

De acuerdo con la Unidad Nacional para la Gestión del Riego de Desastres (Ungrd) un sismo es la liberación súbita de grandes cantidades de energía, que se representan a través de ondas que se desplazan por el interior de la tierra y que al llegar a la superficie puede ser percibida por las personas, animales y hasta estructuras.
A las 5:10 de la mañana se registró un sismo de baja magnitud el departamento de Santander de baja magnitud, 3 grados, y un gran profundidad, 148 kilómetros.
El Servicio Geológico Colombiano (SGC) registró un nuevo movimiento telúrico en el departamento del Huila de baja magnitud, 2,8 grados, y aunque fue de poca profundidad, menos de 30 kilómetros, no hubo reportes de ciudadanos que le hubieran percibido.

En Colombia, la medición de la intensidad de los sismos se realiza mediante la Escala Macrosísmica Europea (EMS-98). Se establece la intensidad 2 como “apenas sentido” por un número reducido de personas en estado de reposo; mientras que el nivel 3 es descrito como “sentido levemente”, situación que podría provocar el oscilamiento de ciertos objetos.

Consideramos un temblor de intensidad 4 cuando es “sentido ampliamente” por una cantidad considerable de personas dentro de los edificios, y sólo por unas pocas al aire libre (ventanas, puertas). Al alcanzar el nivel 5, “sentido fuertemente”, se observa el movimiento de objetos menores y es posible la aparición de fisuras menores en construcciones o viviendas.
Al hablar de una intensidad tipo 6, estamos ante un “daño leve”, escenario en el que algunos individuos pueden verse afectados en su equilibrio. El nivel 7 corresponde a situaciones de “daño moderado”.

Sobre las 5:53 p. m., las autoridades reportaron un movimiento telúrico en La Paz, Cesar. El sismo tuvo una magnitud de 2 y registró una profundidad de 118 kilómetros. Así mismo, sobre las 7:47 p. m., los organismos encargados dieron a conocer un episodio similar en Maní, Casanare. En este caso, el sismo tuvo una intensidad de 2 y fue superficial.




