
Los padres de Los Ángeles están hartos de que las escuelas hagan trabajar a los alumnos en computadoras portátiles y tabletas, y les asignen tareas escolares a través de un montón de aplicaciones.
Algunas familias, que habían decidido no darles dispositivos a sus hijos en casa, dijeron a los miembros del consejo escolar que les horrorizaba ver a los alumnos más pequeños usando dispositivos del colegio, incluso en el jardín de niños. Algunos padres se quejaron de que sus hijos podían jugar videojuegos o ver videos en redes sociales durante las clases. Otros relataron que una aplicación de inteligencia artificial, que los de cuarto de primaria tenían que usar para crear retratos del personaje sueco Pippi Calzaslargas, generaba imágenes sexualizadas.
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Estas preocupaciones llevaron a los padres a formar el año pasado un grupo llamado Schools Beyond Screens (Escuelas sin pantallas) para ejercer presión a favor de una mayor supervisión tecnológica en el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles, el segundo sistema de escuelas públicas más grande del país.
La semana pasada, la junta escolar de Los Ángeles aprobó una resolución que exige al distrito restringir el acceso de los alumnos a YouTube, eliminar por completo los dispositivos digitales en el primer grado y establecer límites de tiempo de pantalla para los cursos superiores, por lo que así se convirtió en el primer gran sistema escolar de Estados Unidos en hacerlo.
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El éxito de la campaña de los padres apunta a un creciente replanteamiento a nivel nacional sobre la poderosa industria de la tecnología en las aulas. Animados por la rápida expansión de las prohibiciones de los móviles en las escuelas, padres, profesores y legisladores de todo Estados Unidos se han unido para garantizar que el uso de la tecnología en las escuelas sea beneficioso para el aprendizaje.
En la Ciudad de Nueva York, cientos de padres han instado al alcalde a posponer la introducción de chatbots de inteligencia artificial, como ChatGPT, en las escuelas. El mes pasado, el gobernador de Utah firmó una ley que permitirá a los padres ver cuánto tiempo pasan sus hijos en los dispositivos escolares y revisar los sitios web que visitan.
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En Oregón, este mes, los padres presionaron con éxito a la junta escolar de Bend-La Pine para que aprobara una resolución que exige una revisión por parte del distrito de todos los dispositivos y aplicaciones proporcionados por la escuela para evaluar su eficacia educativa. La resolución también exige que el distrito elimine las aplicaciones que no demuestren ser eficaces.
En Los Ángeles, los padres instaron a los miembros de la junta escolar a respaldar las nuevas restricciones tecnológicas.
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"Llevamos más de un año abogando por un enfoque seguro y con base científica para la tecnología en las aulas", aseguró Anya Meksin, subdirectora de Schools Beyond Screens. "Ya basta de que las grandes tecnológicas se entrometan en nuestras escuelas públicas".
Durante años, gigantes tecnológicos como Google y Apple, junto con empresas que fabrican software escolar, han comercializado sus tecnologías en las escuelas. La industria tecnológica prometió que los dispositivos y las aplicaciones personalizarían el aprendizaje, mejorarían los resultados académicos de los alumnos y ampliarían las oportunidades laborales. Muchos distritos se apresuraron a adoptar estas herramientas e impulsaron un mercado tecnológico escolar en auge y valorado en miles de millones de dólares.
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Sin embargo, algunos investigadores han descubierto que los dispositivos digitales no han conseguido mejorar las notas de los alumnos ni las tasas de graduación, y que pueden restar valor al aprendizaje de forma significativa.
Funcionarios y exfuncionarios de los distritos escolares dicen que la cruzada de los padres, de rápido crecimiento, refleja una realidad de hace tiempo: muchas escuelas públicas carecen de los recursos para evaluar de manera adecuada la tecnología en las aulas.
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"La carga que supone para los distritos escolares gestionar estos sistemas es enorme", afirmó Hal Friedlander, exdirector de informática de las Escuelas Públicas de la Ciudad de Nueva York, que también ha ayudado a otros distritos escolares a evaluar la tecnología. "Por desgracia, la mayoría de los distritos son pequeños y no cuentan con los recursos ni la experiencia necesarios".
Algunas organizaciones educativas infantiles comparten estas preocupaciones. Este año, dos agencias de las Naciones Unidas, UNICEF y la UNESCO, publicaron directrices sobre el aprendizaje en línea en las que advertían que las escuelas públicas habían cedido en gran medida la educación digital a empresas tecnológicas privadas.
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Las herramientas de aprendizaje en línea han introducido innovaciones importantes, señalaron las agencias de la ONU. Pero también advirtieron que las plataformas de aprendizaje digital podrían tratar a los escolares "como consumidores"; exponer a los estudiantes a riesgos para la salud, la seguridad y la privacidad; y amenazar la "autonomía" de las escuelas. En su lugar, "las necesidades y los fines públicos deben guiar" el aprendizaje digital, recomendaron la UNESCO y UNICEF.
Algunas empresas tecnológicas y organizaciones de tecnología educativa señalan que el uso de computadoras portátiles y aplicaciones escolares puede enseñar a los alumnos importantes habilidades digitales. Y argumentan que los grupos de padres están confundiendo el uso que los niños hacen de las redes sociales --como cuando los alumnos se pasan el rato viendo videos en transmisión en continuo durante la clase-- con herramientas de aprendizaje útiles diseñadas específicamente para la educación. Algunas aplicaciones de matemáticas y lectura, por ejemplo, pueden personalizar las lecciones para cada niño, lo que permite a los profesores hacer un seguimiento del progreso del alumno.
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"La tecnología educativa permite a los profesores diferenciar la enseñanza y evaluar la comprensión de los alumnos en tiempo real", señaló Keith Krueger, director ejecutivo del Consortium for School Networking, una organización sin ánimo de lucro para líderes tecnológicos escolares. (Entre los patrocinadores corporativos de este grupo de redes escolares se encuentran Amazon, Google, Lenovo y Microsoft).
En entrevistas y reuniones de Zoom recientes, padres de más de una decena de estados expresaron su preocupación por la seguridad, la privacidad y la eficacia de los dispositivos de los alumnos, el software de las aulas y las aplicaciones de aprendizaje. Algunos padres señalaron a conocidas empresas de software escolar que recientemente han recibido quejas por la escasa seguridad de los datos y la recopilación de datos confidenciales de los alumnos. Otros padres comentaron que sus distritos tenían dificultades para limitar el acceso de los alumnos a videojuegos y plataformas de transmisión en continuo en los dispositivos proporcionados por la escuela.
Durante el último año, Los Ángeles se ha convertido en el centro de las iniciativas lideradas por padres para controlar la tecnología en las escuelas.
En una presentación reciente por Zoom para padres de Los Ángeles, Alisha Mernick describió cómo había iniciado una campaña en la escuela primaria de su hijo para ayudar a las familias a dar de baja a sus hijos de i-Ready, una aplicación de matemáticas y lectura con características similares a las de los videojuegos.
Mernick, de 40 años, y otros padres dijeron que les preocupaba que la aplicación utilizara técnicas similares a las de los videojuegos, como animaciones bonitas y puntos de recompensa, para enganchar a los más pequeños.
"Si le doy a mi hija de 5 años una versión "ludificada" de un cuaderno de actividades, podría obstaculizar el desarrollo de su motivación intrínseca y pondría en peligro su capacidad de aprender", afirmó Mernick, que imparte clases de educación artística en la Universidad Estatal de California, Northridge.
En un comunicado, Curriculum Associates, la empresa responsable de i-Ready, afirmó que sus evaluaciones y lecciones de aprendizaje en línea "ayudan a los profesores a responder a las necesidades de los alumnos de forma más rápida y precisa". La empresa añadió que las técnicas de participación de los alumnos de i-Ready "reflejan los sistemas de recompensas del aula".
Los padres dicen que sus preocupaciones se intensificaron tras los recientes escándalos relacionados con la tecnología para estudiantes.
En 2023, el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles aprobó un acuerdo de 6,2 millones de dólares con una empresa emergente de IA poco conocida para desarrollar un chatbot destinado a los alumnos. Al año siguiente, los fiscales federales acusaron al fundador de la empresa emergente de estafar a los inversionistas.
El fiasco del chatbot de IA llevó a Schools Beyond Screens a iniciar este año una petición llamada "Get Big Tech Off Kids' Desks" (Expulsemos a las grandes compañías tecnológicas de los pupitres de los niños). En ella se instaba al sistema escolar de Los Ángeles a auditar los contratos tecnológicos recientes para asegurarse de que las herramientas digitales para los alumnos fueran "seguras, legales y eficaces". Más de 1000 personas la han firmado.
Entre los padres preocupados se encuentra Sandra Martínez Roe, de 50 años, autora de libros infantiles cuyo hijo asiste a una escuela primaria de Los Ángeles. Dijo que había decidido no comprarle un iPad ni un portátil para usar en casa. Sin embargo, al empezar segundo de primaria, su hijo llegó a casa con una computadora Chromebook que le había dado la escuela para hacer los deberes.
Le preocupaba el tipo de sitios web a los que el dispositivo del colegio pudiera permitirle acceder. También le preocupaba que algunos programas de aprendizaje en línea parecieran carecer de pruebas rigurosas de su eficacia educativa.
"Simplemente lo están vendiendo e imponiendo a través del sistema escolar", dijo Roe, que forma parte del equipo directivo de Schools Beyond Screens. "Nuestros hijos son conejillos de indias".
En un comunicado, el Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles afirmó que contaba con procesos exhaustivos para evaluar las herramientas tecnológicas con el fin de garantizar que "cualquier plataforma utilizada con los alumnos cumpla con rigurosos estándares de privacidad, ciberseguridad y eficacia educativa".
Tras el incidente de Pippi Calzaslargas, según el distrito, se revisó cómo se utilizaba la herramienta de IA en las aulas y se colaboró con la empresa de software para "reforzar los controles de contenido". En cuanto a i-Ready, el distrito afirmó que la aplicación de matemáticas y lectura ayudaba a orientar las decisiones pedagógicas de los profesores y a mejorar el aprendizaje de los alumnos.
"Seguiremos aplicando y reforzando nuestros procesos de revisión para garantizar que todas las herramientas aprobadas cumplan con los altos estándares que nuestros alumnos y sus familias se merecen", decía el comunicado del distrito.
Ahora, algunos miembros del consejo escolar de Los Ángeles, como Nick Melvoin, están presionando para que se refuerce la supervisión tecnológica en las escuelas. En 2024, impulsó una resolución del consejo que prohibía el uso de teléfonos móviles por parte de los alumnos durante el horario escolar. Este año, tras colaborar con Schools Beyond Screens, Melvoin presentó la reciente resolución para limitar el uso de la tecnología en las escuelas.
Además de los nuevos límites de tiempo de pantalla para cada curso, la política exigirá a las escuelas primarias y secundarias que prohíban el uso de dispositivos por parte de los alumnos durante el almuerzo y el recreo. El distrito también debe elaborar un informe sobre todos los contratos tecnológicos escolares vigentes.
"Lo veo como un reajuste, una política que intenta encontrar el equilibrio adecuado para nuestros hijos", comentó Melvoin en una entrevista. Añadió que una mayor supervisión parece especialmente urgente ahora que algunos productos tecnológicos escolares populares han habilitado nuevas herramientas de IA para los alumnos.
"Creo que los padres deben saberlo: sus hijos tienen acceso a estas herramientas en la escuela", añadió.
Sandra Martínez Roe, líder de un grupo de padres de Los Ángeles que presiona al distrito para que audite sus contratos tecnológicos y limite el uso de la tecnología en las escuelas, con su hijo, en Los Ángeles, el 14 de abril de 2026.
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