El “guayabo” financiero de 2026 ya llegó: 8 de cada 10 colombianos se arrepienten de cómo se gastaron la prima

Un estudio revela que el dinero extra se fue en consumo inmediato, dejó poco ahorro y abrió 2026 con más arrepentimiento que alivio en los bolsillos

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Solo dos de cada diez
Solo dos de cada diez colombianos iniciaron 2026 con sensación de estabilidad económica, revela el Índice de Arrepentimiento Financiero - crédito Pixabay

Enero no arrancó con alivio para la mayoría de los bolsillos en Colombia. Aunque el calendario se renueva cada año, la realidad financiera de muchos hogares sigue marcada por la fragilidad, solo dos de cada diez personas comenzaron 2026 con una sensación real de estabilidad económica. Aun así, el ánimo no es del todo sombrío. Entre los colombianos persiste una expectativa positiva frente a lo que puede traer este año, según un reciente estudio de MejorCDT.

La plataforma especializada en ahorro e inversión presentó la segunda edición del Índice de Arrepentimiento Financiero, una medición que recoge las respuestas de más de 1.000 personas sobre cómo administraron los ingresos adicionales recibidos a finales de 2025, como primas, bonos o pagos extraordinarios. El ejercicio permite entender no solo en qué se fue ese dinero, sino qué emociones dejó su uso apenas arrancó el nuevo año.

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El 88% de los encuestados
El 88% de los encuestados en Colombia convirtió los ingresos extraordinarios de fin de año en dinero gastado sin planificación financiera - crédito Freepik

Uno de los hallazgos más llamativos es que el 88% de los encuestados reconoce que esos recursos extras terminaron convertidos en “plata de bolsillo”. Es decir, dinero que se gastó sin una estrategia clara y que no tuvo mayor impacto en el bienestar financiero a mediano plazo. No sorprende entonces que casi ocho de cada diez personas admitan haber sentido el conocido “guayabo” financiero tras las fiestas y los gastos de cierre de año.

La encuesta también reveló una contradicción recurrente. Aunque el 55% de los consultados aseguró haber planeado previamente qué hacer con la prima, el 79% terminó arrepintiéndose de sus decisiones. La intención de organizar las finanzas choca, una vez más, con la práctica cotidiana del consumo inmediato, impulsado por compromisos familiares, celebraciones o simplemente el deseo de darse gustos postergados.

Los resultados mostraron un uso disperso. El 19% de la prima se destinó a necesidades básicas, seguido muy de cerca por gastos en vacaciones (18%) y pago de deudas (14%). El problema, según el análisis de MejorCDT, no está en cubrir obligaciones, sino en que buena parte de esos recursos se agotó en consumos que no dejan ningún respaldo financiero para los meses siguientes.

El 79% afirmó arrepentirse de
El 79% afirmó arrepentirse de las decisiones que tomó con su prima o bono navideño, pese a que más de la mitad planeó su uso - crédito Colprensa

El ahorro y la inversión apenas fueron la opción del 12% de los encuestados, mientras que solo el 3% destinó el dinero a compras relacionadas con el hogar. En términos prácticos, el ingreso adicional “se evapora” para resolver urgencias del presente, mientras las decisiones que podrían generar tranquilidad futura quedan relegadas.

Carlos Correa, director ejecutivo y cofundador de MejorCDT, resumió este comportamiento con claridad, el ahorro “es el único motor capaz de convertir el dinero en bienestar tangible. Mientras el gasto impulsivo deja un rastro de arrepentimiento, la inversión genera una cadena de resultados positivos, el 92% de quienes ahorraron no solo conservaron su capital, sino que lograron mayor estabilidad financiera y una mejor capacidad para enfrentar imprevistos”.

Pese a este panorama, el estudio también arrojó una señal alentadora. El 72,1% de los participantes se declara “muy optimista” frente a su situación económica para 2026. Es una mayoría que, aunque reconoce errores recientes, confía en que este año puede ser mejor en términos de ingresos, control de gastos o nuevas oportunidades.

Analistas insisten en la necesidad
Analistas insisten en la necesidad de un nuevo contrato social, donde el Estado habilite oportunidades, promueva la responsabilidad y priorice la identidad nacional para una economía sostenible y competitiva - crédito iStock

Sin embargo, ese optimismo convive con un factor que genera cautela, el contexto político. La proximidad de las elecciones aparece como un elemento que frena decisiones financieras. El 46% de los encuestados considera que será más cuidadoso con su dinero durante 2026, precisamente por la incertidumbre que suele acompañar los años electorales.

Esa actitud defensiva tiene un costo silencioso. Cuando el capital se congela por miedo o indecisión, las oportunidades de inversión se postergan y el ciclo del arrepentimiento se repite. El dinero no crece, las metas se aplazan y la sensación de haber podido hacer algo distinto vuelve a aparecer. El arranque de 2026 deja así una fotografía clara, estabilidad para pocos, aprendizajes para muchos y una expectativa colectiva de cambio. El reto, como advirtió el informe, no está solo en ganar más, sino en aprender a decidir mejor qué hacer con cada peso que entra al bolsillo.