¿Una sola inyección para controlar el colesterol de por vida? Un estudio señala que podría ser posible

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En un pequeño ensayo, la infusión de un fármaco experimental de edición genética pareció reducir el colesterol LDL a largo plazo. De sostenerse, sería un eficaz tratamiento preventivo para las enfermedades cardíacas.

En un pequeño estudio preliminar, un tratamiento experimental de edición genética redujo drásticamente los niveles de colesterol, quizá de forma permanente, tras una sola infusión, informaron los científicos el lunes.

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Si los hallazgos se confirman en estudios más amplios, los investigadores esperan que puedan conducir a un tratamiento de una sola aplicación para prevenir las enfermedades cardiacas en un gran número de personas. La mayoría de las terapias genéticas se dirigen a enfermedades raras, pero las cardiovasculares matan a casi 800.000 estadounidenses al año.

"Tenemos estos debates y las nuevas directrices de que deberíamos tratar a la gente antes", dijo John H. P. Alexander, cardiólogo de la Universidad de Duke, quien no participó en el estudio. "Una terapia curativa cambiaría el juego".

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El estudio, publicado en The New England Journal of Medicine, fue un análisis provisional de 35 pacientes de un ensayo en el que participarán hasta 85 personas. Todos tienen niveles genéticamente elevados de colesterol LDL (lipoproteínas de baja densidad, por su sigla en inglés)--el colesterol "malo"-- o enfermedades cardiacas.

En los 35 pacientes, una única infusión de la dosis más alta del tratamiento redujo los niveles de colesterol LDL hasta en un 62 por ciento. El cambio se ha mantenido en un subgrupo cuyos miembros fueron tratados hace 18 meses.

Se le dará seguimiento con un estudio más amplio de 200 pacientes.

No es habitual que The New England Journal of Medicine publique un resultado tan preliminar. Pero "parece que funciona bastante bien", dijo Eric Rubin, redactor jefe. Además, señaló, el ensayo es un ambicioso intento de aplicar la terapia génica de vanguardia a la principal causa de muerte en Estados Unidos.

Aún así, "necesitamos muchos más datos sobre la seguridad", dijo J. Michael Gaziano, director de cardiología preventiva del sistema sanitario de veteranos de Boston, quien no participó en el nuevo estudio. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos exige que todos los pacientes de los estudios de terapia genética tengan un seguimiento durante 15 años.

Los participantes en el ensayo recibieron una infusión que contenía una "máquina" de edición genética, o una diminuta fábrica molecular envuelta en un manto de grasa. Las partículas recubiertas viajan por la sangre directamente hasta el hígado, donde son captadas por células que eliminan la envoltura grasa.

Después, la máquina de edición se arrastra por el ADN de la célula hepática hasta que encuentra su objetivo, un gen denominado PCSK9. Se detiene allí y borra una letra del ADN del gen, sustituyéndola por otra.

Ese simple cambio desactiva el gen PCSK9 e impide que las células produzcan la proteína PCSK9. Sin ella, el hígado extrae más colesterol LDL del torrente sanguíneo, lo que mantiene los niveles más bajos.

El estudio fue dirigido por Sekar Kathiresan, director ejecutivo de Verve Therapeutics, ahora filial de Eli Lilly. Kathiresan, un cardiólogo, dijo que lo motivó su historia personal.

Su abuela, su padre, su tío y su hermano sufrieron infartos. Su hermano murió de un paro cardiaco a los 42 años, justo cuando regresó de correr.

Las terapias genéticas para enfermedades raras tienen un precio multimillonario. Pero Daniel Skovronsky, científico jefe de Eli Lilly, dijo que no sería así si finalmente se aprobara este tratamiento.

"No es eso lo que pretendemos", dijo. "Vamos a por un medicamento que algún día podría formar parte de la atención primaria".

Los niveles elevados de LDL se pueden tratar fácilmente con toda una serie de medicamentos, entre los que se incluyen los clásicos: las pastillas diarias de estatinas. Los avances más recientes incluyen fármacos inyectables que bloquean la proteína producida por el gen PCSK9, lo que crea el mismo efecto que la edición genética.

Pero demasiadas personas no pueden o no quieren tomar los fármacos. Entre un tercio y la mitad de los pacientes dejan de tomar los medicamentos para reducir el colesterol al año de empezar a tomarlos, incluso quienes han tenido infartos.

Kristy Faulkner, de 45 años, que vive en Guilford, Connecticut, se encuentra entre quienes necesitan tratamiento pero se resisten a tomar un fármaco potente. Las enfermedades cardiacas están en su familia, y ella sufrió un infarto cuando tenía 42 años.

"Hay una especie de negación interna, como que no puedo tomar estos medicamentos todos los días de mi vida", dijo.

"Comprendo la importancia", añadió, "y me siento avergonzada".

Su cardióloga, Erica Spatz, de la Universidad de Yale, espera que el seguro de Faulkner pague un inhibidor de la PCSK9 que solo tenga que administrarse cada seis meses. Su historial médico significa que "no hay margen de error", dijo Spatz.

¿Pero un tratamiento de edición genética que se administra una sola vez?

"Este tipo de avance terapéutico podría cambiar las reglas del juego para personas como ella", dijo Spatz.

A Alice Thomas, de 64 años, de Lexington, Carolina del Norte, le encantaría tomar medicamentos para reducir el colesterol, pero no puede conseguirlos. Su única fuente de ingresos es la Seguridad Social, y aunque las estatinas son baratas, ella no podía tolerarlas.

Su seguro no aprobó los fármacos inyectables que podrían haberla ayudado. Ha tenido dos derrames cerebrales, y hace unos meses, su nivel de colesterol LDL era peligrosamente alto, 190.

"No tenía nada", dijo Thomas. "Entonces me enteré de este estudio".

Recibió la infusión en el ensayo de Kathiresan el 30 de marzo. Dos semanas después, su nivel de colesterol era de 50.

"Es estupendo", dijo. "Una vez y se acabó".

Gina Kolata escribe sobre enfermedades y tratamientos, cómo se descubren y prueban los tratamientos y cómo afectan a las personas.

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