
En los últimos tres años, Gustavo Petro acumuló 61 alocuciones presidenciales con una duración total de 48 horas y 33 minutos, superando de manera marcada la suma de sus tres predecesores en los últimos 18 años, que registraron un total de 29 horas y dos minutos.
Esta cifra refleja un uso intensivo de las alocuciones como instrumento de comunicación directa, una práctica que ha generado debates sobre los límites del espacio presidencial en la televisión nacional y desencadenó recientes decisiones judiciales que buscan regular esta herramienta.
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En octubre de 2025, la Sección Tercera del Consejo de Estado emitió un fallo en el que advirtió que el mandatario había sobrepasado los límites establecidos para las alocuciones.
Según el tribunal, la frecuencia y extensión de estas intervenciones vulneran el derecho a la información de los ciudadanos, al interrumpir de manera reiterada la programación de televisión sin causas urgentes, tal como exige la ley.
El fallo indicó: “La dinámica con la cual se han utilizado las interrupciones de la parrilla de los distintos canales de televisión, bajo la figura de la alocución presidencial, no acompasa con lo que constitucional, legal y jurisprudencialmente se ha entendido por urgente”.

Tras la emisión de este fallo, se ordenó a la Presidencia especificar la urgencia de cada alocución, debiendo justificar la interrupción de señales tanto en canales públicos como privados.
El representante a la Cámara por el Centro Democrático, Andrés Forero, obtuvo los datos oficiales a través de una solicitud formal al Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Dapre).
Forero, crítico habitual del gobierno, expresó: “Las alocuciones de sus antecesores, en 18 años, sumaron un total de 29 horas y 2 minutos. ¡Y el charlatán tiene el descaro de decir que lo censuran!”.
La comparación con los anteriores mandatarios evidencia el contraste. Durante los cuatro años del expresidente Iván Duque, se realizaron 17 alocuciones, sumando 2 horas y 45 minutos.
Juan Manuel Santos, a lo largo de sus ocho años de gobierno, protagonizó 91 alocuciones que totalizaron 16 horas y 21 minutos.

Por su parte, el expresidente Álvaro Uribe realizó 20 alocuciones entre octubre de 2007 y agosto de 2010, empleando 9 horas y 55 minutos.
Estos datos muestran que, en menos de cuatro años, Petro ha utilizado más minutos y frecuencias de intervención que cualquier otro mandatario colombiano en la era reciente.
La duración y periodicidad de las transmisiones actuales han transformado la naturaleza de la alocución presidencial. Según expertos citados en el fallo, el espacio, históricamente reservado para situaciones excepcionales y de breve duración, se extiende hoy hasta tres horas e incluye temas tan diversos como respuestas a la oposición, comentarios sobre medios de comunicación, relatos personales, órdenes a su gabinete y amenazas públicas. Con frecuencia, el mensaje de supuesta urgencia se diluye frente a la extensión del contenido.
El Consejo de Estado ordenó a la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) supervisar la aplicación de estas intervenciones, exigiendo que cada alocución esté debidamente justificada y corresponda a hechos de emergencia. Además, requirió informes regulares para verificar el cumplimiento de la sentencia y evaluar la existencia de posibles desacatos.
Frente a estas restricciones, Gustavo Petro defendió el uso del recurso a través de la red social X, argumentando: “No hay uso indebido de alocuciones, la democracia es el conocimiento del pueblo sobre el gobernante y sobre el gobierno. Algo así como me gusta la desnudez y no la oscuridad de los gobiernos. Desde la oscuridad se roba y se mata”.
En paralelo, el debate sobre la utilización de las alocuciones se amplió a la transmisión televisiva de los Consejos de Ministros, otro recurso sujeto a reserva legal, que desde abril de 2025 solo puede retransmitirse por canales públicos.
La tendencia de Petro a emplear estos espacios casi semanalmente, a menudo en la antesala de los consejos ministeriales, y la ampliación temática de sus intervenciones, continuaron alimentando el escrutinio sobre el alcance y los límites de la comunicación presidencial directa.

La práctica persistente de este recurso propició que el representante Andrés Forero reiterara su crítica: “Según Dapre, en 3 años y 3 meses de gobierno, las alocuciones presidenciales de Gustavo Petro duraron 48 horas y 33 minutos. Las de sus antecesores, en 18 años, sumaron un total de 29 horas y 2 minutos. ¡Y el charlatán tiene el descaro de decir que lo censuran!”.
Queda en manos de la CRC y la Presidencia responder a las solicitudes judiciales; no obstante, las intervenciones de Petro siguen marcando una pauta inédita en la historia reciente de la comunicación presidencial en Colombia.
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