
Las comunidades campesinas del Catatumbo, en Colombia, enfrentan una crisis humanitaria agravada por el aumento de la violencia en la región.
Según informó Blu Radio, los enfrentamientos entre el Ejército Nacional y grupos armados, como el ELN, han obligado a numerosas familias a abandonar sus hogares en busca de seguridad.
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En el municipio de Ocaña, trece familias desplazadas han encontrado refugio en el coliseo Argelino Durán Quintero, un espacio habilitado como albergue temporal, aunque las ayudas destinadas a estas personas han disminuido con el paso de los días, dejando a los afectados en condiciones precarias.
De acuerdo con testimonios recogidos por el medio Caracol Radio, los campesinos han solicitado la retirada de las unidades del Ejército Nacional de las veredas, argumentando que su presencia incrementa el riesgo de enfrentamientos con actores armados.
Uno de los desplazados expresó: “La situación más grande que estamos pasando en las veredas es que sentimos terror, y tocó despojarnos de nuestras veredas y llegar al pueblo. Lo que nosotros queremos es la tranquilidad, que puedan sacar los ejércitos, porque por los ejércitos están atacando a los campesinos”.

Estas palabras reflejan el temor y la incertidumbre que viven las comunidades rurales, atrapadas en medio del conflicto armado.
El impacto de la violencia no se limita a Ocaña. En el corregimiento de Guamalito, ubicado en el municipio de El Carmen, los enfrentamientos entre las fuerzas militares y el ELN han generado un clima de inseguridad que ha llevado al desplazamiento de familias hacia zonas urbanas.
Según detalló la Alcaldía de Ocaña, los desplazados han recibido asistencia en refugios temporales, pero las condiciones en estos espacios no son adecuadas, lo que ha generado preocupación entre los afectados.
El conflicto no solo ha sido en El Catatumbo
Además, otros municipios del Catatumbo, como Convención y Teorama, también han sido escenario de violencia, lo que ha intensificado la crisis en la región.
El deterioro de la situación en el Catatumbo ha tenido consecuencias directas en la vida cotidiana de los campesinos. Según los testimonios, las viviendas han sido utilizadas como resguardos por actores armados, convirtiéndolas en objetivos de ataques.
Un habitante denunció: “Atemorizados porque nos dicen que están saqueando las casas, se meten a las casas sin permiso, y tienen que respetarnos a nosotros como campesinos. Las veredas eran sanas, y ahora nosotros tenemos que huir de allá. Nosotros somos campesinos y le tememos a toda ley, cualquiera llega y nos humilla y nosotros tenemos que obedecer”.

Estas declaraciones evidencian la vulnerabilidad de las comunidades, que se sienten desprotegidas y sometidas a constantes abusos.
En el sur de Bolívar, la situación es igualmente alarmante. Según información de Blu Radio, los enfrentamientos en zonas estratégicas han provocado el desplazamiento de decenas de familias.
Hasta el momento, se han registrado 68 personas desplazadas, distribuidas en 44 grupos familiares, que han llegado a Medellín en busca de ayuda.
Entre los desplazados se encuentran 24 menores de edad y 31 mujeres, que están recibiendo atención con el apoyo de la Personería Distrital y la Secretaría de Paz y Derechos Humanos de la Alcaldía de Medellín.
Sin embargo, las necesidades superan la capacidad de respuesta institucional, lo que agrava la situación de estas familias.
¿Qué piden los desplazados?
Las comunidades campesinas han hecho un llamado al Gobierno para que se garantice la atención a las familias afectadas por el conflicto.
Entre sus demandas se encuentra la implementación de medidas que aseguren la reubicación de los desplazados en condiciones dignas y seguras.
Además, insisten en la necesidad de retirar las unidades del Ejército Nacional de las veredas para reducir el riesgo de enfrentamientos y permitir el retorno de los habitantes a sus hogares.

La crisis en el Catatumbo y el sur de Bolívar pone de manifiesto la complejidad del conflicto armado en Colombia, donde las comunidades rurales suelen quedar atrapadas entre los enfrentamientos de diferentes actores armados.
A pesar de los esfuerzos de las autoridades locales para brindar asistencia, la falta de recursos y la persistencia de la violencia dificultan la solución de esta problemática, dejando a cientos de familias en una situación de extrema vulnerabilidad.
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