
Faycal Manz, turista alemán, alegó que un taco le causó diarrea, que un Walmart lo discriminó y que la policía le provocó insomnio.
Faycal Manz llegó a Nueva York dispuesto a divertirse. Manz, un turista de Schemmerhofen, una ciudad del sur de Alemania, reservó una habitación de hotel en Times Square, un barrio que atrae a muchos visitantes en busca de diversión. Planeaba visitar el US Open, un acontecimiento que le gusta a casi todo el mundo.
Pero el viaje, se mire por donde se mire, fue un fracaso.
Los daños que Manz sufrió durante su breve estancia en agosto de 2024 fueron numerosos y variados, según escribiría más tarde. Tuvo náuseas, diarrea y ampollas en la lengua tras probar un solo bocado de un taco. Y fue ignorado y discriminado por ser alemán, lo que le causó tal trauma emocional que buscó los cuidados de un psicoterapeuta. Cuando regresó a Alemania, Manz presentó tres demandas --dos de ellas ante un tribunal federal-- relacionadas con su viaje de seis días.
Entre los demandados figuraban el Departamento de Policía de Nueva York, Walmart y una cadena de taquerías. Manz exigía 20,1 millones de dólares por daños y perjuicios.
Todos los demandados calificaron de infundadas las reclamaciones de Manz y pidieron que se desestimaran las demandas. Los jueces les dieron la razón. En respuesta a una demanda en la que Manz había denunciado a Walmart por discriminación al no poder conectar su teléfono celular alemán a la red wifi de una tienda, un juez federal dictaminó que Manz "podría haber obtenido un número de celular estadounidense para acceder a los servicios wifi de Walmart en cualquier momento".
Manz, ingeniero y estudiante de derecho a tiempo parcial, presentó las tres demandas sin representación legal. No respondió a un correo electrónico en busca de comentarios. Gothamist informó por primera vez de sus demandas.
Schemmerhofen es una localidad montañosa de unos 8800 habitantes situada unos 100 kilómetros al sureste de Stuttgart. Los habitantes de Schemmerhofen que busquen un sabor internacional pueden probar Canucks Braukunst, una cervecería de temática canadiense conocida por sus hamburguesas de pulled pork, según un sitio web de críticas gastronómicas.
Cuando Manz llegó a Nueva York en 2024, estaba deseoso de probar algo nuevo. Entró en el local de Times Square de Los Tacos N.o 1, en la calle 43, y pidió tres tacos.
"Como esta experiencia con los tacos era demasiado especial para mí, hice varias fotos y videos de la comida recibida", escribiría más tarde.
Vertió salsa sobre los tacos y empezó a comer. El asunto no salió bien.
"La lengua y la boca me ardieron inmediatamente", escribió Manz, y "mi Apple Watch registró en ese momento un pulso más alto".
Sus síntomas empeoraron hasta incluir trastornos gastrointestinales y emocionales, dijo. En una demanda que presentó posteriormente ante un tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York, Manz describió la responsabilidad del restaurante como una "omisión de advertencia" a los clientes sobre su salsa picante. Solicitó una indemnización de 100.000 dólares.
Los Tacos N.o 1, que tiene 10 restaurantes en Manhattan, no respondió a una solicitud de comentarios. En documentos judiciales, la empresa dijo que cualquier malestar que Manz experimentó fue causado por su "propia conducta culpable, descuido, imprudencia y negligencia".
El juez Dale Ho falló en contra de Manz, al considerar que "no había demostrado que Los Tacos sirvieran salsa excesivamente picante por negligencia".
Tras la debacle de los tacos, Manz pasó cuatro días en Estados Unidos sin incidentes conocidos. Entonces, a las 5:30 p. m. del 29 de agosto, intentó utilizar su teléfono dentro del Walmart Supercenter de Secaucus, Nueva Jersey.
No lo consiguió. Eso fue una decepción de proporciones extremas.
"El incidente causó un gran impacto emocional negativo", escribió Manz más tarde en su demanda, pues le provocó recuerdos de actos de discriminación que había sufrido en la escuela y en el trabajo, según escribió.
Manz demandó a Walmart por 10 millones de dólares. En respuesta a una petición de comentarios, una portavoz se remitió a la política de wifi de Walmart, que establece que la empresa no es responsable de las interrupciones del servicio.
Walmart presentó una moción para desestimar la demanda, y un juez federal de Nueva Jersey le dio la razón, argumentando en parte que una persona con un teléfono alemán no es miembro de una clase protegida por la Ley de Derechos Civiles de 1964.
Horas después del embrollo del wifi, Manz volvió a encontrarse en apuros. A las 8 p. m., dijo más tarde, vio a dos hombres agrediendo a un indigente cerca de Times Square. Manz llamó al 911 y describió el lugar donde se encontraba, dijo, pero el operador le pidió una dirección, que Manz tuvo problemas para encontrar. Manz dijo que finalmente llegaron los agentes de policía, pero se negaron a tomarle declaración o a investigar, porque los agresores habían huido.
La indiferencia de los agentes le provocó "insomnio y recuerdos intrusivos", escribiría Manz, y su médico "le diagnosticó síntomas psicosomáticos y postraumáticos".
De nuevo pidió 10 millones de dólares por daños y perjuicios. De nuevo el demandado dijo que el único responsable del sufrimiento de Manz era él mismo. El Departamento de Policía dijo en una respuesta judicial que "conocía o debería haber conocido en el ejercicio de una diligencia debida/razonable los riesgos y peligros" que entrañaba. Esta semana, Manz retiró su demanda.
A pesar de la cosecha de litigios fruto de su estancia en Estados Unidos, Manz dijo en las demandas que realmente intentó divertirse en la ciudad. Desafortunadamente, su dolorosa experiencia con la salsa le hizo perder "el disfrute durante mi brevísimo viaje".
Christopher Maag es un reportero que cubre la región de la ciudad de Nueva York para el Times.
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