Elecciones en Perú: algunas zonas de Lima tendrán un segundo día de votación

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Miles de votantes frustrados en largas filas no pudieron votar en algunas zonas de Lima, la capital, debido a fallas logísticas, lo que, para algunos, minó la confianza en el proceso.

Perú amplió en un día la votación en algunas zonas de la capital, Lima, después de que las fallas logísticas generalizadas dejaran a decenas de miles de personas sin poder votar, una alteración extraordinaria que ha llevado a algunos candidatos a cuestionar el desarrollo de las elecciones.

La decisión del organismo de supervisión electoral permitió que la votación continuara el lunes en los 13 centros de votación afectados de Lima --así como en dos lugares de Estados Unidos--, incluso cuando ya empezaban a circular los primeros resultados de la votación del domingo.

Aunque las autoridades pidieron posteriormente que se detuvieran los recuentos rápidos para evitar influir en los votantes que aún estaban emitiendo su voto, ya se habían publicado algunos sondeos a boca de urna. Al mismo tiempo, la autoridad electoral que organiza y dirige la votación, conocida como ONPE, siguió publicando resultados preliminares a medida que llegaban, lo que creó una imagen fragmentada de la votación.

Los sondeos a boca de urna de Datum e Ipsos mostraban a Keiko Fujimori, cuatro veces candidata a la presidencia e hija del expresidente Alberto Fujimori, a la cabeza, con cuatro candidatos prácticamente empatados en el segundo puesto.

Los dos candidatos más votados se enfrentarán en una segunda vuelta el 7 de junio, a menos que un solo candidato obtenga más del 50 por ciento, algo casi imposible en una contienda con la cifra récord de 35 candidatos.

Los problemas comenzaron a primera hora del domingo, cuando el retraso en la entrega del material electoral hizo que algunos centros de votación de Lima no pudieran abrir o no lo hicieran a tiempo, lo que obligó a los votantes a esperar en largas filas durante horas.

Imágenes de televisión mostraron cómo las filas se extendían a lo largo de un camino montañoso y cómo multitudes frustradas, incluidos votantes de edad avanzada, se congregaban frente a colegios a los que aún no habían llegado las papeletas. Circularon videos de personas gritando "queremos votar" y, al menos en un caso, forzando la entrada a un colegio electoral.

Las autoridades dijeron que las fallas en la entrega impidieron la instalación de 187 mesas electorales en 13 lugares de Lima, lo que afectó a unos 55,261 votantes. (En todo el país había más de 10.000 centros de votación, con 27 millones de votantes registrados).

Piero Corvetto, jefe de la ONPE, culpó a un contratista que no proporcionó suficientes camiones, por lo que la distribución del material electoral tuvo que continuar durante la noche y hasta la mañana de las elecciones. Añadió que finalmente se instaló el 99,8 por ciento de las mesas electorales de todo el país.

"Nos estamos responsabilizando", dijo, y añadió que las interrupciones no comprometieron el proceso electoral en su conjunto y que "no existe ninguna posibilidad de fraude".

Los disturbios no tardaron en adquirir tintes políticos. Rafael López Aliaga, uno de los principales candidatos, calificó la situación de "fraude descarado" y dijo que las elecciones "se han manchado"; añadió que se habían presentado denuncias penales contra Corvetto.

"Esto debería ser una cosa bonita, bien hecha y sin problemas, pero han violado su propio cronograma", dijo López Aliaga en declaraciones televisadas.

Otros candidatos también expresaron su preocupación. Fujimori dijo sentía "profunda preocupación" por las fallas logísticas, mientras que Mario Vizcarra dijo que la situación parecía "sospechosa" y Jorge Nieto exigió explicaciones. Alfonso López-Chau dijo que era "injustificable" que no se hubieran habilitado tantos centros de votación.

"Es muy raro todo lo que ha ocurrido acá y esto se tiene que esclarecer por el bien de la salud democrática del país", dijo Ricardo Belmont, uno de los principales candidatos, en una entrevista con The New York Times.

La controversia también ha suscitado un debate jurídico. El legislador Edward Málaga-Trillo instó a las autoridades a considerar la anulación de los resultados de las elecciones.

Luciano López Flores, abogado constitucionalista, dijo que el número de votantes afectados no alcanzaba el umbral legal para la anulación, pero también señaló que "jurídicamente es forzado" prorrogar un día las elecciones.

Los observadores y las autoridades electorales han instado a la calma, subrayando que los problemas se debieron a fallos logísticos y no a manipulaciones.

Aun así, algunos votantes expresaron su enfado y desconfianza.

Elvia Miranda, de 62 años, residente en el distrito limeño de Chorrillos, dijo que había podido votar, pero que le preocupaban quienes no habían podido hacerlo.

"Imagínate, tanta gente que se ha quedado sin votar", dijo. "Y sale el presidente de la ONPE a decir que no hay ningún problema".

La desconfianza ya era alta antes de la votación. Alrededor del 80 por ciento de los peruanos opinan que el fraude electoral es plausible y aproximadamente siete de cada 10 no confían en las autoridades electorales, según una encuesta reciente del Instituto de Estudios Peruanos.

Álvaro Henzler, director del grupo de observadores electorales Transparencia, dijo que respaldaba la decisión de ampliar un día la votación, calificándola de respuesta adecuada a "esta situación sin precedentes en la historia electoral del país".

Dijo en una conferencia de prensa que los miles de votantes afectados podrían resultar decisivos en una contienda reñida. Añadió que el grupo retrasaría la publicación de su recuento rápido hasta que concluyera la votación e instó a las autoridades y a los encuestadores a hacer lo mismo, advirtiendo que los primeros resultados podrían estar sesgados hacia Lima y no reflejar el resultado nacional.

Marco Garro colaboró con reportería desde Lima.

Genevieve Glatsky es reportera del Times radicada en Bogotá.

Marco Garro colaboró con reportería desde Lima.