El efectivo pierde fuerza en Colombia: cómo cambió el mapa de los pagos y qué regiones aún lo usan más

Los retiros en cajeros y los hábitos de los colombianos muestran una transformación que se aceleró desde 2025. Aunque el efectivo continúa teniendo un peso importante en varias zonas del país, los pagos digitales comienzan a modificar con mayor rapidez la manera en que se mueve el dinero

Las nuevas alternativas de pago electrónico han ganado espacio entre los colombianos y contribuyen al cambio en los hábitos financieros de hogares y negocios -crédito Oskar Burgos/EFE
Las nuevas alternativas de pago electrónico han ganado espacio entre los colombianos y contribuyen al cambio en los hábitos financieros de hogares y negocios -crédito Oskar Burgos/EFE
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El efectivo pierde terreno en Colombia y el cambio ya se refleja en la forma en que los hogares y negocios realizan sus operaciones. Una encuesta del Banco de la República muestra que la preferencia por este medio de pago cayó de 91% en 2012 a 66% en 2026, mientras otros indicadores recientes apuntan a una reducción de su demanda en distintas regiones.

La evolución más marcada aparece desde mediados de 2025. De acuerdo con Asobancaria, el indicador nacional de demanda de efectivo pasó de niveles cercanos al 23% en el segundo trimestre de ese año a aproximadamente 17% en el cuarto trimestre, una disminución de alrededor de seis puntos porcentuales en apenas dos trimestres.

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Vista cenital de dos manos sobre una mesa de madera que sostienen un teléfono celular negro y una tarjeta de crédito.
Las tarjetas débito y crédito se consolidan como una alternativa al efectivo en las compras y transacciones cotidianas de los colombianos -crédito Imagen Ilustrativa Infobae

El comportamiento no se concentró en una zona específica. Durante los dos primeros trimestres de 2026, las regiones continuaron mostrando descensos, una sincronía que, según el gremio financiero, resulta difícil de explicar únicamente por factores propios de cada territorio. La coincidencia temporal apunta a un fenómeno común asociado con la transformación de los medios de pago.

Asobancaria construyó un indicador para seguir con mayor detalle esta dinámica. La metodología toma como referencia el Libro Amarillo del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos y aproxima la demanda transaccional de efectivo a partir del valor de los retiros en cajeros automáticos como proporción del PIB. Para completar la medición regional, el ejercicio incorpora un procedimiento de distribución del PIB departamental anual a frecuencia trimestral. Con ello se obtiene una lectura de la demanda de efectivo con cobertura geográfica completa, disponible desde el primer trimestre de 2023 y compatible con la dinámica del sistema de pagos colombiano.

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Los resultados correspondientes al segundo trimestre de 2026 muestran diferencias importantes entre territorios. Los valores del indicador se ubican, en términos generales, entre cerca del 10% y el 30%. El Eje Cafetero, la Amazonía y la zona insular aparecen entre las áreas con mayor utilización del efectivo. Quindío y Risaralda sobresalen en el Eje Cafetero, mientras Vaupés, Amazonas y Guainía presentan niveles elevados en la Amazonía. San Andrés registra una participación alta en la región insular. Para Asobancaria, estas diferencias están relacionadas con condiciones estructurales de cada territorio.

Una mano sostiene un billete de 50.000 pesos colombianos sobre una mesa de madera. Otros billetes, monedas, un recibo y una calculadora están visibles.
Mientras regiones como la Amazonía, el Eje Cafetero y la zona insular mantienen una mayor dependencia del efectivo, otras han reducido con mayor rapidez su utilización -crédito Imagen Ilustrativa Infobae

En el Eje Cafetero tiene peso una estructura productiva donde confluyen el comercio minorista y actividades agrícolas con cadenas de pago informales. En la Amazonía influyen la menor densidad de infraestructura financiera digital, las distancias hacia los centros urbanos y la importancia del comercio fronterizo y de operaciones de bajo valor.

Sin embargo, el cambio más significativo aparece al observar la serie en el tiempo. Entre el primer trimestre de 2023 y el segundo trimestre de 2025, el indicador mantuvo relativa estabilidad, con variaciones leves. La región Insular permaneció alrededor del 35%, seguida por la Amazonía y la región Andina, cercanas al 20%, mientras la Orinoquía se ubicó aproximadamente en 15%. El total nacional rondó el 20%.

El quiebre comenzó a observarse en el segundo trimestre de 2025 y coincidió con el despliegue de los pagos inmediatos. También ocurrió durante la operación del piloto de llaves y posteriormente con la entrada de Bre-B. Asobancaria considera que la caída ligeramente anticipada frente al lanzamiento oficial puede relacionarse con anuncios, registros de llaves y publicidad previos a la puesta en marcha.

Bre-B, impulsado por el Banco de la República, habilita pagos y transferencias en tiempo real entre entidades financieras en Colombia - crédito Banco de la República
a expansión de los pagos inmediatos y de nuevas herramientas como Bre-B coincide con una reducción en el uso transaccional del efectivo - crédito Banco de la República

La región Insular registró el descenso absoluto más pronunciado: pasó de 31% a 23% entre el segundo y cuarto trimestre de 2025. Amazonía, Andina, Caribe y Pacífica convergieron hacia niveles de entre 15% y 18%, mientras la Orinoquía cayó hasta cerca del 12%.

El indicador, construido con registros administrativos de transacciones en efectivo, permite monitorear la demanda regional y detectar con rapidez cambios en la adopción de pagos inmediatos. Su lectura, junto con la encuesta del Banco de la República, muestra una transformación sostenida en los hábitos de pago del país.

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