
(Strategies)
Este año, la inteligencia artificial ha impulsado los mercados financieros en todo el mundo, pero no las acciones que se esperaban.
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Es cierto que Nvidia, la empresa cotizada más valiosa del mundo, ha ganado más del 21.000 por ciento en la última década, según FactSet. Sin embargo, no es el fabricante de chips más atractivo en 2026.
Tal distinción le pertenece a una compañía improbable: Intel. Hace solo un año, Intel necesitó el rescate del gobierno estadounidense. Sin embargo, ha protagonizado un regreso espectacular. Solo en abril, sus acciones subieron un 114 por ciento. Desde el 2026 hasta el viernes, Intel subió 194,5 por ciento, más de nueve veces el rendimiento de Nvidia.
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Así como el precio fluctuante del petróleo y la guerra en el Golfo Pérsico, la IA está moviendo los mercados, creando inmensos niveles de concentración de acciones, no sólo en Estados Unidos sino en casi todo el mundo.
La diferencia ahora es que el halo de la IA se cierne sobre diferentes empresas. En lugar de Nvidia, que fabrica chips fundamentales para la "capacitación" o desarrollo de modelos de IA, ha habido un alza en los precios de las acciones de empresas cuyos semiconductores permiten la "inferencia", es decir, las respuestas que dan los agentes de IA a las consultas de los usuarios.
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Intel entra en esta categoría, así como otras empresas en distintos lugares. Por ejemplo, las bolsas de Corea del Sur y Taiwán han sido de las mejores del planeta este año, gracias a los fabricantes de chips, empezando por Samsung Electronics y SK Hynix en Corea del Sur y, quizá el más importante, Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. o TSMC. Esta fundición taiwanesa produce chips muy avanzados basados en los diseños de otras empresas, como Nvidia.
Los chips en los mercados emergentes
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Gracias a empresas de chips como estas, los que invierten en los mercados emergentes están viviendo un año de bonanza. Pensemos en el índice MSCI de mercados emergentes. Probablemente, es la medida más seguida de las acciones de los mercados emergentes, y subió 18,8 por ciento en 2026, en comparación con el 9,6 por ciento de S&P 500 y el 6 por ciento de Roundhill Magnificent Seven E.T.F. Las tenencias del fondo incluyen a Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Microsoft, Nvidia y Tesla. Todas estas se han beneficiado del frenesí de la IA.
Esto también aplica para los mercados emergentes, pero en parte por una razón idiosincrásica: la forma en que se construye el índice ampliamente seguido de mercados emergentes. MSCI limita el peso de las empresas chinas al 23 por ciento y define Taiwán y Corea del Sur como mercados emergentes. Estas dos economías tecnológicamente avanzadas tienen un peso combinado en el índice del 43,7 por ciento, frente al 23 por ciento de China y el 12 por ciennto de la India.
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Como resultado, TSMC, Samsung Electronics y SK Hynix son los tres mayores componentes del índice MSCI de mercados emergentes. Una apuesta amplia por los mercados emergentes en estos momentos, utilizando ese índice de referencia, es tanto una apuesta por la IA como una inversión en el índice S&P 500, de gran peso tecnológico.
Esto hace que surja un gran dilema. El ascenso de las Siete magníficas y de otras empresas tecnológicas ha concentrado tanto el mercado de valores estadounidense que incluso los fondos indexados más completos ya no están bien diversificados, como señalé en enero. La subida de los precios de las acciones de las empresas de chips muestra que el problema se extiende mucho más allá del mercado de valores estadounidense.
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Tomemos como ejemplo las acciones de los mercados emergentes. En general, se piensa que operan en una dimensión diferente de los llamados mercados avanzados o desarrollados, como los de Estados Unidos, Europa Occidental y Japón. Esto seguía siendo cierto en la década de 1970, cuando yo era estudiante en Taiwán, y, en menor medida, en las décadas de 1980 y 1990, cuando informaba desde lugares como Pekín, Nueva Delhi, Manila (Filipinas) y Ciudad Ho Chi Minh (Vietnam).
¿Pero hoy? Es muy difícil encontrar una verdadera diversificación.
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A algunos mercados bursátiles no los dominan las empresas de IA y chips. Junto con el índice KOSPI de Corea del Sur y el índice TAIEX de Taiwán, el índice compuesto GSE de Ghana y el índice de acciones NGX de Nigeria se encuentran entre los cinco mejores del mundo este año, según Bloomberg.
Pero tanto Nigeria como Ghana, en menor medida, son productores, distribuidores y refinadores de petróleo. Por lo tanto, se están beneficiando de la subida de los precios mundiales del petróleo provocada por la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, al igual que las empresas estadounidenses de combustibles fósiles. Seplat Energy, de Nigeria, y Ghana Oil han obtenido buenos resultados, así como las empresas del sector energético del S&P 500, que encabeza el SP 500 general. Valero Energy, una refinería, y Halliburton, una empresa de servicios energéticos, son empresas estadounidenses del S&P 500 cuyos inversionistas están cosechando beneficios gracias a la subida de los precios del petróleo.
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Ya sea por la IA o por el petróleo, ningún mercado de valores es una isla.
La vista desde Filadelfia
De hecho, lo que está llevando a los mercados mundiales a un punto importante son las empresas de semiconductores. A muchas de ellas, las rastrea un índice antiguo de Filadelfia, sede de la bolsa más veterana de Estados Unidos. La Bolsa de Filadelfia se fusionó con el Nasdaq en 2007 y es una sombra de lo que fue, pero el índice de semiconductores de Filadelfia, conocido como índice SOX, continúa.
Se ha transformado en un índice global. Entre sus principales valores figuran Intel, Nvidia, ASML, la empresa holandesa que fabrica las máquinas necesarias para grabar los circuitos de los chips más pequeños y avanzados, y TSMC. Con Intel a la cabeza, las empresas mundiales de chips de ese índice han subido un 63,6 por ciento este año.
En la era de las puntocom, a finales de los 90 y principios de los 2000, el índice SOX de Filadelfia tuvo un ascenso similar, y fue noticia constantemente. La vertiginosa subida de este año nos hace recordar la experiencia de aquella época, que acabó mal, como señaló Bespoke Investment Group esta semana. La última vez que el SOX superó tanto al S&P 500 fue en 2000, señaló Bespoke en una nota a sus clientes.
Michael Burry, el director de fondos de cobertura que aparece en la película "The Big Short", hizo una observación similar, pero la llevó mucho más lejos, advirtiendo que la IA ha hechizado a todo el mercado de valores. Estamos, una vez más, en una burbuja tecnológica, añadió, y seguramente estallará. Esta vez, se trata de un mercado bursátil mundial estrechamente vinculado.
No estoy jugando a las predicciones y sigo invertido en acciones mundiales a través de fondos indexados, pero también estoy nervioso.
El estrecho de Taiwán
Tengo otro motivo de preocupación. Así como el estrecho de Ormuz se ha convertido en un punto de estrangulamiento estratégico para el suministro mundial de petróleo, el estrecho de Taiwán tiene una importancia económica desmesurada para los chips de silicio porque Taiwán es la sede de una empresa vital: TSMC.
Las reuniones que se dieron a cabo en la cumbre chino-estadounidense en Pekín incluyeron debates sobre el futuro de Taiwán, como siempre ocurre en este tipo de sesiones. China considera a Taiwán como parte inalienable de su territorio y afirma que, de un modo u otro, se producirá la reunificación. Por otro lado, la política oficial de Estados Unidos mantiene una postura de "ambigüedad estratégica", como lo ha hecho desde el Comunicado de Shanghai de 1972.
Ha habido una paz incómoda durante décadas, que ha permitido a la industria de los semiconductores agruparse ahí y formar un "escudo de silicio". Esto ha ayudado a proteger a Taiwán, ya que los chips de silicio que allí se producen han sido cruciales para la economía mundial.
El jueves, en Pekín, el presidente chino, Xi Jinping, advirtió al presidente Donald Trump que "el tema de Taiwán es el asunto más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos", según el Ministerio de Asuntos Exteriores chino. El secretario de Estado Marco Rubio dijo más tarde que la política estadounidense en cuanto a Taiwán "no ha cambiado".
El statu quo es lo que prefieren los mercados mundiales. Los temblores políticos en Asia Oriental podrían alterar los mercados tanto como lo han hecho las perturbaciones en torno al estrecho de Ormuz.
En el mundo actual, se puede invertir a lo largo y ancho, pero no se puede dejar de lado la geopolítica. Los chips, la inteligencia artificial y el petróleo dominan los mercados de todo el mundo.
La sede de Intel en Santa Clara, California, el 5 de febrero de 2026. Hace sólo un año, Intel necesitó un rescate del gobierno estadounidense. Este año, ha protagonizado una notable remontada. (Minh Connors/The New York Times)
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