
Siete de los ocho niños eran hijos del tirador, quien murió en un enfrentamiento con la policía. Tenía problemas de salud mental y estaba estresado por la relación con su esposa, según familiares.
Ocho niños murieron y otras dos personas resultaron gravemente heridas en un tiroteo que se extendió por al menos tres lugares de Shreveport, Luisiana, y que terminó con el pistolero abatido tras una persecución policial el domingo por la mañana, según informaron las autoridades.
El atacante, Shamar Elkins, de 31 años, tenía problemas mentales y había expresado recientemente pensamientos suicidas, según dijeron sus familiares en entrevistas.
Las edades de los niños oscilaban entre 1 y 14 años, dijeron las autoridades, y siete de los ocho eran hijos de Elkins. Les disparó al estilo ejecución, según un vocero del Departamento de Policía de Shreveport.
Elkins también disparó a otras dos personas, entre ellas su esposa, quien fue hospitalizada el domingo con heridas que ponían en peligro su vida, dijeron las autoridades y sus familiares.
Tras los ataques, según las autoridades, Elkins tomó un coche por la fuerza y la policía lo persiguió. Los agentes abrieron fuego y Elkins murió, dijo el cabo Chris Bordelon, del Departamento de Policía de Shreveport, en una conferencia de prensa. No está claro si los agentes mataron a Elkins o si murió a causa de una herida de bala autoinfligida.
El alcalde de Shreveport, Tom Arceneaux, describió los asesinatos en una conferencia de prensa como "quizá la peor situación trágica que hayamos vivido".
El domingo por la tarde, amigos y familiares de Elkins dijeron que estaban procesando el saldo devastador de los asesinatos. La policía no ha ofrecido un posible móvil y su investigación sigue en curso.
En entrevistas, los familiares describieron a Elkins como una persona que recientemente luchaba con problemas de salud mental, y que estaba estresado por su relación con su esposa, Shaneiqua Pugh.
A principios de este mes, el Domingo de Pascua, llamó a su madre, Mahelia Elkins, y a su padrastro, Marcus Jackson. Elkins y Jackson dijeron en entrevistas que su hijo parecía desanimado. Dijeron que podían oír a sus hijos jugando de fondo durante la llamada.
Elkins les dijo entre lágrimas que quería quitarse la vida. Le dijo a Jackson que su esposa quería el divorcio y que se sentía abrumado por "pensamientos oscuros".
"Le dije: 'Puedes superarlo, hombre. No me importa por lo que estés pasando, puedes superarlo'", dijo Jackson. "Entonces recuerdo que me dijo: 'Algunas personas no se recuperan de sus demonios'".
Elkins colgó el teléfono, con la promesa de avisar a sus hijos, vestidos con sus mejores galas de domingo, que sus abuelos de Oklahoma City les mandaban saludos.
Mahelia Elkins dijo que no sabía con exactitud qué problemas tenía su hijo con su esposa. Los registros muestran que se casaron en 2024. Añadió que su hijo trabajaba para UPS y había servido en el ejército.
El ejército informó en un comunicado el domingo que Elkins sirvió en la Guardia Nacional del Ejército de Luisiana desde agosto de 2013 hasta agosto de 2020 como especialista en sistemas de apoyo de señales y especialista en apoyo de fuego. No tuvo ningún despliegue y dejó el ejército como soldado raso.
La madre de Elkins afirmó no tener una relación muy cercana con su hijo. Tuvo a Shamar Elkins cuando era adolescente y luchaba contra una adicción al crack, por lo que lo dejó para que lo criara una amiga de la familia, Betty Walker. Elkins se reencontró con su hijo hace más de una década.
Walker, quien habló con las autoridades el domingo, pero no presenció los disparos, dijo en una entrevista que Elkins disparó a su esposa varias veces, incluso en la cabeza y en el estómago.
Walker dijo que vio a Elkins por última vez el pasado fin de semana, cuando su familia fue a cenar a su casa. Según ella, en ese momento no notó nada extraño en él.
"Esta mañana me estaba levantando para hacerme un café y recibí la llamada", dijo. "Mis bebés mis bebés ya no están".
Los registros muestran que Elkins tenía al menos dos condenas anteriores, entre ellas por conducir en estado de ebriedad en 2016 y por uso ilegal de armas en 2019.
En una descripción policial del incidente de marzo de 2019, un agente escribió que Elkins sacó una pistola de 9 milímetros de la cintura de su pantalón y disparó cinco veces contra un vehículo después de que el conductor del coche le apuntara con una pistola plateada. Una de las balas que disparó Elkins se encontró cerca de una escuela donde había niños jugando al aire libre.
Willie Vasher, quien trabajó en UPS con Elkins, dijo en una entrevista que sus hijos eran amigos de los hijos de Elkins cuando vivían en Shreveport en 2024. Elkins parecía el típico padre devoto, dijo Vasher.
Lo único que le llamaba la atención de Elkins era que a menudo parecía estresado. Tenía una zona calva en la cabeza porque tenía tendencia a tirarse del pelo nerviosamente a lo largo del día, dijo Vasher. Mahelia Elkins dijo que ella también había notado ese tic.
"Llevo todo el día preguntándome: '¿Qué pasó?'", dijo Vasher.
En las últimas semanas, la madre y el padrastro de Elkins se habían sentido intranquilos por su hijo, aunque este parecía dar señales de cierta esperanza. Este mes compartió una oración en Facebook que empezaba así: "Querido Dios, hoy te pido que me ayudes a proteger mi mente y mis emociones".
Les envió una foto de su familia. Su madre le envió un mensaje el martes pasado para preguntarle cómo estaban, y él respondió: "Todos están bien".
El jueves, la madre de Elkins envió un mensaje de texto: "Los quiero a todos. Dale a mi nieto y a mis nietas un beso de parte de la abuela. Muchas gracias".
Él nunca respondió.
El domingo, Jackson tuvo el primer indicio de que algo iba mal cuando unos desconocidos comentaron sus publicaciones en Facebook para decir que Elkins era "el diablo".
La madre de Elkins sacó su teléfono y leyó un titular que decía que ocho niños --entre ellos sus nietos-- habían muerto.
"¿Por qué, Dios?", dijo llorando. "¿Por qué?"
Georgia Gee colaboró con reportería.
Eduardo Medina es un reportero del Times que cubre el Sur. Nacido en Alabama, ahora vive en Durham, Carolina del Norte.
Christina Morales es reportera nacional del Times.
Johnny Diaz es reportero del Times y cubre las noticias de última hora desde Miami.
Georgia Gee colaboró con reportería.
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