La guerra con Irán ya impacta tu bolsillo: empieza con las frambuesas

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Este delicado fruto depende de transporte intensivo en combustible, por lo que el alza del petróleo se traduce rápidamente en precios más altos en el supermercado.

Las frambuesas son las divas de los productos frescos. Mueren si la tierra está demasiado húmeda. Prefieren ser recogidas a mano. Transportarlas no es fácil. Lo mejor es apilarlas ligeramente en camiones frigoríficos que funcionen con gasóleo. Incluso en avión, deben mantenerse refrigeradas.

Todo esto las convierte en uno de los artículos que más combustible consumen en el pasillo de frutas y verduras. Y traen consigo un mensaje del futuro cercano: es probable que la guerra de Irán aumente tu factura del supermercado.

Las frambuesas ya eran caras, pero el precio mayorista de las bayas frescas se ha duplicado desde enero, según informes del Servicio de Comercialización Agrícola. El martes, en un Whole Foods Market de Atlanta, un envase de plástico de 170 gramos de frambuesas orgánicas costaba casi 8 dólares, unos 20 centavos por baya.

"Ese precio es ridículo", dijo Catessia McGee, madre y compradora habitual de bayas, que optó en su lugar por un envase de 450 gramos de fresas orgánicas por 4,99 dólares.

La guerra ha estrangulado el flujo de petróleo y gas en todo el mundo, lo que ha elevado los precios del gasóleo un 35 por ciento en Estados Unidos con respecto a hace un mes, dijo Siobhan May, de la Asociación Internacional de Productos Frescos.

"Las bayas suelen ser la primera categoría en la que los consumidores perciben la inflación del combustible", dijo. "Cuando suben los precios del combustible, estos costos se trasladan a través de la cadena de suministro casi de inmediato".

Antes de que comenzara la guerra el 28 de febrero, el Departamento de Agricultura preveía que los alimentos serían solo moderadamente más caros en 2026 que el año pasado. Los precios de los restaurantes subirían un poco más que los de los supermercados, pero, en general, los consumidores solo verían subir los precios un 3 por ciento. El informe revisado de marzo de la agencia advertía de que el gasto en alimentos podría aumentar hasta un 6,1 por ciento este año.

Se espera que los precios de los productos perecederos y de muchos alimentos básicos aumenten más de un 6 por ciento, según previsiones gubernamentales y del sector. El pan y los cereales podrían subir un 10 por ciento. La carne molida podría subir un 7 u 8 por ciento en junio, y las mezclas de calidad premium podrían superar los 9 dólares por libra.

Hay muchas incógnitas, como cuánto aumentará el precio del crudo el costo de los envases de plástico derivados del petróleo, o cuándo podrán volver a navegar los barcos por el estrecho de Ormuz, por donde normalmente pasa un tercio del suministro mundial de fertilizantes sintéticos.

Pero la guerra no puede cargar con toda la culpa.

"Las frambuesas son un buen microcosmos de varias capas económicas entrelazadas que ya existían antes del conflicto en Irán", dijo Chris Barrett, profesor de economía agrícola en Cornell.

Como sabe cualquiera que haya tenido que ajustar su presupuesto de supermercado o pagar una cuenta en un restaurante recientemente, los precios de los alimentos llevan tiempo subiendo. Y como la mayoría de las bayas son importadas, las políticas comerciales, incluidos los aranceles, han aumentado el costo. El dólar ha perdido valor, por lo que todo lo que se compra en el extranjero resulta más caro.

Las primas de los seguros han aumentado, al igual que los costos laborales. Los alimentos cosechados y procesados en Estados Unidos dependen en gran medida de la mano de obra extranjera, que sigue disminuyendo bajo las políticas migratorias del país.

La historia de la frambuesa es la misma para la mayoría de los productos frescos. Pensemos en la piña. Se necesita mucho petróleo y gas para cultivar las piñas de Del Monte en Centroamérica, y combustible para transportarlas en camión a un puerto. El combustible alimenta los barcos que las llevan a los centros de distribución y los camiones que las llevan a los supermercados. Durante todo el trayecto deben mantenerse refrigeradas, lo que requiere aún más combustible.

"Vemos aumentos en los costos del combustible y otros insumos que llevamos tiempo absorbiendo", dijo Danny Dumas, vicepresidente senior de Fresh Del Monte. Pero "si las condiciones actuales no mejoran, los clientes y los consumidores probablemente también comenzarán a sentir esas presiones de los costos."

Las frambuesas enfrentan otras complicaciones. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos emitió este mes una alerta de mercado en la que indicaba que la demanda de la fruta ha superado ampliamente la oferta. El calor intenso y las lluvias torrenciales han influido, y hay vacíos de suministro mientras la temporada en México termina y la del sur de California comienza.

La amenaza de violencia de los cárteles y los atascos en los cruces fronterizos han llevado a algunos cultivadores a retener envíos. Las bayas son delicadas y efímeras, y en el sector dicen que podría ser más fácil vender cubitos de hielo derritiéndose. ¿Por qué arriesgarse a perder fruta y gastar combustible esperando en la frontera?

Por eso la oferta de frambuesas en algunos supermercados es escasa, y el precio y la calidad fluctúan de un día a otro y de una tienda a otra. Para el consumidor, el riesgo es saber cuánto tardarán en echarse a perder en el refrigerador.

"El único consejo que puedo dar", dijo McGee, "es comprar en oferta, hacer rendir el dinero y simplemente no comprar frambuesas cuando el precio esté por las nubes".

Kim Severson es una reportera radicada en Atlanta que cubre la cultura gastronómica del país y colabora con NYT Cooking.