El lenguaje adulto puede afectar la salud mental infantil en Colombia luego de las elecciones presidenciales, según experta

Una especialista en trauma complejo alertó que la exposición de los menores a discursos de miedo, rechazo y polarización en hogares y redes sociales puede afectar su ansiedad, su convivencia y su sentido de identidad

Varios niños sentados de espaldas en un banco ven un televisor con el texto Elecciones Presidenciales Colombia y la bandera de ese país.
La psicoterapeuta explicó que el problema aparece cuando se normalizan narrativas persistentes de odio o descalificación, lo que dificulta la empatía, la escucha y el respeto en las relaciones futuras - crédito Visuales IA
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La salud mental infantil puede resentirse tras las elecciones presidenciales en Colombia si los niños crecen entre mensajes de miedo, rechazo y polarización, advirtió en 2026 Carmen E. Pabón, psicóloga y psicoterapeuta especializada en trauma complejo.

La especialista alertó sobre el efecto de ese clima en la ansiedad, la convivencia y la identidad de los menores, en diálogo con Semana.

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Los padres y cuidadores deben cuidar su lenguaje frente a los niños en tiempos poselectorales porque los menores absorben como verdaderas las ideas que oyen en casa y pueden convertirlas en miedo, ansiedad, rechazo a quien piensa distinto y conflicto con su propia identidad.

Pabón, fundadora de Sanando Conexiones y autora de No hay nada roto en ti, planteó que los niños no participan en las decisiones electorales, pero sí reciben de forma constante los mensajes que circulan en sus hogares, comunidades, discusiones familiares y redes sociales.

¿Cómo impactan los mensajes de los adultos?

La especialista evocó su propia infancia para explicar cómo esas narrativas pueden instalarse temprano en la vida emocional.

Pintura estilo óleo de la Casa de Nariño en Bogotá, con dos grandes manos de títere fantasmales que parecen controlar el edificio.
La fundadora de Sanando Conexiones dijo que crecer oyendo desprecio por el país puede llevar a idealizar otros contextos, desear irse y desarrollar un conflicto interno que se afianza durante años - crédito Visuales IA

A mí me enseñaron en mi infancia que otros países eran mejores que Colombia. Ese rechazo hacia el país hace que crezcamos con una inseguridad interna tremenda que genera mucha ansiedad, mucho miedo y mucho odio hacia la persona opuesta, hacia la persona que piensa diferente a mí”.

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Pabón afirmó que el problema va más allá de las preferencias políticas o de los resultados electorales. A su juicio, el riesgo aparece cuando un niño crece con mensajes persistentes de rechazo hacia su país o hacia determinados grupos.

“Si tú le enseñas a un niño que Colombia es un asco y que hay que odiarlo, o que quien piensa diferente a ti está mal, creces con un sesgo y con una necesidad de supervivencia que te va a llevar a tener ansiedad. Salir, relacionarte y hablar con otras personas te genera ansiedad”.


La especialista subrayó la credibilidad que los menores otorgan a sus cuidadores y advirtió que ese vínculo puede consolidar sesgos y conductas de ataque o desacreditación hacia quien no comparte opiniones - crédito Juan David Duque / Reuters
La especialista subrayó la credibilidad que los menores otorgan a sus cuidadores y advirtió que ese vínculo puede consolidar sesgos y conductas de ataque o desacreditación hacia quien no comparte opiniones - crédito Juan David Duque / Reuters

También señaló en entrevista con el mencionado medio que esa exposición puede llevar a los menores a idealizar otros contextos, desear marcharse y desarrollar una relación conflictiva con su propia identidad. Para Pabón, ese conflicto interno nace de creencias que se afianzan durante años.

Efectos en la convivencia

La especialista Carmen E. Pabón remarcó que los niños otorgan una gran credibilidad a sus padres y cuidadores. “Los niños les creen todo a los papás”, subrayó.

Desde esa base, advirtió sobre efectos en la empatía, la escucha y el respeto al otro. Si un menor aprende que quien piensa distinto debe ser rechazado, atacado o desacreditado, luego resulta más difícil construir relaciones apoyadas en el diálogo.

Pabón vinculó esa idea con una noción amplia de la política en la vida diaria. “Política es la forma en cómo te hablo, lo que tolero y lo que no tolero. Es la forma en la que me comunico con todas las personas que me rodean, cómo escucho. Escuchar es político”.

Comunidad, escucha y cuidado del lenguaje

Frente a ese panorama, la especialista Carmen E. Pabón propuso reforzar el sentido de comunidad y pertenencia como forma de protección emocional para la infancia. “Una forma de proteger a los niños es pensar en comunidad y pensar que Colombia somos todos, y que Colombia necesita en estos momentos unión”.

La terapeuta explicó que hablar de política con niños implica mostrar cómo comunicarse, tolerar y contribuir en una comunidad diversa, más que transmitir posturas electorales o etiquetas ideológicas - crédito Europa Press
La terapeuta explicó que hablar de política con niños implica mostrar cómo comunicarse, tolerar y contribuir en una comunidad diversa, más que transmitir posturas electorales o etiquetas ideológicas - crédito Europa Press

La psicóloga sostuvo que enseñar política a los niños no equivale a transmitirles ideologías partidistas, sino a mostrarles cómo convivir en una comunidad diversa. “A los niños hay que enseñarles de política, y la política es quién eres en el mundo. Es cómo puedes contribuirle al mundo desde el momento en que tienes la noción social de que haces parte de una comunidad”.

El planteamiento de Pabón sitúa la responsabilidad en las palabras y actitudes cotidianas de los adultos. Antes de tener edad para votar, los niños ya forman su manera de interpretar la realidad a partir de lo que oyen cada día en casa y de sus cuidadores principales.

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