Euro en Colombia perdió terreno y así cerró el 28 de agosto: la fuerza de EE. UU. y la fragilidad de Europa marcan el rumbo

La cotización de la moneda europea oscila en un contexto de riesgos globales. Las casas de cambio reflejan la cautela de los inversionistas

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El euro cerró en $4.690,48
El euro cerró en $4.690,48 en Colombia el 28 de agosto de 2025, con una caída diaria de 0,15% - crédito Mohamed Abd El Ghany/REUTERS

El precio del euro en Colombia cerró la jornada del 28 de agosto de 2025 en un promedio de $4.690,48, lo que representó una caída de $6,97 frente al día anterior, equivalente a una variación diaria de -0,15%. Durante la sesión, la divisa europea alcanzó un máximo de $4.707,05 y un mínimo de $4.683,96, reflejando una volatilidad moderada en el cruce EUR/COP.

Si bien no se registraron máximos históricos, la caída en su valor responde a una combinación de factores internacionales, como las expectativas sobre la política monetaria en Estados Unidos y la inestabilidad en los mercados globales, junto con elementos locales que influyen en la oferta y demanda de divisas. En las casas de cambio, el euro se cotizó en un rango de $4.360 para la compra y $4.530 para la venta.

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La divisa europea mostró volatilidad
La divisa europea mostró volatilidad moderada, con máximos de $4.707,05 y mínimos de $4.683,96 durante la jornada - crédito Antonio Bronic/REUTERS

En los últimos siete días, el euro marca un incremento 1,92%, de modo que en el último año aún mantiene una subida del 2,58%.

Con respecto a días previos, invirtió el dato de la sesión previa, donde cerró con una disminución del 0,34%, sin ser capaz de establecer una tendencia estable en las últimas fechas. En cuanto a la volatilidad de las últimas fechas, fue de 18,78%, que es una cifra superior al dato de volatilidad anual (15,24%), de forma que presenta mayores alteraciones que la tendencia general del valor.

Así se movió el mercado

El comportamiento del euro frente al peso colombiano no puede analizarse de manera aislada; está profundamente influenciado por un entorno global de contrastes, donde el dinamismo de Estados Unidos choca con la fragilidad de la eurozona y las vulnerabilidades estructurales de Colombia.

Por un lado, el repunte del PIB estadounidense al 3,3% anual en el segundo trimestre de 2025, tras una contracción en el trimestre anterior, reafirma la solidez de la economía norteamericana. Este crecimiento, sustentado en el consumo y la inversión privada, devolvió confianza a los mercados y, al mismo tiempo, incrementó las expectativas de un recorte de tasas por parte de la Reserva Federal en septiembre.

Con una probabilidad cercana al 89%, los inversores descuentan un ajuste de 25 puntos básicos que, en teoría, debería aliviar la presión del dólar frente a otras monedas. Sin embargo, esta percepción también generó volatilidad, pues la solidez de los datos económicos de EE. UU. respalda al billete verde como activo refugio. Para el peso colombiano, esto implica que cualquier debilidad relativa del euro frente al dólar se traduce en menor impulso para la divisa europea en el mercado local.

Factores internacionales y locales influyeron
Factores internacionales y locales influyeron en la caída del euro, incluyendo expectativas sobre la política monetaria de EE. UU. y la inestabilidad global - crédito Dado Ruvic/REUTERS

En la eurozona, la situación es más compleja. La caída del Indicador de Sentimiento Económico a 95,2 en agosto evidencia una contracción en la confianza empresarial, especialmente en sectores clave como servicios y construcción. La división al interior del Banco Central Europeo sobre el futuro de la inflación refleja la falta de consenso sobre si deben priorizar estímulos para evitar la desaceleración o mantener la vigilancia frente a riesgos inflacionarios de largo plazo.

Este cuadro de incertidumbre limita el atractivo del euro y genera presiones adicionales frente a monedas emergentes. Para Colombia, donde los flujos financieros son altamente sensibles a la percepción de riesgo global, una eurozona debilitada significa un euro más frágil frente al peso, aunque esta tendencia se ve matizada por la fortaleza estructural del dólar.

Colombia, por su parte, enfrenta un panorama dual. En junio, el déficit comercial se amplió a USD1.378 millones, lo que evidencia la persistente dependencia de importaciones y la vulnerabilidad frente a choques externos. No obstante, el aumento del Índice de Confianza Industrial a 6,7 en julio muestra un repunte en la percepción empresarial, un dato positivo en un entorno global incierto. Sin embargo, estos avances internos no bastan para blindar al peso frente a la volatilidad global, los inversionistas internacionales siguen evaluando al país bajo el lente del riesgo regional, condicionado por los flujos de capital hacia activos seguros en EE. UU.

En casas de cambio, el
En casas de cambio, el euro se cotizó entre $4.360 para la compra y $4.530 para la venta - crédito Freepik

En este contexto, el euro/peso colombiano refleja la tensión entre tres fuerzas, la resiliencia económica de EE. UU. que fortalece indirectamente al dólar, la debilidad estructural de la Eurozona que erosiona el atractivo de la moneda europea y las vulnerabilidades externas de Colombia que mantienen al peso en terreno frágil. El resultado es un mercado altamente sensible, en el que la cotización euro/peso se ajusta más por factores externos que por los fundamentos locales.

A corto plazo, la expectativa de un recorte de tasas en EE. UU. y la falta de dinamismo en la eurozona sugieren que el euro podría seguir mostrando un sesgo bajista frente al peso colombiano. Sin embargo, cualquier repunte en la aversión al riesgo —ya sea por tensiones comerciales, problemas en China o incertidumbres políticas internas— podría revertir esta tendencia y devolver fuerza al euro como activo de cobertura.