EE. UU. está negociando un acuerdo con Irán que permitiría ganar tiempo, otra vez

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Estados Unidos propuso una "suspensión" de 20 años de toda actividad nuclear, mientras el presidente Trump exige garantías de que Irán nunca podrá construir un arma nuclear.

Justo antes de que el vicepresidente JD Vance saliera de Islamabad la mañana del domingo, describió a Irán y a Estados Unidos como mundos separados, principalmente en la cuestión de las garantías de que Irán nunca podrá construir un arma nuclear, "no solo ahora, no solo dentro de dos años, sino a largo plazo".

Resulta que, para el gobierno de Donald Trump, "largo plazo" son 20 años.

Cuando el lunes se dieron a conocer los detalles de la visita de 21 horas de Vance a Pakistán, personas familiarizadas con las negociaciones dijeron que la postura de Estados Unidos no era una prohibición permanente del enriquecimiento nuclear por parte de Irán. En su lugar, Estados Unidos propuso una "suspensión" de toda actividad nuclear durante 20 años. Eso permitiría a los iraníes afirmar que no habían renunciado permanentemente a su derecho, bajo el Tratado sobre la No Proliferación de Armas Nucleares, a producir su propio combustible nuclear.

En respuesta, Irán renovó su propuesta de suspender la actividad nuclear durante un máximo de cinco años, según dos altos funcionarios iraníes y un funcionario estadounidense. Los iraníes habían hecho una propuesta muy similar en febrero, durante una serie de negociaciones fallidas en Ginebra que convencieron al presidente Trump de que había llegado el momento de ir a la guerra. Días después, ordenó el ataque contra Irán.

Hay otras cuestiones que se ciernen sobre las negociaciones, como restablecer el libre paso en el estrecho de Ormuz y poner fin al apoyo de Irán a grupos aliados como Hamás y Hizbulá. Pero la negativa de Irán de acabar con sus ambiciones nucleares, desmantelar su enorme infraestructura atómica y enviar sus reservas de combustible fuera del país ha sido siempre la disputa central.

Por ello, la revelación de que ambas partes discuten ahora sobre el periodo de suspensión de la actividad nuclear sugiere que puede haber margen para un acuerdo, y el lunes hubo indicios de que los negociadores podrían reunirse de nuevo en los próximos días. Funcionarios de la Casa Blanca dijeron que no se había concretado ninguna reunión, pero que se estaba discutiendo otra ronda de negociaciones en persona.

Pero para Trump y sus ayudantes también existe el riesgo de que cualquier acuerdo que surja pueda parecerse al acuerdo nuclear de 2015, del que el presidente se retiró tres años después y calificó de "acuerdo horrible y unilateral que nunca, nunca debería haberse hecho".

La principal queja de Trump sobre el acuerdo de Barack Obama, denominado formalmente Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por su sigla en inglés), era que contenía "fechas de expiración". Y así era: a los iraníes se les permitía aumentar gradualmente la actividad de enriquecimiento hasta 2030, cuando desaparecerían todas las restricciones. (Los compromisos de Irán en virtud del tratado de no proliferación seguirían prohibiéndole construir una bomba).

Pero el acuerdo de Obama no implicaba una suspensión total de la actividad nuclear, lo que permitiría al menos unos años de actividad nuclear cero, más allá del mandato de Trump.

"Si consiguieran que Irán suspendiera la actividad nuclear aunque solo fuera durante unos años, eso sería superior a lo que conseguimos con el JCPOA", dijo Rob Malley, quien formó parte del equipo negociador en 2015 para el gobierno de Obama y luego dirigió un esfuerzo, que al final resultó infructuoso, durante el gobierno del presidente Joe Biden para restablecer algún tipo de acuerdo.

De hecho, la historia de las interacciones de Estados Unidos con Irán está plagada de esfuerzos por ganar más tiempo. A veces se ha conseguido saboteando el programa, como hicieron Estados Unidos e Israel al utilizar ciberarmas para hacer que las centrifugadoras nucleares se autodestruyeran. A veces ha implicado sanciones, y otras veces acuerdos diplomáticos.

Pero el resultado ha sido que Irán ha tardado más en llegar a tener una bomba que casi cualquier otro país que haya intentado seriamente construir una: más que Corea del Norte, India, Pakistán o Israel, todos los cuales tienen ahora arsenales nucleares.

El estado de las negociaciones actuales fue descrito por funcionarios y expertos que se negaron a hablar públicamente debido a lo delicado de las conversaciones. Al igual que el gobierno de Obama, la Casa Blanca de Trump intenta preservar en secreto lo que ocurre en la sala de negociaciones, de modo que tenga el máximo margen para llegar a un acuerdo. Y, al igual que el gobierno de Obama, está descubriendo que ambas partes participan en filtraciones estratégicas.

Vance dijo el lunes por la noche que hubo "algunas buenas conversaciones" con Irán en Pakistán, y que la pelota está ahora del lado de Teherán.

"La gran pregunta de aquí en adelante es si los iraníes tendrán suficiente flexibilidad", dijo en Fox News.

Vance dijo que Irán mostró cierta flexibilidad pero "no avanzó lo suficiente". En cuanto a si habría conversaciones adicionales, dijo que la pregunta sería "mejor planteársela a los iraníes".

En la Casa Blanca, Karoline Leavitt, secretaria de prensa, dijo que "el presidente Trump, el vicepresidente Vance y el equipo negociador han dejado muy claros los límites de Estados Unidos".

"La desesperación de los iraníes por llegar a un acuerdo solo aumentará con el bloqueo naval altamente eficaz del presidente Trump, ahora en vigor", dijo en un comunicado, "que está enviando petroleros hacia el grande y hermoso golfo de América".

Otro punto conflictivo está en la exigencia estadounidense de que Irán retire del país los 440 kilos de uranio casi apto para bombas, a fin de garantizar que nunca pueda desviarse a un proyecto de bomba. Trump ha sopesado la posibilidad de enviar tropas terrestres a Ispahán para asegurar la mayor parte del uranio altamente enriquecido, que está almacenado bajo tierra en lo que parecen grandes tanques de submarinismo.

Los iraníes han insistido en que el combustible debe permanecer dentro de Irán. Pero han ofrecido, como hicieron en Ginebra, diluirlo significativamente para que no pueda utilizarse para fabricar un arma nuclear.

Eso también alargaría el plazo hacia una bomba. El riesgo, por supuesto, es que los iraníes seguirían en posesión del combustible y en el futuro podrían volver a enriquecerlo hasta su estado actual de pureza de aproximadamente el 60 por ciento, justo por debajo del 90 por ciento necesario para fabricar un arma.

A medida que las conversaciones avanzan hacia su siguiente fase, habrá que ver si Irán recupera el dinero que cree que se le debe.

Trump se ha quejado durante años, y lo ha repetido en las últimas semanas, de que el gobierno de Obama liberó "cargamentos que llenarían aviones" de dinero en efectivo a Irán, en referencia a la devolución de 1400 millones de dólares en activos iraníes congelados durante mucho tiempo por Estados Unidos, más 300 millones en intereses acumulados. (Parte de ese dinero llegó en palés de efectivo a bordo de un avión, porque los bancos occidentales tenían prohibido hacer negocios con entidades iraníes).

Es demasiado pronto para saber cómo acabará, pero parte de las negociaciones en curso implican ahora la exigencia de Irán de que Occidente descongele unos 6000 millones de dólares en fondos procedentes de las ventas de petróleo, que han quedado inmovilizados en Catar debido a sanciones que se remontan al primer mandato de Trump.

Farnaz Fassihi y Ephrat Livni colaboraron con reportería.

David E. Sanger cubre el gobierno de Donald Trump y una amplia gama de temas relacionados con la seguridad nacional. Ha sido periodista del Times durante más de cuatro décadas y ha escrito cuatro libros sobre política exterior y retos de seguridad nacional.

Tyler Pager es corresponsal del Times en la Casa Blanca y reporta sobre el presidente Trump y su gobierno.

Farnaz Fassihi es la jefa del buró del Times para las Naciones Unidas y dirige la cobertura sobre la organización. También cubre Irán y ha escrito sobre el conflicto en Medio Oriente durante 15 años.

Farnaz Fassihi y Ephrat Livni colaboraron con reportería.