El presidente de Corea del Sur rechaza a Trump y dice que no enviará tropas a Irán

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El presidente de EE. UU. ha expresado su frustración por lo que describió como la negativa de Seúl a ayudar a defender el estrecho de Ormuz.

El presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, se resistió el viernes a la presión del gobierno del presidente Donald Trump, cuando declaró que su país no desplegaría tropas ni activos militares para apoyar la guerra liderada por Estados Unidos contra Irán.

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En semanas recientes, el presidente Trump se ha burlado públicamente del líder surcoreano y ha expresado su frustración por lo que describió como la negativa de Seúl a ayudar a defender el estrecho de Ormuz --alguna vez el principal punto de tránsito de petróleo del mundo-- mientras tropas estadounidenses permanecen apostadas en la península de Corea para proteger a Corea del Sur de Corea del Norte. El viernes, Lee rechazó firmemente cualquier participación militar en el conflicto en Medio Oriente.

"No habrá despliegue de tropas ni envío de activos militares para involucrarse o intervenir en esta guerra", dijo Lee en una conferencia de prensa.

En lugar de un despliegue de combate, Lee señaló que Seúl está considerando ampliar el alcance operativo de un destructor de la armada surcoreana y sus buques de apoyo que actualmente están estacionados frente a la costa de Somalia para operaciones contra la piratería. Enfatizó que incluso si esos activos se acercan al mar Rojo o al estrecho de Ormuz, su único enfoque sería proteger a los petroleros y otras embarcaciones comerciales de Corea del Sur. No participarán en ninguna operación que pudiera interpretarse como apoyo a la guerra contra Irán, dijo.

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Aunque Trump no ha especificado el tipo exacto de ayuda que espera de Seúl, se quejó el mes pasado de que le había pedido a Lee "que nos diera una pequeña ayuda" en el conflicto, y recordó la presencia militar de Estados Unidos en Corea del Sur.

"Dijo: 'No, gracias'", recordó Trump. "Ya veo. Bueno, ¿por qué estamos involucrados en ayudarlos a ustedes?".

No fue el único tema que abordó el viernes un Lee de expresión sombría. A quince meses de iniciado su único mandato de cinco años, su índice de aprobación ha caído a un nuevo mínimo de un 37 por ciento, afectado por problemas que se gestan no solo a nivel nacional sino también por las tensiones con el aliado más importante de Corea del Sur, Estados Unidos.

El mes pasado, Trump redujo de manera unilateral uno de los ejercicios militares conjuntos anuales de Estados Unidos con Corea del Sur, y calificó las maniobras no solo de "costosas", sino también de "totalmente inapropiadas y hostiles" hacia Corea del Norte. Dijo que, durante todo el tiempo que había estado en el cargo, Corea del Norte había sido "no amenazante y respetuosa". Trump también se jactó de tener una "muy buena relación" con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, incluso cuando este país se ha convertido en una amenaza nuclear mayor contra Corea del Sur.

A nivel nacional, el principal índice bursátil de Corea del Sur --alguna vez elogiado como uno de los principales beneficiarios del auge global de la IA-- se ha desplomado, lo que ha devastado las carteras de millones de inversores que fueron alentados por el gobierno de Lee a comprar acciones. Lee también ha incumplido sus repetidas promesas de frenar el aumento de los costos de la vivienda.

La oposición lo ha acusado de buscar una enmienda constitucional que le permitiría postularse para un segundo mandato, una medida explícitamente prohibida por la Constitución actual. Su presidencia también sigue empañada por sus juicios penales suspendidos por cargos que incluyen violar las leyes electorales e inducir al perjurio. La oposición ha afirmado que Lee estaba tramando un proyecto de ley especial para borrar esos cargos, los cuales él ha insistido que fueron invenciones orquestadas por su adversario conservador y predecesor, Yoon Suk Yeol, el expresidente destituido y sometido a juicio político.

El viernes, Lee dijo que, aunque apoyaba una revisión constitucional para permitir a los futuros presidentes buscar un segundo mandato, él no tenía intención de buscar la reelección. Lo calificó de "constitucionalmente imposible". La afirmación de que él podría buscar un segundo mandato, dijo, no era más que una "ofensiva política".

Lee también dijo que apoyaba el nombramiento de un fiscal especial por parte de la Asamblea Nacional para investigar si políticos como él, así como periodistas, habían sido blanco de investigaciones penales con motivaciones políticas bajo el gobierno de Yoon. Pero dijo que no quería que dicho fiscal especial tuviera el poder de retirar los cargos penales ya presentados en su contra.

"Es debido a mis propias deficiencias", dijo Lee, en referencia a la caída en picada de sus índices de aprobación. "Me quedé corto en consideración, sensibilidad y comunicación".

Lee también dijo que su gobierno permanecía en negociaciones "feroces" con Washington sobre cómo implementar el amplio acuerdo que los dos gobiernos anunciaron en noviembre pasado. Bajo el pacto, Trump redujo los aranceles sobre exportaciones surcoreanas clave, incluyendo los automóviles, del 25 por ciento al 15 por ciento. También prometió el apoyo de Estados Unidos a los esfuerzos de Corea del Sur para desarrollar submarinos de propulsión nuclear y enriquecer uranio para energía nuclear civil. A cambio, Lee se comprometió a realizar inversiones por 350 millardos de dólares en Estados Unidos.

Pero las negociaciones sobre la implementación del acuerdo se han estancado en los detalles, lo que alimenta las dudas de ambas partes sobre la disposición del otro a cumplir.

El viernes, Lee dijo que los dos gobiernos estaban cerca de finalizar un acuerdo sobre adónde debería ir el primer lote de inversiones surcoreanas.

Lee dijo que no había quedado satisfecho con una propuesta de acuerdo y había dado instrucciones a su gobierno de seguir negociando. No dio más detalles, pero enfatizó que cualquier proyecto de inversión debe ser "comercialmente razonable" y que los dos gobiernos necesitaban acordar cómo compartir las ganancias y pérdidas de dichos proyectos.

"No debemos ceder ante la presión o la coerción", dijo, y agregó que su comentario reflejaba el principio general de negociación de su gobierno y no estaba dirigido al gobierno de Trump en particular.

Pero las quejas de Trump de que ha recibido "muy poca ayuda de otros países" para la guerra en Irán han ejercido una inmensa presión diplomática sobre Seúl. Estados Unidos lideró las fuerzas de la Organización de las Naciones Unidas que repelieron a los invasores norcoreanos durante la guerra de Corea de 1950 a 1953, con lo que cimentó lo que ahora es una alianza de siete décadas. Las tropas surcoreanas formaron el mayor contingente extranjero que luchó junto a las fuerzas estadounidenses en la guerra de Vietnam.

Sin embargo, acceder a la solicitud de Trump conllevaría graves riesgos políticos para Lee. La última vez que Corea del Sur envió fuerzas a un conflicto liderado por Estados Unidos --la guerra de Irak, que comenzó en 2003--, el gobierno progresista del entonces presidente Roh Moo-hyun enfrentó una feroz reacción interna, en particular de su propio partido y su base. Aunque ese despliegue consistió principalmente en unidades médicas y de ingeniería, la decisión hundió permanentemente los índices de aprobación de Roh.

La opinión pública en Corea del Sur sigue estando en contra de la intervención. Una encuesta realizada este mes mostró que el 55 por ciento de los surcoreanos se oponen al despliegue de tropas al conflicto con Irán, en comparación con solo el 32 por ciento a favor.

Choe Sang-Hun es el jefe de la corresponsalía del Times en Seúl. Cubre noticias de Corea del Norte y de Corea del Sur.

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