Las secuelas de Mineápolis dejan al Departamento de Seguridad Nacional sumido en el caos

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El creciente juego de acusaciones en torno a la gestión del gobierno de Donald Trump de la muerte perpetrada por las autoridades fronterizas en Mineápolis esta semana ha puesto de manifiesto las luchas internas por el poder dentro del Departamento de Seguridad Nacional con relación a la amplia campaña de represión migratoria del presidente Trump, y ha sumido al departamento en lo que funcionarios actuales y anteriores consideran una grave crisis.

En los días transcurridos desde que agentes federales dispararon mortalmente contra un enfermero de Asuntos de Veteranos, el beligerante agente de la Patrulla Fronteriza que dirigía la operación en la ciudad fue hecho a un lado. La asediada secretaria de Seguridad Nacional se apresuró a conseguir una reunión personal con Trump en medio de llamamientos para que dimitiera. Y un alto funcionario de la Casa Blanca que diseñó la agenda de migración de Trump dijo que el gobierno examinaba si los agentes fronterizos habían violado el protocolo.

La situación ha sumido al departamento en el caos y ha suscitado una preocupación generalizada entre los empleados y los miembros del Congreso sobre el futuro de una agencia encargada de proteger a Estados Unidos de las amenazas internas y externas. Funcionarios actuales y antiguos de Seguridad Nacional ya han descrito un creciente sentimiento de frustración y desilusión en la agencia, la cual lidera el impulso de Trump para detener y deportar a millones de inmigrantes.

"Parece un caos", dijo Deborah Fleischaker, quien fue directora adjunta de políticas del ICE durante el gobierno de Joe Biden, en referencia a la dirección del Departamento de Seguridad Nacional. "La migración ha estado politizada durante mucho tiempo. Pero lo que estamos viendo es una escalada de esa politización y una aceptación del poder como herramienta definitiva".

"La moral dentro del departamento debe verse afectada", añadió. "Debe verse afectada. Ven lo que está ocurriendo".

Ninguno de los altos funcionarios de migración parecía correr riesgo inminente de perder su empleo. Después de que Kristi Noem, la secretaria de Seguridad Nacional, se reuniera con Trump durante casi dos horas esta semana, él dijo que había hecho un "muy buen trabajo". Y Stephen Miller, el subjefe de gabinete de la Casa Blanca, quien ha desempeñado un papel destacado en la configuración y dirección de las medidas contra la migración, sigue siendo una de las figuras más influyentes del gobierno.

Gregory Bovino, el jefe de la Patrulla Fronteriza cuyas tácticas en las operaciones de inmigración en las ciudades estadounidenses han suscitado demandas y protestas, fue retirado de Mineápolis. Pero funcionarios de la Casa Blanca mantuvieron que no corría riesgo de perder su puesto. La Casa Blanca ha ordenado a Tom Homan, el zar fronterizo del presidente, que sustituya a Bovino en Mineápolis y se reúna con las autoridades locales para "desescalar" la situación en Mineápolis, en palabras de Trump.

Y en medio de todas las acusaciones y los intentos por superar las repercusiones políticas de la muerte, ni Trump ni ninguno de sus asesores han explicado por qué dijeron falsamente que el hombre al que mataron los agentes, Alex Pretti, blandía un arma antes de que le dispararan, ni por qué los funcionarios del gobierno lo etiquetaron como terrorista doméstico antes de que se realizara cualquier investigación.

Las tácticas agresivas y las declaraciones falsas reflejan un enfoque combativo impuesto desde la cúpula por Trump, en el que el gobierno ataca inmediatamente a sus oponentes con un lenguaje incendiario, incluso si más tarde se ve socavado por pruebas en video.

Una portavoz de la Casa Blanca se refirió a los comentarios de esta semana de Trump, en los que indicaba que estaba abierto a una investigación sobre la muerte de Pretti.

Sin embargo, varios funcionarios de Seguridad Nacional afirmaron que las consecuencias de lo sucedido en Mineápolis han puesto de manifiesto lo que una persona familiarizada con la dinámica interna denominó una batalla por el poder en el departamento, al estilo de Juego de Tronos, la cual se ha ido fraguando durante meses y ahora ha llegado a un punto de ebullición. Otros funcionarios del ICE han expresado dificultades para seguir las directrices de la Casa Blanca y de la dirección del Departamento de Seguridad Nacional, ya que en ocasiones no coinciden.

Tricia McLaughlin, portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, refutó cualquier afirmación de que hubiera una lucha de poder en la agencia.

"Solo hay una sintonía: la del presidente", dijo McLaughlin. "Todo el mundo está en la misma sintonía".

Después de que Noem recibiera intensas críticas por calificar a Pretti de terrorista doméstico, un funcionario estadounidense dijo que su mensaje había sido elaborado en parte por Miller. Miller, quien calificó a Pretti de "terrorista" durante el fin de semana, emitió el martes una declaración en la que afirmaba que el Departamento de Seguridad Nacional había elegido su lenguaje "con base en los informes de la CBP sobre el terreno". McLaughlin repitió esa explicación el miércoles.

La afirmación de Noem de que Pretti "blandía" un arma también quedó desvirtuada por una revisión preliminar realizada por la oficina de vigilancia interna de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por su sigla en inglés). Y otra afirmación de Bovino durante el fin de semana, según la cual dos agentes implicados en el tiroteo contra Pretti seguían trabajando, fue puesta en entredicho después de que un funcionario de Seguridad Nacional dijera el miércoles que estaban de licencia.

Algunos exfuncionarios de Seguridad Nacional dijeron que Trump había preparado la agencia para una lucha de poder al principio de su mandato, cuando nombró zar fronterizo a Homan, un antiguo funcionario del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. A Homan se le encargó poner en práctica las promesas de campaña del presidente sobre políticas fronterizas y deportaciones masivas, tareas que normalmente serían competencia del secretario de Seguridad Nacional.

Miller también lleva mucho tiempo dando directrices a los altos cargos de Seguridad Nacional, desde el primer mandato de Trump. Ha seguido supervisando las operaciones de migración de Trump y mantiene frecuentes llamadas con altos funcionarios del ICE, exigiéndoles que aumenten las detenciones de migrantes.

Noem recibe llamadas telefónicas de Miller varias veces a la semana para tratar diversos asuntos de seguridad nacional, según dos funcionarios estadounidenses.

Para complicar aún más las cosas, la omnipresencia en el departamento de Corey Lewandowski, primer jefe de campaña de Trump y asesor principal de Noem, ha provocado una gran consternación entre los funcionarios de seguridad nacional.

Un funcionario que solicitó el anonimato para hablar con franqueza sobre el liderazgo del Departamento de Seguridad Nacional dijo que todo lo que ocurre en el ICE debe recibir aprobación de Lewandowski. Y otra persona familiarizada con el asunto dijo que cualquier solicitud de financiación para su oficina de seguridad nacional tenía que pasar por Lewandowski.

En un principio, Homan y Noem se ganaron los elogios de la Casa Blanca por reducir los cruces ilegales en la frontera hasta mínimos históricos.

Pero el año pasado, cuando el ICE intentó sin éxito cumplir las enormes expectativas de la Casa Blanca en cuanto a detenciones y deportaciones mediante una aplicación más selectiva, Bovino ascendió al poder.

El ascenso de Bovino provocó frustración entre algunos funcionarios de seguridad nacional, que consideraban que había eludido la cadena de mando para dirigir redadas de migración militarizadas y de gran envergadura, según un funcionario estadounidense, un funcionario y un exfuncionario del ICE.

"Es duro para la gente del departamento y de las agencias, que esperan que la dirección les guíe, que la dirección no esté de acuerdo y, lo que es peor, que esté públicamente en desacuerdo", dijo Tim Quinn, exfuncionario de alto rango de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza que dejó la agencia el año pasado. "La gente está observando las escenas desde Minnesota y otros lugares y creo que no refleja lo que esperan de las fuerzas de seguridad federales".

Entrevistas con personas del Departamento de Seguridad Nacional, que hablaron bajo condición de anonimato para tratar cuestiones delicadas, arrojaron opiniones encontradas sobre la situación. La marcha de Bovino ha frustrado a algunos agentes. Algunos funcionarios del ICE esperan que reduzca la tensión de la situación en Minnesota, como ha sugerido Trump.

Otros con conocimiento de la situación expresaron su preocupación por que Miller hubiera socavado a los agentes de la Patrulla Fronteriza sobre el terreno al sugerir el martes que sus tácticas en Mineápolis violaban las directrices de la Casa Blanca.

Rodney Scott, comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza, dijo en un comunicado que Miller había transmitido su apoyo a los agentes fronterizos sobre el terreno y "los hombres y mujeres de la CBP están profundamente agradecidos por su inquebrantable apoyo. Cualquier insinuación en sentido contrario es una mentira ignorante y estúpida".

A pesar del cambio de responsabilidades entre los altos funcionarios, miembros del propio partido de Trump en el Congreso cuestionaron la competencia de la cúpula de seguridad nacional.

El senador Thom Tillis, republicano por Carolina del Norte, dijo que no tenía "ninguna confianza" en Noem y acusó a su departamento de descuidar otra de sus responsabilidades: la respuesta a las catástrofes.

"Están completamente despistados", dijo Tillis a los periodistas en el Capitolio. "Está claro que no sabe dirigir, nunca ha dirigido una gran organización y está fracasando en todos los aspectos posibles del trabajo".

Tillis también criticó las declaraciones de Miller después de la muerte, calificándolos a él y a Noem de "aficionados en el sentido más estricto de la palabra".

El senador Rand Paul, republicano por Kentucky, pidió una investigación independiente sobre los disparos contra Pretti.

"Para que la gente confíe en el gobierno y en las fuerzas del orden que tenemos en el gobierno, tenemos que ser muy honestos", dijo Paul. "Tenemos que decir la verdad".

Tyler Pager colaboró con reportería.

Zolan Kanno-Youngs es corresponsal del Times en la Casa Blanca y cubre las noticias relacionadas con el presidente Donald Trump y su gobierno.

Hamed Aleaziz cubre para el Times temas relacionados con el Departamento de Seguridad Nacional y la política migratoria.

Tyler Pager colaboró con reportería.