
'Drop Dead', el primer sencillo del tercer álbum de la estrella pop no es el himno de ruptura que prometía, sino una evocación soñadora de perderse en el enamoramiento.
Como experta cronista del desamor juvenil, la reputación de Olivia Rodrigo la precede. Irrumpió en 2021 con la sensación pop-operística "Drivers License", arrasó con todo esa misma primavera con el enérgico tema de rock "Good 4 U" y retomó su continuo proyecto musical de ajustar cuentas con exnovios en 2023, con el mordaz beso de despedida "Vampire".
A principios de este mes, cuando Rodrigo, de 23 años, anunció el primer sencillo de su próximo tercer álbum, You Seem Pretty Sad for a Girl So in Love (Pareces muy triste para una chica tan enamorada), parecía prometer una carnicería emocional ya familiar desde el mismo título: "Drop Dead" (en inglés, "muérete"). Pero ahora que la canción está aquí, está claro que era una trampa. "Drop Dead" es la evocación más visceral del romance de ensueño que Rodrigo ha publicado hasta ahora, y su título no es tanto una pulla como una confesión de melodrama de enamoramiento: "The most alive I've ever been" (Lo más viva que he estado jamás), canta Rodrigo en el clímax del estribillo desgarrador, "but kiss me and I might drop dead" (pero bésame y podría caerme muerta).
En un abarrotado grupo de jóvenes estrellas femeninas del pop que compiten por ser la respuesta de la generación Z a Britney Spears o Taylor Swift, Rodrigo se ha destacado al reivindicar un parentesco espiritual con el rock alternativo de los años 80 y 90. Su álbum de 2023, Guts, canalizó a Veruca Salt y Bikini Kill, e invitó a los Breeders a abrir algunas fechas en su gira acompañante.
En "Drop Dead", Rodrigo deja claras sus credenciales retro-rock desde el principio, al hacer referencia a un éxito de 1987 de The Cure en la primera estrofa: "You know all the words to 'Just Like Heaven,'" (Te sabes toda la letra de 'Just Like Heaven'), murmura, "and I know why he wrote them now that you're standing right here" (y sé por qué las escribió ahora que estás aquí).
Incluso cuando intenta presentarse como la chica cool de al lado, la frase contiene un guiño a su propio estatus de superestrella: Rodrigo sí sabe por qué Robert Smith escribió "Just Like Heaven", porque ambos interpretaron la canción juntos cuando ella encabezó el cartel de Glastonbury el año pasado. (En un perfil reciente de Rodrigo en la revista British Vogue, Smith, de 66 años, escribió en una declaración que poseía sus dos álbumes y que, aunque sabía que sus canciones "no estaban realmente 'dirigidas a mi grupo demográfico' (!), son todas tan buenas que es difícil no enamorarse de ellas").
En el encantador video de "Drop Dead", dirigido por la fotógrafa Petra Collins, trata el fastuoso y cavernoso Palacio de Versalles como si fuera su habitación: atraviesa sus pasillos dorados con audífonos con cable, sincronizando los labios con su tema, sumida en un ensueño privado. El escenario y la estética desafiantemente juvenil rinden homenaje a Sofia Coppola en la época de Marie Antoinette, pero los sintetizadores soñadores y los versos repletos de sílabas de la canción también recuerdan sutilmente a "A-Lister", un pequeño éxito viral lanzado el año pasado por la hija de Coppola, Romy Mars, cuando tenía 18 años. (Dado que Sabrina Carpenter lanzó un video inspirado en Ladrones de la fama a principios de este mes, declaro que el renacimiento de Sofia Coppola por parte de las estrellas del pop de la generación Z ha llegado.)
Rodrigo se ha consolidado como un talento tan distintivo que incluso las concesiones más pequeñas que hace para sonar como cualquier otra persona pueden resultar especialmente aleccionadoras. Es notable que escribiera "Drop Dead" con la colaboración de la compositora más ocupada del pop contemporáneo, Amy Allen, quien tan solo en el último año ha participado en éxitos de Olivia Dean, Tate McRae y Carpenter. (Allen también participó en una canción de Guts, "Pretty Isn't Pretty".)
E incluso después de la controversia que suscitó el hecho de que Swift recibiera tardíamente créditos de escritura en el éxito de Rodrigo de 2021 "Deja Vu", se puede oír un eco inconfundible de sus cadencias chirriantes a lo largo de "Drop Dead". Pero Rodrigo es capaz de trascender estas preocupaciones más terrenales con su compromiso absoluto con el sentimiento celestial que evoca la canción: la esperanza enloquecida y los anticuados vuelos de la fantasía que nacen de un nuevo enamoramiento.
"Me di cuenta de que todas mis canciones de amor favoritas eran hermosas porque tenían un matiz de miedo o anhelo", declaró Rodrigo a British Vogue, al explicar la inspiración de su nuevo álbum. Quizá el truco que tomó de "Just Like Heaven" fuera cómo condensar el golpe emocional de un himno de ruptura en una canción de amor.
Lindsay Zoladz es crítica musical pop para el Times y escribe el boletín musical The Amplifier, exclusivo para suscriptores.
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