
Los aranceles generales del 10 por ciento impuestos por el gobierno de EE. UU. están por expirar a la medianoche, pero otro lote arancelario podría tomar su lugar.
El gobierno de Donald Trump ha pasado por una ley comercial tras otra mientras intenta encontrar una base legal sólida para imponer los elevados aranceles a productos extranjeros que desea el presidente Trump.
Se dispone a intentar un enfoque más.
Un arancel global del 10 por ciento que Trump impuso en febrero después de que la Corte Suprema anulara sus aranceles globales anteriores está por expirar a las 12:01 a. m. del viernes. El gobierno tiene un nuevo lote de aranceles listo para reemplazarlo, el cual podría anunciarse desde el jueves.
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En junio, el gobierno propuso imponer aranceles a 59 países, y a la Unión Europea de 27 naciones, con el argumento de que no habían aprobado ni hecho cumplir leyes que prohibieran los bienes elaborados con trabajo forzado provenientes de sus países. Dichos aranceles se emitirían en virtud de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, con una tasa de entre un 10 y un 12,5 por ciento. Se aplicarían a países que suministran más del 99 por ciento de las importaciones de Estados Unidos, lo que, en la práctica, recrearía el arancel global del 10 por ciento que está a punto de expirar.
Es probable que más aranceles estén en camino después de eso. El gobierno ha propuesto otro lote de aranceles, también bajo la Sección 301, a 15 países y la Unión Europea para contrarrestar lo que la Casa Blanca califica de prácticas desleales en sus sectores manufactureros.
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El gobierno también recurrió a otra oscura ley comercial a principios de esta semana, cuando Trump firmó órdenes para imponer un arancel del 50 por ciento a miles de millones de dólares en exportaciones canadienses. Dicha ley, la Ley de Aranceles de 1930, también conocida como la Ley de Aranceles Smoot-Hawley, fue redactada por el Congreso para proteger a las empresas estadounidenses durante el inicio de la Gran Depresión, aunque muchos historiadores creen que en realidad profundizó la crisis. La disposición de la Sección 338 de la ley que el gobierno utilizó esta semana nunca se había utilizado para imponer aranceles.
Trump ha sostenido durante mucho tiempo que los aranceles estadounidenses a las importaciones eran injustamente bajos, y llegó al cargo con la intención de transformar ese sistema. Pero sus esfuerzos se han topado con numerosos obstáculos, avances y retrocesos, lo que refleja el hecho de que la autoridad legal de un presidente sobre la política arancelaria es, en cierto modo, limitada.
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La Constitución otorga el poder sobre el comercio al Congreso, pero los legisladores han redactado numerosas leyes que permiten al presidente imponer aranceles en ciertas circunstancias. Sin embargo, por lo general, esas leyes están diseñadas para ayudar al presidente a abordar prácticas comerciales desleales en ciertos países o industrias, no para reemplazar por completo el sistema arancelario de Estados Unidos.
Peter Harrell, un académico visitante en la Facultad de Derecho de Georgetown, dijo que Trump usaba la Sección 301, un estatuto diseñado para presionar a otro país a abordar una práctica comercial desleal, para intentar imponer "aranceles perpetuos a casi todas las importaciones".
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"Trump está presionando muy claramente para usar estatutos que el Congreso concibió para abordar disputas comerciales específicas con países individuales, con el fin de reescribir de manera fundamental el régimen arancelario de Estados Unidos, que no es lo que el Congreso pretendía que hicieran estos estatutos", dijo.
En febrero, la Corte Suprema invalidó una de las herramientas legales favoritas de Trump, cuando dictaminó que su uso de una ley de emergencia internacional para imponer aranceles era ilegal y ordenó el reembolso de aproximadamente 160 millardos de dólares en ingresos arancelarios. Trump había usado esa ley para anunciar sus aranceles del "Día de la Liberación" a países extranjeros, y para penalizar a Canadá, México y China por su papel real o presunto en la canalización de fentanilo hacia Estados Unidos.
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Después de la decisión de la Corte Suprema, Trump recurrió a la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 como una medida provisional. La ley permite a los presidentes imponer un arancel para abordar problemas de balanza de pagos, pero tiene un límite de tiempo de 150 días que está programado para expirar el viernes por la madrugada.
El uso que Trump hizo de la Sección 122 también ha enfrentado desafíos legales. Un grupo de pequeñas empresas y una coalición de estados demandaron por separado al gobierno, con el argumento de que el gobierno no cumplió con los estrictos criterios de la ley. En mayo, una mayoría de jueces de un tribunal federal de comercio estuvo de acuerdo, lo que supuso la segunda gran derrota arancelaria contra Trump.
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El gobierno apeló la decisión, y los tribunales han permitido que este continúe recaudando el impuesto del 10 por ciento a las importaciones a medida que avanza la apelación.
La disposición a la que el gobierno recurrirá a continuación, la Sección 301, está más probada en batalla. Trump la usó para imponer aranceles a China en su primer mandato, y su uso ha sobrevivido a múltiples desafíos en los tribunales.
Pero nunca antes se había utilizado de una forma tan amplia, para imponer aranceles a decenas de países de forma simultánea. Y algunos críticos dicen que el gobierno no se apega al estatuto porque usa la ley como un pretexto para restaurar aranceles que ya ha negociado. Aunque Jamieson Greer, el representante comercial de Estados Unidos, y otros funcionarios estadounidenses han dicho que no pueden prejuzgar el resultado de las investigaciones comerciales, funcionarios del gobierno han asegurado en privado a países extranjeros que sus tasas arancelarias terminarán siendo las mismas que en los acuerdos negociados el año pasado.
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Al testificar ante el Congreso el miércoles, Greer dijo que el gobierno aún tenía la intención de imponer aranceles, independientemente del enfoque legal.
"Las facultades específicas que utiliza este gobierno han cambiado, pero la estrategia comercial no lo ha hecho", dijo Greer. "Estamos comprometidos a seguir utilizando los aranceles y a negociar acuerdos para apoyar la reindustrialización de nuestra economía, proteger a los trabajadores estadounidenses y aumentar sus salarios, y reducir nuestro déficit comercial".
Tony Romm colaboró con reportería.
Ana Swanson cubre comercio y economía internacional para el Times desde la corresponsalía en Washington. Ha sido periodista por más de una década.
Tony Romm colaboró con reportería.
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