Alguien ha asesinado 42 burros salvajes en el Desierto de Mojave: esta es la recompensa que ofrecen para capturarle

Por Reis Thebault

(Foto: AP/Chris Kahn)
(Foto: AP/Chris Kahn)

En el desierto de Mojave, en California, están siendo asesinados a tiros burros salvajes, disparos que se han interpretado como un ataque al espíritu del oeste americano – y las autoridades federales no saben quién es el responsable.

Desde mayo, 42 burros han sido hallados muertos por impacto de bala en el noreste del condado de San Bernardino, cerca de la línea de Nevada. Un grupo fue asesinado mientras bebía agua en un abrevadero, y la matanza fue aparentemente indiscriminada. Tanto los adultos como las crías fueron tiroteados.

Se cree que ha sido la mayor masacre de este tipo en un terreno público administrado por la Oficina de Administración de Tierras de EEUU en California, dijo la agencia.

Los pequeños burros están protegidos por el gobierno federal y son muy queridos. Cualquiera que resulte culpable de capturar, maltratar o asesinar a uno de estos animales podría enfrentar un año de cárcel. Y si mata a 42, afrontará entonces una condena de 42 años.

La oficina y una organización de protección animal han ofrecido una recompensa total de más de USD 50.000 por información que ayude a atrapar y encarcelar al asesino o asesinos. En los últimos días, los activistas han duplicado esfuerzos y se han sumado donaciones anónimas para intentar resolver desesperadamente el crimen antes de que mueran más burros. Para el martes por la noche, los investigadores seguían recabando pistas, pero no tenían aún sospechosos.

"Nosotros perseguiremos cada indicio hasta que hayamos arrestado y procesado a los responsables de estas crueles y salvajes muertes", dijo en un comunicado William Perry Pendley, el subdirector de políticas y programas de la oficina. Él se refirió a los animales como "una parte icónica del Oeste Americano, y parte de nuestra herencia nacional".

(Foto: especial)
(Foto: especial)

Los burros salvajes deambulaban por el área de Clark Mountain Herd, y vivían junto a un grupo de unos 120 ejemplares, dijo la portavoz de la agencia Sarah Webster. Los disparos de este verano implican que más de una tercera parte de esta población ha sido aniquilada.

En gran parte de las ocasiones, el tirador disparó supuestamente desde la distancia y apuntó al cuello de los animales, dijo Webster. No está claro si hay más de un asesino, pero el arma escogida parece ser un rifle.

"Estamos realmente perturbados por este crimen y por esta matanza sin sentido de los burros salvajes de nuestro país", dijo en un comunicado Kitty Block, presidente de la Sociedad Humanitaria de EEUU. "Cualquiera capaz de este nivel de violencia debe rendir cuentas".

Los burros evolucionaron en los desiertos del norte de África, y fueron introducidos después al norte de América por los colonizadores españoles. Para los primeros exploradores europeos del oeste eran mulas de carga, mientras que durante la Fiebre del Oro, los animales se convirtieron en compañeros esenciales para los mineros, que necesitaban ayudantes fuertes y seguros para transportar suministros desde sus campamentos.

Sin un depredador natural, prosperaron en el áspero suroeste.

De hecho, lo hicieron tan bien que se situaron en el punto de mira de cazadores y campesinos frustrados, que estaban cansados de ver cómo los burros pastaban en la hierba que solía alimentar a su ganado. En la década de los 50, informó Los Angeles Times, el asesinato masivo de burros salvajes estaba tan desenfrenado que la Sociedad para la Prevención de la Crueldad a Animales presionó para lanzar una legislación que protegiera a los animales.

Finalmente, Velma Johnston, conocida como "Wild Horse Annie" persuadió al Congreso para aprobar la Ley de Caballos Salvajes y Burros en Libertad de 1971. En ese entonces, los animales estaban desapareciendo rápidamente. Pero ahora, más de 45 años después, su proliferación ha detonado nuevos conflictos entre las criaturas y los residentes, y entre las agencias locales y federales, que se han enfrentado a la gestión equina.

La Oficina de Administración de Tierras estima que hay cerca de 16.000 burros salvajes deambulando por las tierras de "áreas de manejo de rebaños", supervisadas por el gobierno, en cinco estados. Los funcionarios han intentando distintos planes para intentar que su población se ajuste a un nivel "sustentable", como la adopción o el control de su reproducción. Dispararles, sin embargo, es ilegal desde hace décadas.