
La ex primera dama, senadora y secretaria de Estado no tuvo ningún trato con Jeffrey Epstein, pero una vez más se ve presionada a responder por las acciones y relaciones de su esposo.
Era el 26 de enero de 1992, y Hillary Clinton estaba sentada en un sofá junto a su esposo, respondiendo a preguntas inquisitivas y personales sobre su matrimonio, después de que una expresentadora local de Arkansas, Gennifer Flowers, afirmara que había tenido una aventura de 12 años con Bill Clinton.
Bill Clinton, quien en ese entonces era un joven gobernador candidato a la presidencia, fue quien más habló en aquella entrevista, ahora famosa, de 60 Minutes. Pero fue la enérgica y defensiva respuesta de Hillary Clinton a la crisis lo que salvó la campaña y la carrera de su esposo, y cimentó su complicado lugar en la conciencia nacional durante las tres décadas siguientes.
"No estoy aquí sentada, como una mujercita al lado de mi hombre, como Tammy Wynette", dijo Hillary Clinton, con su característica diadema de aquella década y una chaqueta verde azulada. "Estoy sentada aquí porque lo quiero, y lo respeto, y honro por lo que ha pasado y por lo que hemos pasado juntos. Y bueno, si eso no es suficiente para la gente, entonces, diablos, no voten por él".
Más de 34 años después, Hillary Clinton volverá a estar en el ojo de la tormenta el jueves por culpa de su esposo, obligada a encarar preguntas profundas y potencialmente incómodas que, en última instancia, la obliguen, una vez más, a responder por las acciones y relaciones de su cónyuge.
Esta vez, está previsto que comparezca en Chappaqua, Nueva York, cerca de su casa, para una declaración a puerta cerrada ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes como parte de su investigación sobre Jeffrey Epstein, el financiero caído en desgracia y delincuente sexual convicto con el que Bill Clinton se relacionó en su día.
Bill Clinton comparecerá el viernes, convirtiéndose en el primer expresidente obligado a declarar en contra de su voluntad en una investigación del Congreso.
La comparecencia de Hillary Clinton es notable por varias razones. Servirá para recordar que, incluso tras ocho años en el Senado y cuatro como secretaria de Estado, y dos veces como candidata a la presidencia, Hillary Clinton sigue atrapada en la incómoda posición de tener que responder por su esposo.
"Durante casi toda su vida de casada, ha tenido que responder a preguntas sobre las acciones de su esposo", dijo Patti Solis Doyle, excolaboradora de Hillary Clinton. "Lo ha apoyado en todo momento. No hay razón para que tenga que sufrir esta última indignidad. Ella no tiene nada que ver. Es exasperante. Es un ícono mundial, una pionera para las mujeres. Es desgarrador que tenga que hacer esto".
Bill Clinton se relacionó con Epstein años antes de la condena de este por delitos sexuales. El expresidente realizó cuatro viajes en el jet privado de Epstein en 2002 y 2003 y aparece en fotografías de los archivos publicados por el Departamento de Justicia. Pero Hillary Clinton no lo hizo. Ha dicho que "no recuerda haber hablado nunca con Epstein" y que solo se reunió unas pocas veces con Ghislaine Maxwell, su antigua socia.
Durante el periodo en que Bill Clinton estaba creando la Iniciativa Global Clinton e interactuando con Epstein y Maxwell, Hillary Clinton "estaba ocupada siendo senadora de Estados Unidos", dijo Doyle, quien trabajó para ella en aquella época. "No estaba implicada".
El representante por Kentucky James R. Comer, quien también es el presidente republicano del Comité de Supervisión, ha planteado la cuestión de un sobrino de Maxwell que trabajó para Hillary Clinton durante su campaña presidencial de 2008 y después en el Departamento de Estado. Pero el abogado de Hillary Clinton ha afirmado que ella nunca supo que el empleado, Alexander Djerassi, estaba emparentado con Maxwell.
El nombre de Hillary Clinton aparece en más de 700 archivos de los documentos de Epstein, casi todos los cuales son simples artículos periodísticos sobre su campaña presidencial de 2016 que fueron compartidos con Epstein.
(En un intercambio de 2013 con Olivier Colom, exdiplomático francés con estrechos vínculos con Epstein, Colom pregunta si su amigo puede organizar una "reunión discreta entre Sarko y Hillary Clinton en NY". Epstein respondió que "las reuniones con Hillary no son fácilmente discretas" y no parece haber podido ofrecer ayuda alguna).
Sin embargo, durante la batalla de un mes con Comer para evitar testificar, Hillary Clinton ha presentado un frente unificado con su marido. Han recurrido al mismo equipo de abogados para que hablen en nombre de ambos. Juntos, lucharon contra las citaciones hasta que cedieron a las exigencias de Comer y ambos accedieron a prestar declaración. No intentaron distinguir entre sus dos situaciones distintas.
"En este caso, van por los dos, al mismo tiempo, por la misma razón infundada", dijo Philippe Reines, un antiguo asesor de Clinton. "No se trata de que un Clinton defienda al otro. Se trata de que los Clinton son atacados como una unidad y contratacan como una unidad".
Tras décadas juntos en la vida pública --la mayor parte de ellas bajo el ataque de los republicanos-- eso puede ser visto, en parte, como una función de la memoria muscular.
Cuando Bill Clinton fue investigado por un escándalo sexual en el que estaba implicada Monica Lewinsky, quien en ese entonces era becaria de la Casa Blanca, Hillary Clinton defendió a su marido y desestimó las acusaciones como parte de una "vasta conspiración de la derecha". Más tarde, después de que la Cámara de Representantes votara a favor de procesar a Bill Clinton por perjurio y obstrucción a la justicia, Hillary Clinton apareció en el jardín sur con su marido para ayudarlo a adelantarse a las peticiones de dimisión.
David Brock, un veterano defensor de los demócratas que en su día llegó a presentarse como un "mercenario" contra los republicanos, dijo que Comer estaba utilizando una vieja estrategia de décadas de agrupar a los dos Clinton para conseguir el máximo impacto.
"La vieja máquina del escándalo de los Clinton vuelve a ponerse en marcha", dijo Brock. "Históricamente, existe una dinámica simbiótica: a veces el objetivo es Bill, a veces es Hillary, con el solo objetivo de acosar y avergonzar. Los republicanos debieron pensar que podían conseguir dos por uno, como solían decir".
(Durante su campaña de 1992, Bill Clinton prometió a los votantes que si lo elegían para la presidencia conseguirían gratis a su inteligente esposa, una presunción que el público no tardó en rechazar).
Sin embargo, muchos demócratas de la Cámara de Representantes parecían ver una diferencia entre los dos Clinton respecto a la investigación sobre Epstein. Solo tres demócratas del Comité de Supervisión votaron con los republicanos a favor de declarar a Hillary Clinton en desacato al Congreso por desafiar su citación, frente a los nueve que votaron a favor de declarar a Bill Clinton en desacato. Siguen mostrándose escépticos sobre la existencia de una buena razón para interrogarla.
"No veo nada que sugiera que deba formar parte de esto de ninguna manera", dijo el representante Kwesi Mfume, demócrata por Maryland, en una audiencia celebrada el mes pasado, y señaló que parecía como si la exsecretaria de Estado hubiera sido incluida porque "queremos sacudirla un poco si la tenemos ante este comité".
Los demócratas tampoco creen que Comer esté realmente interesado en utilizar el testimonio de los Clinton para ayudar a "informar sobre cómo el Congreso puede reforzar las leyes para combatir mejor el tráfico de seres humanos", como también ha declarado.
El año pasado, el Departamento de Estado despidió al 70 por ciento de su Oficina para Monitorear Vigilancia y Combatir la Trata de Personas, que realiza la principal misión del gobierno contra la trata. Y el Informe anual sobre la Trata de Personas, que debe entregarse al Congreso antes del 30 de junio de cada año, se retrasó hasta julio y solo se publicó tras la intensa presión de los demócratas de la Cámara de Representantes.
Al abordar el asunto Epstein en la Conferencia de Seguridad de Múnich la semana pasada, Hillary Clinton dijo que apoyaba la publicación íntegra de los documentos y que las personas implicadas en delitos debían rendir cuentas.
"Quiero que se trate a todo el mundo de la misma manera", dijo. "Eso no es cierto para mi marido y para mí".
Señaló que a otros testigos se les había permitido presentar declaraciones escritas bajo juramento en lugar de declarar.
"¿Por qué quieren meternos en esto? Para desviar la atención del presidente Trump", dijo. "Esto no es complicado".
Annie Karni es corresponsal del Congreso para el Times.
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