En México, los cubanos deportados por Trump viven con dificultades

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Un informe de Human Rights Watch revela que muchos cubanos deportados a suelo mexicano por el gobierno de Trump viven en un "limbo legal indefinido" y tienen dificultades para salir adelante.

Un número récord de ciudadanos cubanos han sido deportados de Estados Unidos desde que el presidente Donald Trump volvió al poder el año pasado, pero la mayoría no han sido repatriados a Cuba. En lugar de ello, han sido enviados a México, país al que muchos llegan con poca documentación o dinero, y en algunos casos acaban viviendo en la calle, informó el miércoles Human Rights Watch.

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El grupo descubrió que los deportados cubanos, muchos de ellos hombres mayores que llevaban décadas viviendo en Florida u otros lugares de Estados Unidos, han tenido dificultades para encontrar alojamiento, recibir atención médica y, en general, salir adelante en México. Al no poder regresar a Cuba, ni trabajar legalmente o trasladarse dentro de territorio mexicano durante muchos meses, algunos de los hombres viven en un "limbo legal indefinido", indicaba el informe.

El informe se basó en entrevistas realizadas entre febrero y marzo con 53 personas que fueron deportadas recientemente, 41 de ellos cubanos. El hombre de más edad tenía 83 años. Varios habían vivido en Estados Unidos desde que eran niños o adolescentes. Otros contaron en su día con residencia permanente legal, pero perdieron la green card tras ser condenados por delitos. Cuba no suele aceptar deportados con condenas penales.

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Los cubanos se han beneficiado durante mucho tiempo de privilegios legales que no están disponibles para los migrantes de otros países, pero el gobierno de Trump no ha dudado en deportarlos, con lo que puso prácticamente fin a la inmigración legal procedente de la isla.

The New York Times entrevistó a varios de los hombres antes de la publicación del informe. Uno de 59 años, que pidió el anonimato por temor a represalias contra sus familiares en Estados Unidos, describió cómo le enviaron en un viaje de 38 horas en autobús desde la frontera hasta Villahermosa, en el sur de México. Allí, dijo, las autoridades mexicanas se limitaron a decirle a él y a otros deportados que bajaran del autobús.

Algunos hombres acabaron llegando a un refugio temporal. Pero meses después, Human Rights Watch encontró a otros viviendo frente a un hospital. En Tapachula, otra ciudad del sur de México con muchos deportados cubanos, algunos han estado viviendo en un parque público, decía el informe.

En el informe se exponen numerosos motivos de preocupación en torno a la denominada política de deportación a terceros países del gobierno de Trump, que no envía a los deportados a sus países de origen, sino a otras naciones que han acordado aceptarlos. Algunos han sido enviados incluso a países africanos.

Pero la inmensa mayoría han acabado en México, donde los cubanos en particular se encuentran de hecho sin país. Las autoridades consulares cubanas suelen negarse a ayudar a sus ciudadanos deportados a México, según el informe. El gobierno mexicano no garantiza servicios a los deportados de otros países, según Human Rights Watch, y los obliga a navegar por un complicado sistema para solicitar asilo.

"Una vez en México, las vías para regularizar su estancia se limitan en gran medida a solicitar refugio", dijo el informe, y señaló que los deportados a menudo carecen de teléfonos móviles o cuentas de correo electrónico, pero se les exige que realicen controles periódicos en persona.

Entre la toma de posesión de Trump en 2025 y el 9 de marzo de 2026, Estados Unidos deportó a México a casi 13.000 personas que no eran mexicanas, señaló el informe. De ellas, más de 4300 eran cubanas, la mayor cantidad de un solo país.

Una parte significativa de los cubanos, el 41 por ciento, habían sido detenidos en Florida, y el 37 por ciento en Texas. Un análisis de Human Rights Watch de los datos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas reveló que el 27 por ciento no tenía antecedentes penales en Estados Unidos.

El gobierno de Trump ha dicho que las deportaciones a terceros países permiten al ICE ejecutar las órdenes de expulsión definitiva de personas que no pueden ser devueltas a sus países de origen. La Casa Blanca no respondió a una solicitud de comentarios a última hora del martes.

En el pasado, muchos cubanos con órdenes de deportación acabaron quedándose porque repatriarlos no era una prioridad. Muchos comenzaron familias y negocios en el sur de Florida, el corazón de la comunidad de exiliados cubanos.

Pero el año pasado, algunos cubanos del sur de Florida con antiguas condenas penales empezaron a ser detenidos en sus controles regulares del ICE, como estaba haciendo el gobierno de Trump con otros extranjeros. Muchos fueron enviados a un nuevo centro de detención en los Everglades de Florida conocido como Alligator Alcatraz, o el Alcatraz de los Caimanes.

Entonces empezó a correr la voz por la zona de Miami de que algunos de los hombres estaban siendo llevados a la frontera, liberados en México y trasladados en autobús por las autoridades mexicanas al sur del país.

Sus familias pidieron ayuda a funcionarios electos y abogados especializados en inmigración del sur de Florida. Pocos hablaron públicamente de las deportaciones, tanto por miedo a represalias como por aparente vergüenza por las condenas de sus familiares.

Uno de los hombres de Miami deportados a México el pasado agosto, Raúl Hernández, publicó un video en TikTok compartiendo su historia. Ganó seguidores mientras transmitía en directo desde México y entrevistaba a otros cubanos deportados.

Se considera más afortunado que la mayoría: su padre ya vivía en Cancún, así que tenía un lugar al que ir cuando el autobús lo dejó en Villahermosa, a más de 800 kilómetros de distancia, dijo en una entrevista.

Hernández, de 29 años, quien llegó a Estados Unidos cuando tenía 6, reconoció que tenía un largo historial delictivo que comenzó cuando tenía 15 años. Pero dijo que ha conocido a muchos deportados cubanos en México que no tienen antecedentes penales.

Para muchos de ellos, añadió, la vida sin estatus legal en México ha sido "el infierno en la tierra".

Kirsten Noyes colaboró con investigación.

Patricia Mazzei es la reportera principal del Times en Miami y cubre Florida y Puerto Rico.

Kirsten Noyes colaboró con investigación.

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