Asobancaria ajusta sus cuentas y advierte un 2026 más caro y con menor crecimiento en Colombia

El gremio bancario recortó su proyección de crecimiento, elevó la de inflación y alertó sobre tasas de interés más altas en un entorno fiscal y político más restrictivo

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La proyección de Asobancaria estima
La proyección de Asobancaria estima que la tasa de política monetaria podría cerrar el año en 8,5%, con posibilidad de ajustes al alza - crédito Asobancaria

2026 no pinta como un año cómodo para la economía colombiana. Entre tasas altas, presiones sobre los precios y un margen fiscal cada vez más estrecho, el panorama que dibuja el sector financiero es más exigente de lo previsto. Así lo advirtió la Dirección Económica de Asobancaria, que acaba de ajustar sus proyecciones y encendió varias alertas sobre el rumbo macroeconómico del país.

En su último informe, Panorama macrofinanciero 2026: entre la incertidumbre y la resiliencia, el gremio bancario anticipa un entorno mucho más restrictivo que el que se proyectaba meses atrás. Según el documento, “este año se desarrollará en un entorno macroeconómico más restrictivo para la economía colombiana, caracterizado por presiones inflacionarias persistentes, una política monetaria contractiva, un crecimiento moderado y una situación fiscal frágil que reduce el margen de maniobra de la política económica”.

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Analistas insisten en la necesidad de un nuevo contrato social, donde el Estado habilite oportunidades, promueva la responsabilidad y priorice la identidad nacional para una economía sostenible y competitiva - crédito iStock

Ese contexto llevó a Asobancaria a revisar sus cifras clave. La proyección de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) fue recortada de 3% a 2,8%, una señal de que la actividad económica avanzaría con menos fuerza de la esperada. Al mismo tiempo, la inflación dejó de verse como un fenómeno transitorio; la estimación pasó de 4,4% a 6,7%, un ajuste de más de 200 puntos básicos que, de cumplirse, marcaría seis años consecutivos por fuera del rango meta del Banco de la República.

¿Por qué este giro en las proyecciones? El informe apunta a una combinación de factores que siguen alimentando los precios. El aumento del salario mínimo, que fue de 23,7%, el impulso fiscal que aún no se disipa y un consumo que se mantiene dinámico gracias a un mayor ingreso disponible, configuran un escenario complejo para el control inflacionario. En ese contexto, el banco central tendría poco espacio para relajar su postura.

De hecho, Asobancaria también ajustó al alza su previsión sobre las tasas de interés. Si antes esperaba que cerraran 2026 en 9,25%, ahora considera posible que lleguen hasta 11,25%. Este endurecimiento, de 200 puntos básicos, respondería a la necesidad del emisor de “contener las presiones inflacionarias y anclar las expectativas”, en un contexto donde los riesgos inflacionarios siguen latentes.

El déficit fiscal de Colombia
El déficit fiscal de Colombia podría superar el 7% del PIB en 2025, según proyecciones oficiales - crédito Colprensa

El impacto no sería homogéneo. Una inflación en niveles cercanos a 6,7% golpearía con mayor fuerza al sector de servicios, especialmente en rubros sensibles para los hogares como los arriendos y las comidas fuera del hogar. Son gastos recurrentes que, al encarecerse, terminan erosionando el poder adquisitivo y ajustando el consumo.

El sistema financiero tampoco saldría ileso. El informe advirtió que el incremento del salario mínimo tendría un coletazo directo sobre la cartera bruta, que mostraría una desaceleración en su crecimiento. La cartera de vivienda aparece entre las más expuestas, debido a la incertidumbre que genera la indexación de algunos precios al salario mínimo. El microcrédito, por su parte, enfrentaría mayores presiones por el aumento de los costos de nómina en las micro y pequeñas empresas, un segmento especialmente sensible a los cambios en costos laborales.

Todo esto ocurre, además, en un contexto político que suma ruido. Asobancaria señaló que, “en este escenario, la recuperación gradual que venían mostrando la economía y el sistema financiero enfrenta riesgos significativos de estancamiento, acentuados por la coyuntura económica y el escenario preelectoral”. La incertidumbre, una vez más, juega en contra de las decisiones de inversión y de crédito.

FOTO DE ARCHIVO: Personas seleccionan
FOTO DE ARCHIVO: Personas seleccionan alimentos mientras compran en un supermercado de Bogotá, Colombia, 1 de diciembre 2024. REUTERS/Luis Jaime Acosta

En el frente fiscal, el diagnóstico es igual de preocupante. El gremio reitera el deterioro de las finanzas públicas y proyecta que el déficit del Gobierno nacional Central se ubicaría en 6,7% del PIB en 2026, mientras que la deuda pública rondaría el 63,8% del PIB. Niveles que limitan la capacidad de respuesta del Estado y estrechan aún más el margen para enfrentar choques económicos.

Así, el mensaje de Asobancaria es claro: 2026 será un año de equilibrio delicado, en el que el crecimiento perderá algo de tracción, la inflación seguirá presionando y las decisiones de política económica tendrán menos espacio para el error. Un escenario que exige cautela, tanto desde el sector público como desde los hogares y las empresas.