Impacto de un rayo dejó seis heridos, tras tormenta eléctrica en el páramo de Santurbán, Santander

El saldo de la emergencia meteorológica incluye a un menor y a dos adultos que sufrieron lesiones graves al recibir el impacto mientras realizaban tareas agrícolas en el municipio de Guaca

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Las víctimas, entre ellas un
Las víctimas, entre ellas un niño de diez años y dos adultos venezolanos, fueron alcanzadas tras buscar refugio mientras recolectaban papa - crédito Evangelos Bougiotis/ EFE

La emergencia climática que se vivió en el páramo de Santurbán, en Santander, durante el fin de semana de San Valentín tuvo consecuencias graves para las familias que trabajan en la zona agrícola.

Un rayo impactó a seis personas, entre ellas un niño de 10 años, mientras recogían papa en la vereda El Alizal, en el municipio de Guaca, en el norte del departamento.

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Las víctimas buscaban refugio de la tormenta bajo un plástico cuando el fenómeno eléctrico los alcanzó. Tres de los heridos requirieron traslado inmediato a centros asistenciales por la gravedad de sus quemaduras.

Entre ellos se encuentran el menor de edad, Leonardo Dugarte y Suleima del Carmen Rivas, ambos de nacionalidad venezolana y de 34 años. El caso de Rivas demandó atención especializada, por lo que fue remitida al Hospital Universitario de Santander.

El Consejo Municipal para la
El Consejo Municipal para la Gestión del Riesgo de Desastres de Guaca y hospitales locales coordinaron el traslado de los heridos - crédito Colprensa

El operativo de atención fue coordinado por el Consejo Municipal para la Gestión del Riesgo de Desastres de Guaca y el Hospital Santa Ana, con apoyo de una ambulancia del Hospital San José del municipio de San Andrés.

El estado de salud de los lesionados sigue bajo vigilancia del Centro Regulador de Urgencias y Emergencias (Crue), mientras equipos locales continúan verificando los daños en la zona.

¿Qué dijeron las autoridades?

La intensidad de las lluvias y tormentas eléctricas de los últimos días responde a un fenómeno de frente frío que afecta diversos sectores del país.

Así lo explicó Edward Sánchez, director de Gestión de Riesgo de Santander, que advirtió sobre la persistencia de condiciones climáticas adversas: “Es fundamental mantener comunicación permanente con las entidades de socorro y hacer seguimiento a los pronósticos”, destacó el funcionario.

Las autoridades advierten sobre riesgos adicionales como inundaciones, avenidas torrenciales y desprendimientos de rocas en corredores viales - crédito Gestión del Riesgo Santander

El llamado de Sánchez a la población no se limita solo a la prevención individual. Enfatizó que “se están presentando tormentas que ya dejan personas lesionadas. Es muy importante seguir las recomendaciones, mantener comunicación con los organismos de socorro y activar los planes de contingencia, porque también se han registrado inundaciones, avenidas torrenciales y desprendimientos de rocas en distintos corredores viales”.

Las lluvias asociadas al frente frío han provocado tormentas eléctricas y granizadas en la provincia de García Rovira, una región agrícola donde la mayoría de las víctimas se encontraba trabajando al momento del incidente. Las autoridades han intensificado la vigilancia y el monitoreo de emergencias, especialmente en áreas rurales expuestas a riesgos climáticos.

Calamidad pública en Santander

Las precipitaciones extremas en el departamento de Santander han provocado una serie de emergencias que afectan a comunidades y autoridades por igual. Más de 500 personas han resultado damnificadas tras una sucesión de inundaciones, tormentas eléctricas y desbordamientos de ríos en distintas zonas.

Las consecuencias incluyen viviendas sumergidas, cultivos destruidos y carreteras bloqueadas, situación que ha obligado a declarar la calamidad pública en 18 municipios.

Las desgarradoras imágenes del desbordamiento
Las desgarradoras imágenes del desbordamiento del río Lebrija, en Santander - crédito pantallazo @MelyMunera/X

La activación de la calamidad pública permite acelerar la asistencia humanitaria y el uso de los recursos para la recuperación. En localidades como Lebrija, Sabana de Torres y Rionegro, entre otras, se observa la mayor concentración de daños: decenas de familias han perdido sus hogares y los caminos rurales permanecen obstruidos, lo que dificulta la entrega de ayuda.

La Oficina de Gestión del Riesgo departamental lidera la coordinación de los apoyos. De acuerdo con su director, Eduard Sánchez, el monitoreo de los ríos y la presencia de equipos en terreno buscan mitigar nuevos riesgos.

“Las lluvias persisten y las inundaciones representan un peligro constante para las familias”, advirtió el funcionario, añadiendo que el río Lebrija es uno de los afluentes con más afectaciones reportadas.

Los deslizamientos y derrumbes han provocado la incomunicación de varias veredas y corregimientos. El colapso de carreteras secundarias y terciarias impide el acceso a zonas rurales, lo que retrasa la llegada de suministros y personal de emergencia.

En municipios como Charalá y El Playón, la situación de aislamiento aumenta la vulnerabilidad de las comunidades frente a futuras crecientes.

Mientras tanto, decenas de personas permanecen en albergues temporales. La permanencia de las lluvias complica su regreso a casa y la restauración de sus rutinas. Las autoridades solicitan la colaboración ciudadana para la donación de alimentos no perecederos, colchonetas y kits de aseo, insumos esenciales para cubrir las necesidades básicas de los damnificados.