Un paseo por los 'pubs' de Dublín, pero sin alcohol

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Una lluviosa noche de viernes, la condensación se acumulaba en la ventana principal del pub Cobblestone de Dublín mientras los clientes abarrotaban su interior. Un círculo de músicos tocaba animados reels tradicionales con violines, flautas irlandesas y concertinas, mientras los cantineros servían pintas de dorada lager y cremosa stout.

El ambiente era casi idéntico al de décadas atrás. ¿La única diferencia? Cada vez se sirven más pintas sin alcohol.

Nheaca Kelly, quien despachaba bebidas detrás de la barra, dijo que para un número cada vez mayor de clientes prescindir del alcohol ya forma parte de una salida nocturna normal.

"Cada vez más gente siente que puede salir, divertirse y no emborracharse", dijo. "Existía un estigma de no beber que de alguna manera ha cambiado".

En un país en el que el pub ha gozado de un estatus casi sagrado durante mucho tiempo, se ha producido un descenso sustancial en la cantidad de alcohol que bebe la gente, sobre todo los jóvenes. Irlanda ha experimentado un descenso del 34 por ciento en el consumo de alcohol en dos décadas, según una investigación publicada por Drinks Ireland, que representa a la industria del alcohol del país. El cambio refleja tendencias similares en toda Europa.

Al mismo tiempo, ha surgido una afluencia de nuevas opciones sin alcohol. Antes relegadas a los márgenes de los menús, estas bebidas ahora abundan en la mayoría de los bares, pues la gente quiere conservar el ritual de beber en un pub, pero sin algunas de las peores consecuencias del alcohol.

Una reciente obsesión nacional por la salud ha hecho que lo que antes eran fines de semana sin salir del pub se convierta en natación en el mar, sesiones de sauna y entrenamientos para un maratón. Y cada vez más gente es consciente del impacto de la bebida en el cuerpo; para muchos, se trata de un enfoque más consciente y moderado del alcohol, en lugar de una abstinencia total.

"Sigues pasándola bien", dijo Susan Kelly, de 30 años. Bebía con unos amigos en el bar Fidelity, un local de moda conocido por sus cervezas artesanales, sus cócteles y su sistema de sonido de primera categoría.

En la mesa que tenían delante, tres cervezas y una cerveza sin alcohol ofrecían una representación perfecta de los hábitos cambiantes del país. Kelly dijo: "Aún tienes esa vibra de viernes por la noche, pero sin la resaca del sábado por la mañana".

La cerveza sigue siendo la bebida alcohólica más popular de Irlanda, pero sus ventas han disminuido, mientras que la cerveza sin alcohol ha aumentado su cuota de mercado en un 150 por ciento en tan solo cinco años. El 25 por ciento de la población bebe cerveza, vino o licores sin alcohol, según una encuesta gubernamental de 2025.

Guinness, la stout negra que se encuentra en todos los pubs irlandeses y que también es popular entre los bebedores más jóvenes, ha tenido un enorme éxito con la Guinness 0, su alternativa sin alcohol. Y productores más pequeños también se están sumando, en parte gracias a innovaciones en la elaboración de cerveza.

Whiplash, una cervecería independiente de Dublín que posee en parte el bar Fidelity, lleva una década elaborando cerveza. En 2025 empezó a vender su primera cerveza sin alcohol, con el ingenioso nombre Never Drinking Again (no vuelvo a tomar). Ahora esta representa alrededor del 10 por ciento de la producción de la fábrica.

"No podemos producir lo suficiente" para satisfacer la demanda actual, dijo Alex Lawes, uno de los fundadores de Whiplash.

Entre los clientes que abarrotan las cabinas verde oliva del bar Fidelity un día cualquiera, es casi imposible saber quién bebe alcohol y quién alguna de las muchas bebidas sin alcohol que llenan el menú.

Fierce Mild, la primera cervecería de Irlanda que solo produce cerveza sin alcohol, utiliza levadura especializada que limita la fermentación. Las marcas más grandes que dominan el mercado suelen desalcoholizar su cerveza, un proceso mediante el cual se elimina el alcohol generado durante la fermentación de la cerveza tradicional. En cambio, Fierce Mild solo produce cerveza que nunca tuvo alcohol.

Fergal Carroll, de 38 años, y Cathal Byrne, de 38, quienes son cuñados y propietarios de Fierce Mild, debutaron con su pale ale en 2024.

"Está mejorando mucho en sabor y opciones, y la gente no la encasilla como una opción secundaria", dijo Byrne.

"La necesidad de esa cultura de pub sigue ahí, y todavía hay amor por la cerveza, pero en cierto modo se está redefiniendo lo que eso implica", añadió Carroll al explicar que "ya no se trata de un enfoque de todo o nada".

Eso es lo que los dublineses consideran el verdadero cambio cultural: se ha hecho socialmente más aceptable alternar entre las cervezas sin alcohol y las típicas, o renunciar por completo al alcohol.

En Board, un bar de Dublín que abrió en 2023 y ofrece bebidas sin alcohol y juegos de mesa, Orla Vaughan, de 50 años, dejó su Guinness 0 frente a ella mientras estallaba en carcajadas con un grupo de amigos que jugaban a un dinámico juego de palabras.

"La selección es increíble, y de hecho saben muy bien", dijo sobre las opciones sin alcohol que constituyen el 70 por ciento del menú del bar. "No hay presión para que bebas; no sientes que eres la persona aburrida del grupo".

Vaughan, cuya familia manejó pubs en el oeste de Irlanda durante generaciones, dijo que había dejado de beber por su bienestar físico y mental después de la muerte de su madre.

"Crecí en un bar; eso lo era todo", dijo Vaughan sobre cómo su vida giraba en torno a los rituales de la bebida. Con las opciones sin alcohol, añadió, "aún te sientes parte de eso".

Megan Specia cubre el Reino Unido, Irlanda y la guerra en Ucrania para el Times. Radica en Londres.