Cuba acaba de perder una gran oportunidad de obtener combustible

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Un buque petrolero ruso que parecía dirigirse a Cuba con un suministro vital de combustible ha cambiado de dirección, un hecho doloroso para la isla, que sufre un bloqueo petrolero estadounidense.

La angustiosa espera de Cuba por combustible parece haberse alargado.

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Un petrolero ruso que parecía dirigirse a Cuba --con 242.000 barriles de diésel, que el país necesita con desesperación-- se ha desviado de su ruta hacia la isla y ahora parece dirigirse a Sudamérica.

El desvío es un acontecimiento brutal para el gobierno cubano y su pueblo, que sufren una crisis energética que se agrava desde que el gobierno de Donald Trump impuso un bloqueo petrolero en la práctica contra la isla en enero.

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Rusia ha sido hasta ahora el único país al que se le ha permitido romper ese bloqueo, con un envío de 730.000 barriles de crudo en marzo. Sin embargo, ese petróleo ya se ha utilizado en su mayor parte, y los cubanos tenían la esperanza de que estaban a punto de recibir un nuevo salvavidas. Pero con el cambio de rumbo del petrolero, lo más probable es que cualquier ayuda adicional tarde semanas en llegar, si es que llega.

El gobierno ruso no respondió a una solicitud de comentarios.

Ernesto Soberón Guzmán, embajador de Cuba ante las Naciones Unidas, dijo que, aunque no tenía detalles sobre el petrolero ruso, Cuba contaba con la ayuda de Rusia para sobrevivir a lo que calificó de bloqueo ilegal estadounidense.

"Resulta hipócrita, resulta cínico que hablen por un lado de que están haciendo esfuerzos para abrir el estrecho de Ormuz y demás, y por el otro apliquen en la práctica un bloqueo naval contra Cuba", declaró Soberón Guzmán a The New York Times el miércoles, refiriéndose al gobierno estadounidense. "Un bloqueo de combustible, que en la práctica es un acto de guerra".

El desvío del petrolero que parecía dirigirse a Cuba es una victoria para el gobierno de Trump, que ha estado intentando asfixiar al gobierno cubano para que acepte cambios importantes en el sistema político y económico del país. Cuba ha dicho que ya ha agotado sus reservas de combustible y que sobrevive gracias a la producción nacional de petróleo, a la energía solar y a algunos pequeños envíos de combustible a empresas privadas de la isla.

Como consecuencia, la vida cotidiana es cada vez más difícil. La electricidad funciona solo unas horas al día, los cubanos cocinan con carbón y leña, la distribución de ayuda es complicada por falta de gas, y el combustible solo se consigue en el mercado negro, donde puede costar más de 40 dólares el galón.

Los cubanos se preparan para el calor del verano, cuando suele aumentar la demanda de energía, mientras que el gobierno de Trump espera que la situación obligue a los funcionarios cubanos a aceptar las exigencias estadounidenses.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, negó que su país fuera responsable de la crisis. "La verdadera razón por la que no tienen electricidad, combustible ni alimentos es porque quienes controlan su país han saqueado miles de millones de dólares, pero nada ha sido utilizado para ayudar al pueblo", dijo en español en un video dirigido al pueblo cubano la semana pasada.

Washington ha intensificado su campaña de presión. La semana pasada, el Departamento de Justicia imputó a Raúl Castro, expresidente de Cuba, por asesinato relacionado con el derribo en 1996 de dos aviones civiles cerca de Cuba en el que murieron tres ciudadanos estadounidenses.

El gobierno estadounidense interrumpió los envíos de petróleo venezolano a Cuba tras intervenir militarmente en el país sudamericano. El presidente Trump amenazó entonces con imponer aranceles a cualquier nación que enviara combustible a Cuba. En un caso, el ejército estadounidense escoltó a un petrolero para que se alejara de la isla.

Hasta que cambió de ruta esta semana, el petrolero ruso, llamado Universal, mostró numerosos indicios de que se dirigía a Cuba. El 31 de marzo, el mismo día que el último petrolero ruso llegara a Cuba, el Universal salió de Rusia cargado de diésel, según Kplr, una empresa de datos de seguimiento de barcos. Su destino quedó impreciso.

Poco después, las autoridades rusas confirmaron el envío de un segundo buque cisterna a Cuba. "No abandonaremos a los cubanos", declaró a la prensa el ministro ruso de Energía, Sergei Tsivilyov.

El Universal atravesó el canal de la Mancha el 9 de abril y siguió recto hacia Cuba hasta el 21 de abril, cuando se detuvo repentinamente en medio del océano Atlántico, según los datos de seguimiento de buques. El barco quedó a la deriva durante un mes.

El barco quedó a la deriva durante un mes, gran parte del tiempo en el mismo lugar, hasta que esta semana se dirigió bruscamente hacia el sur.

Detenerse en medio del océano durante tanto tiempo es muy poco habitual en los petroleros, que operan con agendas estrictas para entregar su carga. Pero siguió la misma pauta que otro barco reciente que transportaba combustible para Cuba.

El Sea Horse, un petrolero de propiedad china pasó semanas a la deriva en el Atlántico este año antes de darse por vencido y entregar su carga en otro lugar. Los propietarios del barco habían temido las consecuencias del gobierno estadounidense, informó The New York Times.

Estados Unidos y la Unión Europea han impuesto sanciones contra el Universal por sus vínculos con Sovcomflot, compañía naviera estatal rusa.

Jorge Piñón, investigador de la Universidad de Texas que estudia la energía en Cuba, dijo que el diésel del Universal habría representado un enorme, aunque temporal, impulso para Cuba. Los camiones y tractores necesitan ese combustible, pero Cuba no puede producirlo a partir de su petróleo nacional.

Piñón estimó que la carga del barco, que probablemente se donaría a Cuba, tenía un valor de 25 millones de dólares. "Así que ahora Rusia va a obtener una ganancia bastante considerable", dijo.

Lazaro Gamio, Christiaan Triebert y Eric Schmitt colaboraron con reportería.

Jack Nicas es el jefe de la oficina del Times en Ciudad de México y dirige la cobertura de México, Centroamérica y el Caribe.

Lazaro Gamio, Christiaan Triebert y Eric Schmitt colaboraron con reportería.

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