'Una bendición': el servicio poco conocido que alivia la carga de cuidar a un adulto mayor

Reportajes Especiales - Lifestyle

Aging life care managers can be a ÒgodsendÓ for families. They can arrange a move to a senior living facility, deal with Medicare and Medicaid, recommend doctors, drive a client to the dentist, and much more. (Bianca Bagnarelli/The New York Times) Ñ FOR EDITORIAL USE ONLY WITH NYT STORY SCI CARE MANAGERS BY PAULA SPAN FOR OCT. 4, 2026. ALL OTHER USE PROHIBITED. Ñ
Aging life care managers can be a ÒgodsendÓ for families. They can arrange a move to a senior living facility, deal with Medicare and Medicaid, recommend doctors, drive a client to the dentist, and much more. (Bianca Bagnarelli/The New York Times) Ñ FOR EDITORIAL USE ONLY WITH NYT STORY SCI CARE MANAGERS BY PAULA SPAN FOR OCT. 4, 2026. ALL OTHER USE PROHIBITED. Ñ
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Los administradores de atención a adultos mayores trabajan para las familias, no para hospitales ni aseguradoras, y coordinan desde una mudanza hasta una visita al dentista.

Kristin Martinelli empezó su jornada a las 7:30 a.m. un lunes reciente, al completar en línea un formulario de recertificación de Medicaid para un cliente que vive en un hogar de ancianos en Austin, Texas.

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Luego condujo hasta el lugar donde la esperaban una mujer de 85 años y su hija, que había viajado desde otra ciudad. La mujer mayor tenía una "demencia bastante avanzada" y estaba programada para mudarse a la unidad segura de atención a la memoria de un centro para personas mayores ese día, dijo Martinelli, quien trabaja como administradora de atención a adultos mayores en Mir Care Consultants en el centro de Texas. Las tres tenían una cita a las 9 a.m. con el médico de cabecera, que debía completar los documentos necesarios para la mudanza.

En la cita, Martinelli explicó la situación, y el médico dijo que llenaría los formularios de la paciente esa tarde. Pero más tarde recibió una llamada de una colega que le avisó de que el médico no podría completar los formularios ese día. Eso creó un revuelo porque la mujer no podía quedarse sola en su casa sin riesgos. Martinelli terminó llamando a una agencia de atención domiciliaria de su confianza. "Les rogué que me consiguieran un cuidador en las siguientes cuatro horas", dijo.

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Si una combinación de citas, burocracia, vigilancia y preocupación por una persona mayor vulnerable (a menudo intercalada con emergencias médicas) te suena familiar, podría ayudar saber acerca de un servicio que sus proveedores llaman con pesar el secreto mejor guardado en el cuidado de personas mayores.

Los profesionales independientes y certificados como Martinelli solían llamarse gestores de cuidados geriátricos. Así es como yo llamaba a las personas que ayudaron a mi padre, de 88 años, a mudarse unos 200 kilómetros desde su apartamento hasta una comunidad de cuidados continuos cercana a mi casa, y que más tarde ayudaron a mi hermana, que tiene una discapacidad, a pasar de su hogar a una residencia de vida asistida.

También usé palabras como "bendición" e "indispensables". Después de las mudanzas, los gestores siguieron de cerca la situación de mi padre y de mi hermana cada mes, y calmaron mi temor de que ocurriera algo urgente justo cuando me fuera de vacaciones o de viaje de trabajo.

Hace aproximadamente una década, estos expertos cambiaron su nombre a administradores de atención a personas mayores. Por lo general, toma un par de años convertirse en uno. La mayoría ingresa a la profesión como enfermeros o trabajadores sociales; algunos son fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales o gerontólogos. Deben alcanzar una combinación requerida de educación avanzada y experiencia supervisada antes de poder presentar el examen de certificación.

La Asociación de Cuidados para Adultos Mayores (Aging Life Care Association), la organización sin fines de lucro que representa a estos profesionales, se fundó en la década de 1980 y ya tiene más de 2000 miembros, pero los administradores siguen enfrentando un problema persistente: el público casi no los conoce.

"Cuando hablamos con alguien, dicen: 'Ojalá te hubiera podido llamar hace seis meses, pero no sabía que existías'", dijo Susy Elder Murphy, propietaria de Aging Well Eldercare, una gran práctica que presta servicios a Washington y sus suburbios de Maryland.

Quien llama suele ser un hijo adulto, según la Asociación de Cuidados para Adultos Mayores. Martinelli describió un escenario común: "Mamá está en el hospital, o los hijos fueron a visitarla y no se habían dado cuenta de que estaba tan enferma. Están en una crisis".

Es entonces cuando entra en escena la administradora de atención a personas mayores. Lo que la distingue (suele ser una mujer) de quienes tienen nombres que se prestan a confusión --asesores de cuidado de adultos mayores, defensores del paciente, orientadores de cuidados-- es su independencia.

Las administradoras de atención a adultos mayores trabajan para el cliente y la familia que les paga, no para hospitales ni aseguradoras. Además, el extenso código de ética de la asociación prohíbe específicamente "aceptar o dar tarifas de referencia, división de honorarios, sobornos u otros arreglos similares a cambio de referencias de clientes".

Esto contrasta con las empresas que prometen asesoría gratuita sobre residencias para adultos mayores, como A Place for Mom. Las residencias le pagan a A Place for Mom comisiones por enviarles nuevos residentes, como la empresa informa en su sitio web. Es posible que los asesores de empresas que reciben esas comisiones no recomienden lugares que no pagan ni tampoco los cuidados a domicilio, a menos que la empresa también tenga contratos con agencias locales.

"En realidad son mercadólogos, vendedores", dijo Julie Wagner, directora ejecutiva de la Asociación de Cuidados para Adultos Mayores, sobre las empresas de referidos. Algunas empresas son más transparentes que otras sobre estos incentivos financieros.

"Si uno quiere comprar un auto y va a la concesionaria de Ford, no le van a decir: 'Yo lo veo más en un Subaru'", dijo Murphy. "Deberías hablar con alguien objetivo, neutral y con experiencia".

Los servicios de los administradores no son baratos. Wagner dijo que las tarifas por hora de los miembros de la asociación varían entre 150 y 350 dólares, con grandes variaciones geográficas. En Texas, la tarifa estándar de Mir es de 185 dólares la hora, facturada en incrementos de 15 minutos. En Washington, la práctica de Murphy cobra 210 dólares la hora. A veces las familias comparten el costo, como lo hicimos mi hermana y yo. Y en algunas ciudades, las agencias de servicios sociales ofrecen estos especialistas con tarifas que varían según los ingresos.

Los administradores de atención a adultos mayores actúan como coordinadores, no como cuidadores directos, y la gama de servicios que ofrecen es muy amplia.

Pueden, por ejemplo, organizar y supervisar una mudanza a una residencia para adultos mayores o dentro de ella; tratar con las aseguradoras, incluidos Medicare y Medicaid; llevar a un cliente al dentista; recomendar no solo comunidades residenciales y agencias de cuidados a domicilio de la zona, sino también abogados especializados en derecho de la tercera edad, médicos especialistas, terapeutas, gestores de mudanzas para personas mayores y organizaciones de cuidados paliativos; visitar al cliente cada semana o cada mes para comprobar que todo marcha bien, y avisar a los familiares si no es así.

"Una parte de nuestro trabajo es mediar entre los miembros de la familia, actuando como caja de resonancia", dijo Martinelli.

De hecho, administradoras como Murphy comprueban que sus clientes suelen estar más dispuestos a escucharlas a ellas que a sus hijos adultos, incluso si el consejo es el mismo. "Tu mamá no nos cambió los pañales ni nos enseñó a hablar", dijo. "Es una relación distinta".

En una encuesta de 2025 a clientes y familias encargada por la Asociación de Cuidados para Adultos Mayores, "las respuestas fueron abrumadoramente positivas", dijo Jullie Gray, coautora del estudio, quien enseña en la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Washington.

Los casi 200 encuestados no constituían una muestra nacional representativa, dijo Gray. Pero el 93 por ciento dijo que los beneficios de contratar a un administrador de atención a personas mayores superaban los costos, y el 99 por ciento dijo que recomendaría a uno de estos administradores a otra persona. Los resultados de la encuesta se presentaron en la reunión de 2025 de la Sociedad Gerontológica de Estados Unidos.

Jeffrey Bernstein, un ingeniero en Middleton, Massachusetts, ha dependido durante años de Aging Well Eldercare para ayudar a sus padres, a dos hermanos mayores y a una tía, todos en Maryland. Como muchas personas que terminan enterándose de la existencia de los gestores, "no tenía idea de que existiera alguien así", dijo, hasta que su esposa leyó sobre ellos en una revista.

Bernstein, de 65 años, no pudo mudarse para cuidar a su familia directamente. Pero con los administradores, "cuando surgía algo, ahí estaban, daban un paso al frente", dijo. "Y lo que es más importante, sabían qué hacer cuando yo no lo habría sabido. Fue de muchísima ayuda para mi tranquilidad".

Lo mismo ocurrió con la clienta de 85 años de Martinelli en Austin. Pasó la noche con cuidadores temporales y el martes se mudó a su nuevo hogar, en la unidad de cuidado de la memoria, después de que su médico por fin entregó la documentación necesaria. "Entró poco antes del mediodía", informó Martinelli. "Almorzó".

¿Cómo se estaba adaptando la nueva residente? "Ha estado bien", dijo Martinelli, sonando aliviada. "Hasta ahora, todo bien".

La nueva vejez se produce en colaboración con KFF Health News.

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