Subió el salario mínimo, pero cayó el ánimo: la confianza del consumidor en Colombia arrancó 2026 en rojo

Las cifras de enero muestran un deterioro en las expectativas económicas, en un contexto de ajustes de precios y preocupaciones crecientes sobre la estabilidad laboral

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El salario mínimo en Colombia
El salario mínimo en Colombia aumentó 23,7% en 2026, marcando uno de los incrementos más altos de las últimas décadas - crédito Colprensa

El arranque de 2026 dejó señales mixtas para el bolsillo y el ánimo de los hogares colombianos. Mientras el salario mínimo tuvo uno de los aumentos más altos de las últimas décadas, los primeros sondeos sugieren que ese ajuste no se ha traducido, al menos por ahora, en una mejor percepción sobre la situación económica. Por el contrario, la confianza del consumidor habría iniciado el año con un retroceso que refleja las tensiones que genera un alza salarial de gran magnitud en un contexto todavía frágil.

Las cifras preliminares del Indicador de Confianza Davivienda para enero apuntan a un deterioro en las expectativas de los hogares, un movimiento que varios analistas vinculan con los efectos colaterales del incremento del salario mínimo, que para este año fue del 23,7%. Aunque el aumento mejora el ingreso de quienes reciben ese salario y conservan su empleo, también introduce presiones que afectan a otros segmentos de la población.

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La confianza del consumidor colombiano
La confianza del consumidor colombiano cayó a -6,2% en enero de 2026, su nivel más bajo desde septiembre de 2024 - crédito Luis Jaime Acosta/REUTERS

Andrés Langebaek, director de Estudios Económicos del Grupo Bolívar, insistió en que este tipo de ajustes funcionan como un arma de doble filo. En su análisis, el mayor ingreso disponible puede impulsar el consumo de algunos hogares, pero al mismo tiempo eleva los costos para las empresas, presiona los precios y termina golpeando a quienes pierden su empleo, pasan a la informalidad o ven deterioradas sus condiciones laborales.

“El impacto neto puede ser negativo”, señaló Langebaek, al advertir que el alza salarial puede traducirse en mayor inflación y, en consecuencia, en una pérdida de poder adquisitivo para amplios sectores que no se benefician directamente del ajuste. En ese contexto, el economista señaló que “en los próximos meses el seguimiento de la confianza del consumidor será una variable de mucho interés para determinar si los efectos netos son positivos o negativos”.

Los primeros datos de 2026 no son alentadores. Según los resultados parciales del indicador, el balance entre las personas que reportan una mejora en su confianza y aquellas que perciben un deterioro pasó de -3,9% en diciembre a -6,2% durante las primeras tres semanas de enero. Este descenso ubica el indicador en su nivel más bajo desde septiembre de 2024 y sugiere un arranque de año marcado por la cautela.

El alza del salario mínimo
El alza del salario mínimo generó presiones inflacionarias y dudas sobre el poder adquisitivo en distintos sectores de la población - crédito iStock

La tendencia ya venía mostrando señales de debilidad al cierre de 2025. En diciembre, el indicador cayó frente al -1,9% registrado en noviembre, lo que anticipaba un enfriamiento en el ánimo de los consumidores. A esto se sumó un deterioro en la percepción sobre la situación general del país, el balance entre quienes consideran que la coyuntura es buena y quienes la ven como mala se redujo a 1,1%, desde el 3,8% del mes anterior.

Otros componentes del informe refuerzan la lectura de mayor prudencia. La disposición de los encuestados a endeudarse bajó al 22,2%, mientras que solo el 21,5% afirmó que su confianza mejoró, frente a un 25,5% que dijo que empeoró. Estos datos sugieren que, más allá del ingreso nominal, persisten preocupaciones sobre la estabilidad económica, el empleo y la evolución de los precios.

No obstante, el panorama no es completamente homogéneo. El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que elabora Fedesarrollo mostró un comportamiento distinto al cierre de 2025. Según ese centro de pensamiento, el indicador terminó el año en 19,9%, con un crecimiento de 2,9 puntos porcentuales frente a noviembre. El repunte fue especialmente marcado en el cuarto trimestre, cuando el ICC aumentó 15,3 puntos porcentuales respecto al trimestre anterior.

Analistas advierten que el aumento
Analistas advierten que el aumento del salario mínimo implica mayores costos para las empresas y puede afectar el empleo formal - crédito Freepik

La divergencia entre ambos indicadores refleja que la confianza del consumidor sigue siendo sensible al momento de medición y a las variables que se ponen en primer plano. Mientras Fedesarrollo captó un cierre de año con mayor optimismo, los datos de enero recogen un cambio de tono, posiblemente asociado a los ajustes de precios, a la incertidumbre sobre el empleo y a las expectativas inflacionarias tras el aumento del salario mínimo.