Canadá exportará gas natural licuado a Alemania

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El acuerdo es importante para ambas naciones, ya que Canadá busca nuevos mercados lejos de Estados Unidos mientras que Alemania intenta diversificar su suministro energético.

Canadá alcanzó un importante acuerdo para exportar gas natural licuado a Alemania, dijeron el martes dos altos funcionarios con conocimiento directo del acuerdo, un gran avance para ambas naciones en su intento por diversificar sus alianzas comerciales estratégicas para depender menos de Estados Unidos.

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En virtud del acuerdo, Canadá se comprometerá a exportar a Alemania hasta un millón de toneladas métricas anuales de gas natural licuado desde una terminal ubicada en su costa del Pacífico, en Columbia Británica, a partir de principios de la década de 2030 y durante un periodo de dos décadas.

El acuerdo se anunció el miércoles y se firmó en la embajada de Canadá en Berlín, como adelantaron los funcionarios, que hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a hablar del asunto antes del anuncio público.

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Las alianzas energéticas mundiales se han visto trastocadas por las guerras de Ucrania y Medio Oriente, y el acuerdo Canadá-Alemania pone de relieve cómo estas dos importantes economías industrializadas --a menudo denominadas potencias medias-- pretenden acercarse para resistir la agitación geopolítica.

El acuerdo se venía gestando desde hacía tiempo, mientras el primer ministro canadiense, Mark Carney, buscaba nuevos mercados para los importantes recursos energéticos de Canadá, y el gobierno alemán hallaba nuevas fuentes de suministro energético.

Carney había dejado entrever que las conversaciones sobre este acuerdo estaban en curso durante una visita que realizó a Berlín en agosto junto con una delegación de representantes de la industria energética canadiense.

La economía alemana, una voraz consumidora de energía, ha tenido que buscar nuevos proveedores desde que se desvinculó de Rusia tras la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, y ahora se ve aún más afectada por los trastornos causados por el conflicto de Medio Oriente.

Los funcionarios alemanes han dicho, en público y en privado, que necesitan encontrar una red diversificada de proveedores de gas importado para evitar depender excesivamente de un solo país, como Estados Unidos.

"Nos da más competitividad y más seguridad en la escena mundial", dijo el canciller Friedrich Merz en invierno antes de viajar al golfo Pérsico, en parte en busca de acuerdos de suministro de petróleo y gas.

Canadá, una potencia en petróleo y gas, exporta una inmensa mayoría de sus recursos a Estados Unidos.

El acuerdo es una importante victoria para Carney, quien ha pasado su primer año como primer ministro intentando conseguir compradores para los productos canadienses que ayuden al país a reducir su profunda dependencia de Estados Unidos.

La tarea se ha vuelto urgente, ya que las relaciones entre los aliados y vecinos se han deteriorado desde la elección del presidente Donald Trump, quien ha impuesto aranceles a Canadá y amenazado con más daño económico. Carney se fijó el objetivo de duplicar las exportaciones canadienses a mercados no estadounidenses para 2035.

LNG Canada, el primer puerto de exportación de gas natural licuado de Canadá, respaldado por Shell, apenas empezó a operar hace un año.

El proyecto Ksi Lisims LNG, que se utilizará para las exportaciones a Alemania, ya fue aprobado por el gobierno para su funcionamiento, pero aún no ha sido financiado por completo. Su capacidad diaria propuesta lo convertiría en el segundo más grande de los ocho proyectos de gas natural licuado en Canadá que han sido propuestos o que están actualmente en construcción.

El principal competidor del gas licuado canadiense son las terminales de Estados Unidos en el golfo de México.

El gas destinado a Alemania podría seguir distintas rutas o una combinación de rutas, dependiendo de las condiciones del mercado en cada momento, dijeron los funcionarios familiarizados con el acuerdo.

Podría pasar por el canal de Panamá o el canal de Suez, o podría venderse indirectamente a Alemania mediante un intercambio de gas natural licuado. Ese enfoque es un sistema global complejo destinado a permitir que los compradores de gas optimicen sus rutas comerciales para reducir los costos de todas las partes.

Por ejemplo, el gas canadiense podría exportarse a un país de Asia, la ruta más barata y rápida desde Columbia Británica. Ese país asiático podría entonces intercambiar su propio suministro de gas de un vendedor europeo como Noruega a Alemania, lo que también abarataría el costo para los alemanes.

Para el comprador alemán, la empresa estatal Securing Energy for Europe, o SEFE --anteriormente propiedad de la rusa Gazprom y nacionalizada tras la invasión a gran escala de Ucrania--, el mayor costo a largo plazo del gas canadiense hace sentido, ya que un suministro estable y seguro es fundamental, dijeron los funcionarios.

Bloomberg News informó primero el martes sobre algunos detalles del acuerdo.

Jim Tankersley colaboró con reportería desde Berlín.

Matina Stevis-Gridneff es la jefa del buró del Times en Canadá, donde dirige la cobertura del país.

Ian Austen reporta sobre Canadá para el Times. Oriundo de Windsor, Ontario, y radicado en Ottawa, ha informado sobre el país durante dos décadas. Puede ser contactado en austen@nytimes.com.

Jim Tankersley colaboró con reportería desde Berlín.

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