Alerta en octubre por los gatos negros en Halloween: los peligros que enfrentan y cómo protegerlos

Supersticiones, ruidos, escapes, capturas y actos de violencia son algunas de las situaciones que pueden afectar a las mascotas y a los felinos que viven en la calle

Un gato negro acostado en el centro, rodeado de calabazas talladas con rostros, velas encendidas, hojas secas y un cráneo decorativo.
El Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal recomendó extremar las medidas de prevención para los felinos en la temporada de Halloween. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La relación entre los gatos negros, las supersticiones y Halloween mantiene vigentes temores que, en algunos casos, pueden derivar en conductas de maltrato.

Aunque no existen estadísticas oficiales que confirmen un incremento generalizado de agresiones contra estos felinos durante esta época, el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (Idpyba) recomendó extremar las medidas de prevención, tanto para los animales que viven en hogares como para aquellos que permanecen en la calle.

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La principal advertencia apunta a no normalizar acciones que provoquen miedo, dolor o desorientación en los animales. Los gatos negros tienen las mismas necesidades de protección, alimentación, salud y bienestar que cualquier otro felino. El color de su pelaje no justifica que sean perseguidos, utilizados como parte de bromas o sometidos a manipulaciones forzadas.

El Idpyba pidió reconocer conductas que pueden indicar maltrato

De acuerdo con un artículo de Alerta Bogotá, la etóloga Catalina Polo, del Idpyba, explicó que la ciudadanía debe prestar atención a comportamientos que comprometan la integridad de un gato. Una de las señales de alerta aparece cuando una persona intenta atraer en forma deliberada a un felino conocido con comida o juguetes, con el propósito de capturarlo y encerrarlo en una maleta, una caja o cualquier espacio reducido.

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También deben generar preocupación los golpes, las vocalizaciones intensas, los intentos de agresión con objetos contundentes, los puños o las patadas. Ante un caso de este tipo, la recomendación es informar a las autoridades competentes y reunir datos que permitan identificar el lugar, la hora y a las personas involucradas, siempre que hacerlo no exponga a quien presencia el hecho ni aumente el riesgo para el animal.

Un gato negro de cuerpo entero con ojos naranja brillante está de pie en un piso de madera, frente a un sofá, una estantería y una ventana.
La etóloga Catalina Polo señaló que la captura deliberada y el encierro en espacios reducidos constituyen señales de maltrato hacia los gatos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La captura sin justificación, las agresiones físicas y el encierro en espacios reducidos son señales que requieren atención inmediata. Las situaciones de abandono y negligencia también afectan el bienestar de los gatos. La falta de comida, agua, atención veterinaria, refugio y condiciones adecuadas para desarrollar sus comportamientos naturales puede tener consecuencias físicas y emocionales.

Polo advirtió que las persecuciones, los ruidos, los intentos de captura y otras experiencias invasivas elevan los niveles de cortisol, una hormona asociada al estrés. El miedo persistente puede alterar la conducta del animal, dificultar su adaptación a nuevos entornos y reducir sus oportunidades de adopción cuando se encuentra bajo el cuidado de una fundación o un refugio.

Puertas abiertas, disfraces y ruidos fuertes aumentan el riesgo de escapes

Halloween suele incluir visitas frecuentes, timbres, música, disfraces y movimiento constante dentro de las casas. Para un gato, esos cambios pueden resultar inquietantes. El Idpyba aconsejó mantener a los animales en sitios tranquilos, con acceso a agua, alimento, arenero y un lugar donde puedan esconderse.

Los gatos necesitan espacios seguros y conocidos para alejarse del ruido y de la presencia de personas desconocidas. Una habitación cerrada, ventilada y preparada con sus objetos habituales puede evitar que entren en contacto con estímulos que les generen temor.

También resulta necesario revisar puertas, ventanas, balcones y patios. Las entradas y salidas de invitados aumentan la posibilidad de que un gato se escape, en especial si se asusta por los ruidos o intenta alejarse de personas con disfraces. Una vez afuera, puede desorientarse, sufrir un accidente o quedar expuesto a situaciones de maltrato.

Un gato negro recostado junto a una calabaza negra iluminada, velas encendidas y una calavera decorativa sobre una superficie oscura.
El miedo persistente eleva los niveles de cortisol en los animales y dificulta su proceso de adopción en los refugios. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La identificación es otra medida preventiva. Una placa con datos de contacto o un microchip facilita el regreso del animal al hogar si se pierde. Esta recomendación cobra relevancia durante celebraciones que modifican la rutina de las familias y multiplican el tránsito de personas.

Los disfraces y las fotos forzadas pueden generar estrés en los felinos

El Instituto recomendó evitar obligar a los gatos a utilizar disfraces. Las prendas pueden limitar sus movimientos, generar roces, incomodidad o miedo. Las sesiones de fotos, los accesorios y la manipulación insistente también pueden afectar a animales que buscan escapar o que reaccionan con señales de estrés.

Los disfraces con cordones, elásticos, piezas pequeñas o elementos que cubren ojos, nariz o boca presentan riesgos adicionales. Tampoco se aconseja utilizar maquillaje, esmaltes, aerosoles o pinturas diseñadas para humanos, ya que pueden irritar la piel, los ojos o las vías respiratorias de las mascotas.

Durante las celebraciones, los dulces deben quedar fuera de su alcance. El chocolate y otros alimentos preparados para consumo humano pueden ser perjudiciales para los gatos. Las velas encendidas, los cables eléctricos, las decoraciones pequeñas y los envoltorios también requieren supervisión para prevenir quemaduras, descargas o ingestiones accidentales.

La protección de los gatos de la calle requiere apoyo de las comunidades

Gatos negros en una calle de adoquines con calabazas iluminadas, faroles y personas con disfraces y sombreros de espaldas en la noche.
Las supersticiones sobre los gatos negros tienen origen en interpretaciones religiosas surgidas durante la Edad Media. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las medidas de cuidado no se limitan a los animales que tienen un hogar. El Idpyba planteó que las comunidades pueden colaborar con la protección de los gatos que viven en la calle mediante refugios adecuados, agua y condiciones que reduzcan su exposición al frío, la lluvia o el tránsito de personas.

La adopción responsable implica asumir los cuidados de un gato durante toda su vida, no solo durante una fecha o una temporada. Los refugios y las familias de acogida pueden reforzar sus protocolos durante octubre para impedir escapes y evaluar con cuidado cualquier solicitud de adopción.

Las supersticiones que rodean a los gatos negros tienen antecedentes históricos. Durante la Edad Media, entre los siglos XII y XIII, algunas interpretaciones religiosas los vincularon con herejías y figuras demoníacas. Con el paso del tiempo, esas creencias se incorporaron a la iconografía de Halloween.

Sin embargo, la preocupación debe centrarse en riesgos verificables: la violencia, el abandono, el estrés, los escapes y la falta de cuidados. Ante una sospecha de maltrato, la recomendación es actuar con responsabilidad y comunicar el caso a las autoridades, sin difundir acusaciones sin sustento.

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