La caída del cartel de Cali desde la perspectiva del hijo de Miguel Rodríguez Orejuela: “Cuando me dijeron que lo habían capturado, descansé”

Miguel Rodríguez Moreno fue designado como embajador de la Organización Mundial para la Paz y asegura que nunca participó en los crímenes de su padre

El hijo de "El Señor" afirmó que se acercó más a su padre cuando este se encontraba en una prisión colombiana - crédito Visuales IA
El hijo de "El Señor" afirmó que se acercó más a su padre cuando este se encontraba en una prisión colombiana - crédito Visuales IA
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El 9 de junio de 1995 se registró la captura de Gilberto Rodríguez Orejuela, fundador y máximo líder del cartel de Cali, organización criminal que tomó el poder del narcotráfico en Colombia tras la muerte de Pablo Escobar. El 6 de agosto del mismo año, se llevó a cabo un operativo en el que cayó Miguel Rodríguez Orejuela, hermano menor de “El Ajedrecista” y último pilar de la estructura delincuencial.

Han pasado más de 30 años desde que los hermanos Rodríguez Orejuela perdieron el poder del narcotráfico. Tras ello, fueron enviados a prisiones en Estados Unidos y en mayo de 2022 se registró la muerte de Gilberto Rodríguez Orejuela, mientras que Miguel, con 82 años, actualmente pide clemencia para que las autoridades le permitan pasar los últimos años de vida en Colombia.

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Poco se conoce de la vida de las familias de los fundadores del cartel de Cali, por lo que sorprende que Miguel Andrés Rodríguez Moreno, hijo mayor de Miguel Rodríguez Orejuela, haya tomado la decisión de hablar ante un medio de comunicación sobre cómo es su relación con el capo.

Miguel Rodríguez Moreno
Rodríguez Moreno afirmó que la captura de su padre cambió su vida por completo - crédito EFE

En una entrevista para EFE, el hijo de “El Señor”, que tuvo ocho descendientes, habló sobre lo que representa llevar el apellido de una de las personas que más daño le hizo a Colombia.

“Me he desligado”, indicó Rodríguez Moreno al mencionar que en ningún momento participó en algún negocio de narcotráfico, y que actualmente se centra en seguir con sus proyectos con abogados (su profesión) y como consultor empresarial.

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Rodríguez Moreno habló sobre el momento que cambió su vida para siempre, cuando el 6 de agosto de 1995 el jefe de seguridad de su padre entregó las coordenadas sobre su ubicación y “El Señor”, como se le conocía al que llegó a ser dueño del América de Cali, fue capturado por la Policía Nacional.

“Lo primero que se me vino a la mente fue: ‘A mi papá lo mataron’. Cuando me dijeron que lo habían capturado, descansé, porque para mí fue volver a reencontrarme con él, aunque fuera en una cárcel”.

Miguel Rodríguez Moreno - Mónica Lehder García
Rodríguez Moreno designado como embajador de paz para la Organización Mundial para la Paz - crédito OMPP

Debido a que tenía 17 años, y en su concepto, no tenía claridad de la vida, para Miguel Rodríguez Moreno su padre no era un criminal, pero tras el operativo entendió la magnitud del comportamiento que este tenía y del que los alejaba al mantenerlos en una “cúpula de cristal”.

“Éramos unas personas en una cúpula de cristal. No era tan fácil acceder a la información como hoy”, fue como justificó que durante varios años no creía que su padre fuera un peligroso narcotraficante.

Sorpresivamente, aseguró que conoció de una mejor manera a su padre durante el tiempo que pudo visitarlo en Colombia, puesto que antes tenía una relación distante porque habitualmente Rodríguez Orejuela no tenía tiempo para charlar con él.

“Cuando estuvo en la cárcel fue donde realmente nos conocimos. Compartíamos mucho más que cuando estaba libre”, recordó el hijo de “El Señor”, que sigue hablando con su progenitor, pero no ha podido visitarlo debido a que le han rechazado la visa para ingresar a Estados Unidos en repetidas ocasiones.

La familia del capo ha pedido que se le permita volver al país - crédito AP
La familia del capo ha pedido que se le permita volver al país - crédito AP

Rodríguez Moreno narró que su padre tiene problemas de memoria y padece de algunas enfermedades que son “normales” para una persona de 82 años. Además, optó por no hablar nada sobre el auge del cartel de Cali, puesto que aseguró que era un niño que no sabía nada sobre ese negocio.

“Me he desligado de algo porque tengo muy claro mi amor propio y mi conciencia tranquila de que nunca participé en un acto criminal”, puntualizó Rodríguez Moreno.

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