México investigará el rol de seguridad de 2 funcionarios de EE. UU. que murieron en un accidente

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La presidenta Claudia Sheinbaum señaló que la investigación se centraría en determinar si la participación de los estadounidenses en una operación violaba las leyes de seguridad de México, no en el accidente.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó el lunes que su gobierno investigaría un accidente ocurrido el domingo en el que murieron cuatro funcionarios, entre ellos dos estadounidenses, después de su visita a unos laboratorios de drogas ilícitas en el norte del país. Pero dejó claro que la investigación se centraría en si la participación de los estadounidenses en la operación violaba las leyes de seguridad nacional de México, no en cómo ocurrió el accidente.

La mandataria afirmó que su gabinete de seguridad no tenía conocimiento previo de las actividades en las que participaban los estadounidenses en el estado de Chihuahua.

"Hay colaboración, hay coordinación, pero no hay operaciones conjuntas ni por tierra ni por aire", dijo Sheinbaum en su conferencia de prensa diaria, trazando un límite firme que ha llegado a definir su enfoque ante los vínculos de seguridad de México con Washington. Añadió que la presencia de los estadounidenses parecía derivarse de un acuerdo entre la embajada de Estados Unidos y las autoridades locales del estado de Chihuahua, no del gobierno federal.

Los cuatro funcionarios, dos estadounidenses y dos mexicanos, murieron en la madrugada del domingo cuando su vehículo se estrelló mientras regresaban de una operación dirigida por las fuerzas armadas de México para desmantelar laboratorios clandestinos de metanfetamina en la sierra, según dijeron las autoridades estatales.

Sheinbaum afirmó que su gobierno pidió información a funcionarios de la embajada y a las autoridades del estado de Chihuahua para determinar si la operación violó la ley de seguridad nacional de México, que prohíbe que agentes extranjeros, incluidos los militares y los agentes del orden estadounidenses, operen en el país sin autorización previa del gobierno federal. Los funcionarios estadounidenses que estuvieran colaborando directamente con las autoridades estatales sin la aprobación federal infringirían directamente la Constitución.

"Primero hay que conocer cuáles fueron las condiciones en las que se estaba llevando a cabo esto, y después pues valorar las implicaciones jurídicas que tiene", dijo el lunes.

Eloy García, vocero de la fiscalía general del estado de Chihuahua, ofreció una versión diferente, afirmando que los estadounidenses se encontraban en el estado en virtud de un acuerdo directo con el gobierno de Estados Unidos vinculado a actividades de entrenamiento en curso. Estos programas de entrenamiento, dijo, son habituales y no requieren autorización federal.

"Hemos firmado acuerdos que nos permiten llevar a cabo este tipo de esfuerzos conjuntos --ejercicios de entrenamiento continuos, aunque no permanentes-- sin necesidad de solicitar autorización al gobierno federal", dijo García.

Añadió que la cooperación con las autoridades estadounidenses, que a menudo se coordina a través de la embajada, se ha intensificado en los últimos meses al aumentar las incautaciones de laboratorios de drogas sintéticas. García afirmó que, luego de que tres agentes estatales se intoxicaran el año pasado mientras manipulaban fentanilo, las autoridades estatales iniciaron un entrenamiento especializado con sus homólogos estadounidenses para aprender cómo manipular el mortal opioide sintético con seguridad.

Agregó que no estaba autorizado a revelar más detalles sobre los funcionarios estadounidenses que murieron en el accidente automovilístico.

El incidente se produce en un momento tenso en las relaciones entre Estados Unidos y México porque el presidente Donald Trump ha presionado a México para que frene el flujo de drogas hacia el norte, especialmente de fentanilo, amenazando en ocasiones con emprender acciones unilaterales contra los cárteles en suelo mexicano.

Sheinbaum ha puesto en marcha su propia ofensiva en el país, con detenciones masivas, el envío de delincuentes de alto perfil a Estados Unidos e importantes incautaciones de drogas. Sin embargo, ha establecido un límite claro en términos de soberanía, insistiendo en que México no aceptará la presencia de tropas estadounidenses ni ninguna campaña militar estadounidense en su territorio.

Trump ha elogiado algunos de los esfuerzos de México, pero ha seguido presionando para que se emprendan acciones militares contra los cárteles. En marzo, dijo que México era el "epicentro de la violencia de los cárteles" y que los grupos criminales estaban "alimentando y orquestando gran parte del derramamiento de sangre y el caos en este hemisferio".

Entre los fallecidos en el accidente del domingo se encontraban Pedro Román Oseguera Cervantes, director de la Agencia Estatal de Investigación, y Manuel Genaro Méndez Montes, el oficial que conducía. Los dos estadounidenses estaban asignados a la embajada de Estados Unidos en México; las autoridades no revelaron de inmediato a qué agencias pertenecían.

Sheinbaum dijo que la embajada debía aclarar sus funciones, añadiendo que pediría a Ronald Johnson, embajador de Estados Unidos en México, que se reuniera con Roberto Velasco, secretario de Relaciones Exteriores de México, para hablar del incidente.

Johnson emitió el domingo un comunicado en el que lamentaba la muerte de los funcionarios estadounidenses, pero no proporcionó detalles sobre las víctimas.

"Esta tragedia es un solemne recordatorio de los riesgos que enfrentan los funcionarios mexicanos y estadounidenses dedicados a proteger a nuestras comunidades", dijo en un comunicado.

El accidente se produjo cuando un convoy de seis vehículos gubernamentales regresaba a la capital del estado a través de la Sierra Madre Occidental. El vehículo que iba a la cabeza se salió de la carretera, se precipitó alrededor de 180 metros por un acantilado y se incendió, según dijeron las autoridades. Los cuatro ocupantes murieron en el lugar.

Horas antes, el equipo había inspeccionado laboratorios recién descubiertos utilizados para producir metanfetamina, señalaron las autoridades estatales.

García dijo que no había indicios de que lo ocurrido fuera otra cosa que un accidente, aludiendo al terreno y al largo trayecto desde el remoto lugar.

Durante mucho tiempo, la Sierra Madre Occidental ha sido escenario de disputas entre grupos criminales rivales, incluidas facciones de los cárteles de Sinaloa y Juárez. La región es un corredor clave para el tráfico de drogas sintéticas hacia el norte. García dijo que era probable que los laboratorios estuvieran vinculados al cártel de Sinaloa, uno de los principales proveedores de fentanilo y metanfetamina a Estados Unidos.

Emiliano Rodríguez Mega colaboró con reportería.

Paulina Villegas es una reportera del Times radicada en Ciudad de México, desde donde cubre organizaciones delictivas, narcotráfico y otros temas que afectan la región.

Emiliano Rodríguez Mega colaboró con reportería.