El Cártel Jalisco Nueva Generación deja un terrible rastro de sangre en su ascenso a la cima del narco

Por Kevin Sieff

FOTO DE ARCHIVO: Un oficial de policía detrás de una cinta que acordona un área donde tuvo lugar un tiroteo en la Ciudad de México, México, 26 de junio de 2020. REUTERS/Henry Romero
FOTO DE ARCHIVO: Un oficial de policía detrás de una cinta que acordona un área donde tuvo lugar un tiroteo en la Ciudad de México, México, 26 de junio de 2020. REUTERS/Henry Romero

Los soldados del cartel de drogas más poderoso del país han dejado un rastro sangriento, incluso antes de que presuntamente intentaran asesinar al Secretario de Seguridad Ciudadana de la capital.

El cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha asesinado jueces, miembros del congreso, docenas de policías y miles de civiles. En 2015 sus miembros usaron un lanzagranadas para derribar un helicóptero militar. Oficiales de Estados Unidos reconocen que el cartel controla el movimiento de más de un tercio de todos los narcóticos consume su país y que se ha expandido a Europa y Asia.

E incluso así, hasta el mes pasado, muchos veían el ascenso del grupo criminal como un conflicto interno entre los bandos de una interminable guerra contra las drogas. Luego, de acuerdo con las autoridades, la agrupación envió cerca de 30 sicarios armados con equipo militar a una de las colonias más exclusivas de la Ciudad de México para asesinar al encargado de seguridad en la capital. Omar García Harfuch sobrevivió a los tres disparos que recibió en el ataque del 26 de junio. Tres personas fueron asesinadas.

Desde entonces, distintas autoridades públicas dicen haber recibido amenazas de muerte por parte del cartel. Entre ellos están Enrique Alfaro Ramírez, gobernador de Jalisco, y Rosario Ibarra de Piedra, presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Conforme la élite mexicana reconoce la creciente violencia en la nueva identidad del mundo criminal, el país parece acercarse a un momento de quiebre.

"Lo que vemos es la amenaza a las instituciones, una realidad que ya era evidente en algunos estados y que ahora está reflejada en la capital del país," declaró Alfaro Ramírez.

A diferencia de los cárteles colombianos de Pablo Escobar, los narcotraficantes mexicanos no suelen atacar autoridades de alto nivel, en parte para evitar enfrentamientos con el Estado y en parte porque se dieron cuenta de que el soborno es una herramienta más eficiente que las ejecuciones. A diferencia de los políticos locales, los gobernadores y autoridades federales no son objetivos comunes.

Por eso, el intento de asesinato contra García Harfuch y las amenazas contra distintas autoridades importantes son particularmente insólitas. Dos semanas antes del atentado contra el jefe de policía capitalino, un grupo de sicarios asesinó al juez federal Uriel Villegas Ortiz y a su esposa Verónica Barajas en el estado de Colima. Villegas Ortiz adquirió notoriedad cuando presidió sobre el caso de extradición a los Estados Unidos de Rubén Oseguera González, alias "El Menchito", hijo de uno de los líderes del CJNG.

El intento de asesinato contra García Harfuch y las amenazas contra distintas autoridades importantes son particularmente insólitas (Foto: REUTERS/Luis Cortes)
El intento de asesinato contra García Harfuch y las amenazas contra distintas autoridades importantes son particularmente insólitas (Foto: REUTERS/Luis Cortes)

El 2019 fue el año más violento en la historia de México con 35 mil 588 homicidios. Este año, incluso bajo el periodo de pandemia por el coronavirus, la violencia siguió subiendo a niveles sin precedentes. Los analistas hacen responsables a la guerra por territorios entre el CJNG y sus rivales.

Autoridades de Estados Unidos mapearon la expansión del cartel de Jalisco en México. El grupo delictivo es la principal organización de narcotráfico en 24 de las 32 entidades del país, de acuerdo con la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), las autoridades registraron el uso de violencia despiadada como una estrategia del cartel para abrumar a las poblaciones locales.

"Han tenido ese ascenso tan rápido gracia a su desprecio por la vida humana, sin importar quien sea" declaró Matthew Donahue, jefe de operaciones de la DEA.

La agrupación surgió en 2010 como aliados del cartel de Sinaloa de Joaquín "El Chapo" Guzmán, para 2013, ya se habían consolidado como una organización independiente que traficaba narcóticos a través de los estados del oeste y centro de México. El CJNG consolidó alianzas con agrupaciones más pequeñas, algunas veces a través del matrimonio.

En 2014, una corte del Distrito de Columbia en Estados Unidos, acusó al líder del grupo, Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", bajo el cargo de "dirección de empresa criminal", y por la supuesta "manufactura, importación y distribución de cocaína, marihuana y metanfetaminas." El líder del CJNG está entre los fugitivos más buscados de la DEA y el gobierno de Estados Unidos ofrece una recompensa de 10 mdd por información que lleve a su captura.

En los años siguientes, el cartel explotó en el territorio nacional gracias al reclutamiento de pandillas locales y organizaciones a pequeña escala. Unieron diversos criminales bajo un sólo estandarte. Este arreglo facilitó su crecimiento y logró que sometieran y adaptaran una estructura de tráfico previamente existente, antes que construir una.

"Es más un ecosistema que una organización vertical" describió Alejandro Hope, un analista de seguridad que escribe para El Universal.

Uno de los efectos secundarios de la campaña de integración fue que narcomenudistas adolescentes y ladrones de barrio se convirtieron en criminales internacionales. Oficiales locales describen un cambio repentino, adolescentes con problemas aparecieron armados con equipo militar y manejando camionetas de lujo.

"Estos jóvenes estaban involucrados en otras clases de delitos como hurto y de pronto los vemos involucrados en incidentes del crímen organizado" dijo Pedro Alberto Cortés Zavala, Secretario de Seguridad del municipio de Irapuato en Guanajuato. "Los muchachos con adicciones son presa fácil para el crímen organizado."

Cortés Zavala habló una semana después de que un grupo de sicarios matara a 28 personas en una clínica de rehabilitación en la ciudad. El ataque parece haber sido una iniciativa del cartel Santa Rosa de Lima contra el de Jalisco. La guerra entre las dos organizaciones hizo que Guanajuato pasara de ser uno de los estados más pacíficos del país, a ser el más violento.

En Guanajuato, como en el resto del país, el presidente Andrés Manuel López Obrador debatió cómo responder a la expansión del cartel y al alza en la violencia. El líder populista hizo campaña bajo el eslogan "Abrazos, no balazos", lo que sugirió que no iniciaría una campaña militar para obstaculizar la influencia del cartel.

El gobierno declaró que es probable que la organización atacara a García Harfuch por la campaña que implementó para frenar su expansión.  (Foto: EFE/Presidencia)
El gobierno declaró que es probable que la organización atacara a García Harfuch por la campaña que implementó para frenar su expansión. (Foto: EFE/Presidencia)

El año pasado, el arresto de Ovidio Guzmán, supuesto miembro del cartel de Sinaloa e hijo de Joaquín "El Chapo" Guzmán, provocó que el cartel sitiara las calles de Culiacán. La reacción del gobierno fue dejar libre al detenido. López Obrador declaró que la decisión fue una medida para prevenir represalias violentas, pero fue vista como una señal de debilidad gubernamental.

En Guanajuato, muchos analistas piensan que la administración está esperando a que uno de los cárteles elimine al otro para recuperar una paz relativa bajo el monopolio de una sola organización.

"Es obvio que no deberíamos aceptar ninguna organización, pero esa es la clase de dinámica que hemos visto en otras ciudades de México", dijo Cortés Zavala.

El año pasado, la DEA detuvo a más de 600 operativos del CJNG en Estados Unidos. Oficiales de seguridad estadounidenses están frustrados porque el gobierno mexicano carece de una estrategia concreta para combatir al cartel de Jalisco y por la corrupción que constantemente obstaculiza las operaciones antidrogas.

"Están en una situación difícil con los asesinatos y el tráfico en aumento y los miembros de la organización ganando más dinero para sobornar a más gente por influencia y contactos internacionales" explicó Donahue.

Por su parte, las autoridades mexicanas, han sido asertivas acerca de la necesidad de fortalecer el control de tráfico de armas desde Estados Unidos.

"Consideramos que hemos reducido de forma efectiva el flujo de armas que nutre al crimen organizado y genera violencia en nuestro país", declaró un directivo de Relaciones Exteriores en Estados Unidos que decidió permanecer anónimo porque no estaba autorizado a discutir el tema.

En la colonia Lomas de Chapultepec de la ciudad de México, sitio del atentado contra García Harfuch, la policía recuperó rifles semiautomáticos Barrett y cientos de casquillos de municiones. La Suburban blindada de García Harfuch recibió decenas de impactos.

Cuando la policía interrogó a los sospechosos del ataque, ellos se identificaron como sicarios de organizaciones locales que fueron contratados y armados por el cartel.

"A veces las autoridades y los medios intentan describir a estos individuos como grandes mentes criminales, la verdad es que eso no es lo que pasa" dijo Hope.

A falta de un testimonio concluyente de los atacantes, la pregunta de por qué el atentado tuvo como objetivo a un oficial de alto perfil sigue sin respuesta. Algunos analistas piensan que Oseguera Cervantes, "El Mencho", está enfermo del hígado en algún lugar de la sierra entre Jalisco, Colima y Michoacán, y que el atentado fue una muestra de fuerza por algún miembro del cartel para subir de rango.

Autoridades mexicanas, incluida la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, se negaron a especular quién pudo ser el responsable. Pero, desde el hospital, García Harfuch publicó en Twitter, "Esta mañana fuimos cobardemente atacados por el CJNG," escribió.

El gobierno declaró que es probable que la organización atacara a García Harfuch por la campaña que implementó para frenar su expansión.

“Sin duda tiene que ver con el trabajo que están realizando para garantizar la paz y tranquilidad tanto en la Ciudad de México como en el resto del país” declaró López Obrador.

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