La apiterapia consiste en una sesión de acupuntura que utiliza abejas vivas (Centro Korpo)
La apiterapia consiste en una sesión de acupuntura que utiliza abejas vivas (Centro Korpo)

Una mujer en España murió después de someterse a un tratamiento supuestamente rutinario de "acupuntura de abeja" y sufrir una reacción alérgica que la condujo al coma.

El procedimiento de medicina alternativa es más o menos lo que evoca su nombre: en lugar de una aguja, un practicante de acupuntura inyecta veneno de abeja en el cuerpo. En algunos casos, las abejas vivas se utilizan para picar e inyectar directamente veneno en las personas.

El caso en España involucraba abejas vivas, según el Diario de Investigaciones Clínicas Alérgicas e Immunológicas, una revista española. La paciente, una mujer de 55 años, ya había asistido a esas sesiones de acupuntura con abejas cada cuatro semanas durante un período de dos años con el objetivo de tratar los músculos rígidos y el estrés, según cuenta la publicación.

La mujer no tenía antecedentes de otra enfermedad, como asma o enfermedad cardíaca, ni antecendentes de ser alérgica a picaduras de insectos o picaduras de abeja, según un estudio del caso. En dos años, según los informes, había resistido a todas sus sesiones de acupuntura de abejas "con buena tolerancia", afirmó el diario, hasta su última visita, cuando de repente tuvo una reacción adversa ante una picadura.

"Ella desarrolló sibilancias, disnea y pérdida repentina de la conciencia inmediatamente después de una picadura de abeja", señala el informe. "Se llamó a una ambulancia, aunque tardó 30 minutos en llegar", agrega.

La mujer fue traladada a un hospital pero murió "algunas semanas después". Durante su reacción alérgica, la presión arterial de la mujer había caído hasta el punto de causar "un derrame cerebral masivo y un coma permanente" que la condujo a una falla orgánica múltiple, según cuenta el estudio.

El documento no especificaba exactamente en qué parte de España o cuándo se realizó el tratamiento.

"Hasta donde sabemos, este es el primer caso reportado de muerte por apiterapia con veneno de abeja debido a complicaciones de anafilaxis severa en un paciente confirmado que previamente era tolerante", escribieron los autores del informe, Paula Vázquez-Revuelta y Ricardo Madrigal-Burgaleta, del Hospital Universitario Ramón y Cajal en España.

La apiterapira es un tipo de medicina alternativa que utiliza sustancias de abejas melíferas, como miel, polen, jalea real, veneno de abeja y cera de abejas, para tratar una variedad de afecciones, desde el dolor hasta la artritis, según la Sociedad Estadounidense de Apiterapia. La acupuntura de abeja viva es un procedimiento que se engloba dentro de la apiterapia.

Un mensaje enviado a través del sitio web de la Sociedad Estadounidense de Apiterapia no fue contestado. Tampoco las llamadas.

Hay relativamente pocas publicaciones en revistas médicas sobre cuán efectiva es la acupuntura de las abejas. Un informe de 2015 del Centro Nacional de Información Biotecnológica, que revisó 145 estudios con veneno de abeja, encontró que alrededor del 29 por ciento de los pacientes experimentaron "eventos adversos relacionados con la inmunoterapia con veneno", una frecuencia mucho mayor en comparación con la inyección de solución salina.

Esas reacciones adversas variaron desde reacciones menores de la piel hasta anafilaxia potencialmente mortal, según cuenta el informe.

"Los eventos adversos relacionados con el tratamiento del veneno de abeja son frecuentes", afirmaron los autores del informe. "Por lo tanto, los profesionales de la terapia con veneno de abeja deben ser cautelosos al aplicarlo en la práctica clínica diaria, y se debe garantizar la educación y las calificaciones del profesional con respecto al uso de la terapia de veneno de abeja".

En el informe sobre la muerte de la mujer en España, los coautores dijeron rotundamente que los pacientes deberían evitar la práctica debido a sus riesgos.

"Los riesgos de someterse a la apiterapia pueden exceder los presuntos beneficios, lo que nos lleva a concluir que esta práctica es insegura y desaconsejable", escribieron Vázquez-Revuelta y Madrigal-Burgaleta.