovadloff; los lingüistas Alicia María Zorrilla y Jorge Luis Moure; los periodistas Hugo Beccacece y Jorge Fernández Díaz; el escritor Pablo de Santis y el actor Oscar Martínez. Todos ellos, en tanto miembros de la Academia Argentina de Letras, forman parte automáticamente de la Real Academia Española.
Nacido en Buenos Aires hace 64 años, Álvarez Tuñón, que es sobrino nieto del poeta Raúl González Tuñón, conjugó desde siempre su pasión literaria con los oficios de un hombre de leyes. Recibido en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, donde ejerció la docencia como profesor de grado y de posgrado, el también narrador, poeta y ensayista se desempeñó como juez nacional y fiscal general. Actualmente está retirado de la profesión, aunque pertenece desde 2018 a la Academia Argentina de Derecho.
Como escritor, Álvarez Tuñón ha publicado en distintos géneros, desde su primer libro de poemas Los pueblos del árbol (1976) hasta su más reciente libro El tropiezo del tiempo, una colección de cuentos que editó Libros del Zorzal en 2019. Si bien son esos dos géneros donde más se ha destacado, también es autor de las novelas El diablo en los ojos (1994), El desencuentro (1999), Las enviadas del final (2009) y La mujer y el espejo (2016), y de la obra teatral La memoria y el viento. Su experiencia en el ámbito judicial le ha dado material suficiente para sus relatos, que a menudo se nutren de ello.

Poemas suyos integraron el libro 200 años de Poesía Argentina, que la Editorial Alfaguara presentó como el canon del bicentenario, y también formaron parte de la selección Poesía de América Latina para el mundo publicada en México. Desde 2013, el escritor dirige junto con Mario Sampaolesi la colección de poesía «El aura» de la editorial Libros del Zorzal, y ha traducido del francés a Louis Aragon y Robert Desnos. La poesía surrealista ha sido tema de distintas conferencias y seminarios que dictó Álvarez Tuñon, quien también se ha dedicado a la obra de Borges y de Dante Alighieri.
Varios de sus libros han sido traducidos al inglés, al francés y al italiano. En breve llegará a las librerías su último libro de cuentos, Donde la luz se pierde (Edhasa), que como es habitual en su narrativa, toma historias reales que son llevadas al terreno de lo inverosímil. Guillermo Cabrera Infante, el excelso escritor cubano que en 2005 presidió el jurado de la Fundación Suiza que premió a su colección de cuentos Reyes y Mendigos, comentó sobre su obra: “Me gustan, sobre todo, los relatos de Eduardo Álvarez Tuñón. En Latinoamérica no abundan los escritores con ironía poética”.
Próximamente, el escritor deberá brindar un discurso de aceptación en la academia.
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