La guerra en Medio Oriente frenará el crecimiento económico mundial, advierte el FMI

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El Fondo Monetario Internacional también planteó la posibilidad de una recesión mundial y otro brote de inflación.

La guerra en Medio Oriente ha trastocado la economía mundial, anunció el Fondo Monetario Internacional el martes, y advirtió en un informe de que las perturbaciones en los mercados del petróleo podrían ralentizar el crecimiento, avivar la inflación y aumentar la posibilidad de una recesión mundial.

El sobrio mensaje se produjo después de que la economía mundial hubiera superado en gran medida una pandemia, la guerra de Rusia en Ucrania y el aumento de la inflación sin entrar en recesión. Pero la decisión del presidente Donald Trump de iniciar una guerra en Irán ha frenado en seco la economía mundial.

En su último informe de Perspectivas de la Economía Mundial, el FMI rebajó bruscamente sus previsiones de crecimiento, lo cual dejó al descubierto las consecuencias económicas de una crisis geopolítica que ha agitado los precios de la energía y ha inyectado un nuevo brote de incertidumbre en la economía mundial.

"El estallido de la guerra en Oriente Medio el 28 de febrero de 2026 ha ensombrecido abruptamente las perspectivas mundiales", escribió en el informe Pierre-Olivier Gourinchas, economista jefe del FMI. "La guerra truncó lo que había sido una trayectoria de crecimiento ininterrumpido".

El FMI dijo que, aunque la guerra dure poco, el daño a la economía mundial ya está hecho. En el mejor de los casos, el Fondo prevé que el crecimiento mundial caiga al 3,1 por ciento este año, frente al 3,4 por ciento de 2025. Esta cifra es inferior al 3,3 por ciento previsto por el Fondo en enero. También es inferior al crecimiento del 3,4 por ciento que estaba dispuesto a proyectar antes de que estallara la guerra y se interrumpieran los envíos de petróleo a través del estrecho de Ormuz.

Las previsiones se publicaron en coincidencia con la llegada de los responsables de normativas mundiales a Washington para las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial. Hace solo unas semanas, se esperaba que la reunión se enfocara en otras perturbaciones, como las tensiones comerciales, la inteligencia artificial y los desequilibrios fiscales internacionales. En cambio, estará dominada por las consecuencias económicas de la guerra.

Al iniciarse las reuniones el martes, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, instó al FMI y al Banco Mundial a volver a concentrarse en sus misiones fundamentales: la estabilidad financiera para el Fondo y sacar a la gente de la pobreza, en el caso del Banco. Bessent elogió al banco por alejarse de sus ambiciones de combatir el cambio climático y convertirse en partidario de la energía nuclear.

Sin embargo, Bessent sugirió que el FMI necesitaba "predicar con el ejemplo" y "deshacerse de su campo de golf en Maryland" y, en su lugar, enfocarse más en los desequilibrios mundiales.

"Esta acumulación a cámara lenta de desequilibrios mundiales después de una falta de crecimiento sostenible es el mayor riesgo", dijo Bessent en una reunión del Instituto de Finanzas Internacionales al margen de las reuniones de primavera. "El mundo no puede soportar una China con un superávit comercial de un billón de dólares".

El secretario del Tesoro no mencionó la guerra en Irán y su impacto en la economía mundial, el cual ha alarmado al FMI y a los estrategas de políticas de todo el mundo.

El conflicto ha disparado los precios del petróleo por encima de los 100 dólares por barril. El gas natural ha subido más de un 80 por ciento, y el aumento de los precios de los fertilizantes está elevando los costos para los agricultores.

El FMI planteó varios escenarios sobre cómo podría desarrollarse económicamente la guerra. El caso más grave implica perturbaciones en los mercados energéticos que se prolongarían hasta el año próximo. Este escenario arrastraría el crecimiento mundial hasta el 2 por ciento y elevaría la inflación hasta el 6 por ciento.

"Los riesgos de deterioro de la situación son enormes", dijo Gourinchas.

Incluso en un escenario más optimista, en el que la guerra concluya rápidamente y se reabra el estrecho de Ormuz, las consecuencias económicas serán devastadoras. El FMI calcula que los precios del petróleo aumentarán un 21,4 por ciento este año y que los precios de las materias primas energéticas, que el Fondo había dicho que descenderían en 2026, más bien aumentarán un 19 por ciento este año.

Estos precios más altos de las materias primas repercutirán en la economía, advirtió el FMI. Ello elevará los costos de los bienes que consumen mucha energía, como el acero y el cemento, erosionará el poder adquisitivo de los consumidores y muy probablemente obligará a los bancos centrales a subir los tipos de interés.

El FMI espera que el impacto económico de la guerra sea más perjudicial para las economías de renta baja y en desarrollo y para los exportadores de energía del golfo Pérsico, que se enfrentan a daños en las infraestructuras y a interrupciones de las exportaciones a causa de la guerra.

Se espera que a las economías avanzadas, como Estados Unidos, les vaya mejor, pero no saldrán indemnes. El FMI prevé ahora que la producción estadounidense aumente hasta el 2,3 por ciento en 2026. Se trata de un aumento respecto al crecimiento del 2,1 por ciento de 2025, pero más lento que el crecimiento del 2,4 por ciento previsto por el Fondo en enero.

La Casa Blanca proyectó un crecimiento del producto interno bruto del 3,5 por ciento en 2026 en sus últimas previsiones presupuestarias.

En Estados Unidos, la vulnerabilidad económica más evidente parece ser el impacto que el aumento del precio de la gasolina está teniendo en los consumidores. El precio promedio nacional del galón de gasolina era de 4,11 dólares el martes.

Según el informe del FMI, el mayor ganador de la guerra hasta ahora parece ser Rusia, cuya economía se espera que crezca un 1,1 por ciento en 2026, frente al 1 por ciento de 2025.

El aumento de los precios del petróleo y el levantamiento temporal de las sanciones impuestas por Estados Unidos a algunas ventas de petróleo ruso mejoraron las perspectivas de su economía.

Alan Rappeport es reportero en materia de política económica radicado en Washington. Cubre el Departamento del Tesoro estadounidense y escribe sobre impuestos, comercio y asuntos fiscales.