
El Gobierno colombiano reactivó la discusión sobre el futuro de Monómeros, la empresa colombo-venezolana que abastece el 80% de los fertilizantes utilizados en el país.
El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, informó que solicitó a Ecopetrol e Indumil iniciar los estudios de valoración para una posible adquisición nacional de la compañía.
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La medida se enmarca en la búsqueda de mayor control sobre los insumos agrícolas y responde a cambios recientes en el escenario diplomático y a las crecientes necesidades del sector agropecuario.
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La reactivación del proceso de compra de Monómeros también responde a un cambio profundo en el escenario político venezolano.
Tras la captura del exdictador Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026, la vicepresidenta Delcy Rodríguez fue juramentada como presidenta interina del régimen venezolano por el Tribunal Supremo de Justicia para garantizar la continuidad del Estado y evitar un vacío de poder, en medio de una crisis constitucional e institucional en el país vecino.
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Esta transición de poder ha abierto una ventana de oportunidad diplomática que el Gobierno colombiano busca aprovechar para destrabar la negociación.
¿Valor real o cálculo político?
Durante la socialización del proyecto “Caribe Conectado” en la Gobernación del Atlántico, Palma señaló que conocer el valor real de Monómeros es un paso imprescindible antes de decidir si la empresa puede pasar a manos nacionales.
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“He pedido a Ecopetrol y a Indumil que reinicien el proceso de valoración de lo que consideramos cuesta la compañía, para mirar si transitamos, como lo ha querido el señor Presidente, a que Monómeros sea adquirida por una empresa nacional”, afirmó el ministro, según medios como Caracol Radio y El Tiempo

El valor estimado de la compañía oscila entre 70 y 350 millones de dólares, dependiendo de activos, pasivos y condiciones operativas.
La amplitud de este rango muestra la complejidad del proceso y deja entrever que el Gobierno enfrenta un cálculo más político que técnico: la decisión podría afectar no solo al agro colombiano, también la percepción de inversión extranjera y confianza empresarial.
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Historia de un activo estratégico y controvertido
Monómeros nació en 1967 como sociedad binacional: Colombia aseguraba el consumo y Venezuela aportaba las materias primas, con un 5% minoritario controlado por Holanda.
Durante el gobierno de Álvaro Uribe, Colombia vendió su participación del 47% a Venezuela por 56 millones de dólares en 2006. Desde entonces, la empresa se ha convertido en un activo estratégico y, al mismo tiempo, en un foco de controversia.
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La situación se complicó cuando el país reconoció a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela en 2019. Bajo su administración, Monómeros sufrió caídas en producción y retrasos en pagos a proveedores, afectando la cadena de fertilizantes en Colombia. El control volvió a Pequiven, filial de P sancionada por la Ofac de Estados Unidos, lo que bloqueó cualquier negociación internacional.
Millonarias transferencias y compras cuestionadas

La complejidad de Monómeros se acentúa por recientes movimientos financieros. Según La FM y otros medios en agosto del 2024, tras el retorno del régimen de Nicolás Maduro al control de la empresa en 2022, Monómeros realizó millonarias transferencias hacia Pequiven.
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En 2023, la compañía canalizó 120.000 millones de pesos (30 millones de dólares) a través de una firma en Hong Kong, identificada como International Petrochemicals Corporation Ltd., vinculada al régimen venezolano.
Además, los estados contables registraron viáticos por 14.500 millones de pesos, clasificados como gastos de representación, cifras que superan ampliamente los estándares habituales y que han generado cuestionamientos sobre su justificación.
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Según el informe, también se realizaron compras de insumos clave, como urea, por unos 34 millones de dólares a través de la misma firma vinculada a Pequiven, lo que evidencia que los recursos de Monómeros se destinaron parcialmente al financiamiento de la empresa venezolana controlada por Maduro.

Estas operaciones se habrían realizado con Rodrigo Ramírez en la junta directiva, designado por el Gobierno colombiano durante el empalme que devolvió la dirección de Monómeros al régimen venezolano. La participación de Ramírez introduce un componente político en decisiones que debieran ser estrictamente financieras y técnicas.
¿Soberanía alimentaria o riesgo financiero?
El presidente Petro ha defendido la compra de Monómeros como un instrumento para garantizar insumos baratos y combatir el hambre en Colombia.
Sin embargo, la operación podría convertirse en un riesgo financiero y político, dada la opacidad de los movimientos recientes y la histórica influencia de Venezuela en la gestión de la empresa.
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