Estos son los 10 municipios de Cundinamarca más afectados por el ruido de bares y construcciones

Lejos de ser solo un problema de convivencia, el exceso de decibeles amenaza la salud pública y el ecosistema

Los monitoreos en municipios de Cundinamarca para medir la contaminación auditiva con el uso de equipos de medición instalados sobre trípodes en zonas urbanas durante la noche se llevaron a cabo para identificar los sectores con mayores niveles de ruido - crédito CAR / X
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Diez municipios de Cundinamarca registran los mayores niveles de contaminación auditiva en la jurisdicción de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), según los registros de su Dirección Técnica Científica y de Modelamiento Ambiental.

Según la entidad, Soacha, Girardot y Zipaquirá aparecen al frente de la lista, junto con otros siete territorios donde el exceso de ruido se asocia a actividades comerciales, industriales y de construcción.

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Ante la situación, la autoridad ambiental presentó la cartilla ABC de Emisión de Ruido y Ruido Ambiental, un documento pedagógico dirigido a ciudadanos, empresas, instituciones y autoridades. La herramienta reúne conceptos, normas, recomendaciones y acciones para identificar cuándo una emisión sonora pasa de integrar la vida cotidiana a convertirse en una afectación ambiental.

El mapa de la CAR ubica a Soacha, Girardot y Zipaquirá entre los municipios con mayor contaminación auditiva, seguidos por Chía, Madrid, Mosquera, Funza, Fusagasugá, Facatativá y Cajicá. La entidad busca que el documento facilite controles territoriales y permita a los distintos sectores prevenir y manejar las emisiones que alteran la convivencia, la salud y los ecosistemas.

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Las autoridades utilizaron equipos tecnológicos para verificar las zonas afectadas - crédito @Alfred_Balle / X
Las autoridades utilizaron equipos tecnológicos para verificar las zonas afectadas - crédito @Alfred_Balle / X

Municipios con mayores registros de ruido

Los datos de la CAR señalan que los diez municipios concentran los registros más altos de contaminación auditiva dentro de su jurisdicción. La lista incluye zonas urbanas con actividad comercial, crecimiento de obras y presencia de establecimientos de entretenimiento, factores que pueden aumentar la exposición de la población a sonidos persistentes o de alta intensidad.

La entidad indicó que las fuentes de ruido no se limitan a una sola actividad. Bares, discotecas, comercios y servicios figuran entre los focos señalados, al igual que los procesos industriales y las obras de construcción. El impacto depende de la intensidad, la frecuencia y la duración de las emisiones.

El director general de la CAR, Alfred Ballesteros, explicó que el objetivo no se reduce a medir las fuentes sonoras: “Más allá de saber cuántos decibeles produce una fuente de ruido, la CAR busca que la ciudadanía pueda entender qué significa la contaminación auditiva, por qué es importante prevenirla y qué podemos hacer desde nuestras actividades diarias para contribuir a reducirla”.

El documento tiene como fin responder preguntas sobre los efectos del ruido en la salud, las condiciones que permiten determinar si una actividad afecta a otras personas y el momento en que una emisión deja de ser parte de la rutina. También plantea pautas para que las autoridades, los sectores productivos y la comunidad cuenten con criterios comunes frente a las quejas y los controles.

Varias zonas concurridas tienen este problema - crédito @Alfred_Balle / X
Varias zonas concurridas tienen este problema - crédito @Alfred_Balle / X

Cómo prevenir afectaciones

La cartilla ABC de Emisión de Ruido y Ruido Ambiental fue puesta a disposición el 22 de septiembre de 2026 por la CAR. Según la corporación, el material presenta la información en un lenguaje dirigido a públicos no especializados, sin dejar de incluir las normas y orientaciones aplicables a las fuentes emisoras.

El exceso de decibeles puede afectar la tranquilidad, la convivencia y la salud de las personas, de acuerdo con la entidad. La CAR también advirtió que el problema puede alterar el equilibrio de los ecosistemas, por lo que plantea la contaminación auditiva como un asunto de gestión ambiental y no solo como un conflicto entre vecinos.

Ballesteros sostuvo que una exposición prolongada o por encima de ciertos niveles puede transformar un sonido habitual en una fuente de afectación: “El ruido hace parte de nuestra vida diaria, pero cuando supera determinados niveles o se mantiene durante largos periodos puede convertirse en un problema ambiental y afectar la calidad de vida”.

El director agregó que la cartilla pretende ofrecer “información clara” para que la ciudadanía comprenda el problema y para que los sectores involucrados dispongan de herramientas destinadas a prevenirlo y manejarlo de manera adecuada.

Las autoridades locales tomarán medidas para mejorar la situación - crédito @Alfred_Balle / X
Las autoridades locales tomarán medidas para mejorar la situación - crédito @Alfred_Balle / X

La presentación del documento se realizó en Girardot, en instalaciones de la Universidad de Cundinamarca y reunió a cerca de 30 representantes del sector avícola, instituciones académicas, entidades ambientales, organismos de seguridad, centros de formación y autoridades territoriales.

En el encuentro participaron representantes de la Dirección Regional Alto Magdalena y de la Policía Nacional, entre otras entidades que conocieron los contenidos de la cartilla y las orientaciones previstas para abordar las emisiones de ruido desde los distintos ámbitos locales.

La CAR señaló que la iniciativa forma parte de sus acciones de educación y divulgación ambiental e indicó que el material busca facilitar el acceso al conocimiento científico y fortalecer la participación de los actores territoriales en decisiones vinculadas con la protección ambiental y el bienestar de las comunidades.

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