Hessy Levinsons Taft, una bebé judía elegida como 'bebé ario ideal', muere a los 91 años

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La historia se convirtió en motivo de orgullo para Taft y sus padres por la forma en que ilustraba la absurda pseudociencia subyacente a la ideología racial nazi.

Hessy Levinsons Taft, quien de bebé apareció en la portada de una revista nazi de Alemania que la promocionaba como el bebé ario ideal --una distinción complicada por el hecho de que ella era judía y su imagen había sido utilizada como parte de un peligroso engaño--, murió el 1 de enero en su casa de San Francisco. Tenía 91 años.

Su muerte fue confirmada por su familia.

La historia, al principio aterradora, con el tiempo se convirtió en motivo de orgullo para Taft y sus padres por la forma en que ilustraba claramente la absurda pseudociencia en la que se sustentaba la ideología racial de Adolf Hitler.

"Siento una sensación de venganza", dijo mucho después. "Una venganza buena".

El episodio comenzó en 1934, cuando Hessy tenía 6 meses y sus padres, cantantes de ópera letones residentes en Berlín, contrataron al conocido fotógrafo Hans Ballin para que la retratara.

Tras enmarcar la foto, sus padres la colocaron en su piano. Un día, la mujer que limpiaba la casa se fijó en ella y le dijo a la madre de Hessy que había visto a su hija en la portada de una revista.

"Mi madre pensó que seguramente se equivocaba, que muchos bebés se parecen, y le dijo: 'Eso no puede ser'", comentó Taft en una entrevista concedida al Museo Conmemorativo del Holocausto de Estados Unidos en 1990.

La mujer insistió en que era el mismo bebé. "Solo deme algo de dinero", dijo, "y le traeré la revista".

Pronto regresó con un ejemplar de Sonne ins Haus, o Sol en el hogar, una de las varias revistas pronazis que se permitió circular en el país después de que Hitler clausurara miles de otras publicaciones. Y allí, en la portada, estaba el retrato del piano.

La madre de Hessy hojeó las páginas.

"En el interior de la revista había fotos del ejército con hombres que llevaban esvásticas", contó Taft al Museo del Holocausto. "Mis padres estaban horrorizados".

Su madre fue al estudio de Ballin y le enseñó la revista. "¿Qué es esto?", dijo. "¿Cómo pasó esto?".

Él le contó que los nazis lo habían invitado a enviar fotos para un concurso organizado para encontrar un bebé que representara el epítome de la raza aria, y Hessy estaba entre los que incluyó en su propuesta. Joseph Goebbels, ministro nazi para la ilustración pública y la propaganda, eligió al retrato ganador.

"Pero usted sabía que esta es una niña judía", le dijo la madre de Hessy al fotógrafo.

Él respondió: "Quería permitirme el placer de hacer esta broma".

Luego añadió: "Verá, yo tenía razón. De todos los bebés, eligieron a esta como el ario perfecto".

De pronto, la foto estaba en todas partes: en anuncios de ropa de bebé, en postales, colgada en las casas.

"Mis padres estaban a la vez conmocionados por las posibles consecuencias que esto podría acarrear y asombrados por la ironía del asunto", dijo Taft.

Como letones, sus padres estaban protegidos de las leyes dirigidas contra los judíos de ascendencia alemana. Aun así, les aterraba que los nazis descubrieran lo ocurrido y los ejecutaran. Mantenían a Hessy dentro de casa y apenas la sacaban, ni siquiera para pasear.

En 1937, cuando Hitler afianzaba su control sobre Alemania, la familia regresó a Letonia. Al temer que los nazis o sus simpatizantes buscaran represalias si se enteraban de la verdad sobre la foto, decidieron mantener lo ocurrido en secreto.

Cuando sus padres envejecieron, Taft reveló finalmente la desgarradora historia en el libro de 1987 Muted Voices: Jewish Survivors of Latvia Remember, una recopilación de ensayos editada por la sobreviviente del Holocausto e historiadora Gertrude Schneider.

"Es la historia de una bebé judía seleccionada por nazis leales para que sirviera de ejemplo arquetípico de la raza aria, la teoría que los dirigentes nazis aprovechaban cualquier oportunidad para promover", escribió Taft. "Yo era esa bebé".

Hessy Lewinsohn nació el 17 de mayo de 1934 en Berlín. Su padre, Jacob Lewinsohn, era cantante de ópera barítono; su madre, Pauline (Levine) Lewinsohn, cantaba como soprano. (Con el tiempo, la grafía del apellido familiar cambió a Levinsons).

Después de casarse en Letonia, sus padres se trasladaron a Alemania en 1928 para hacer carrera en la ópera, pero su apellido sonaba judío y hacía que encontrar trabajo fuera difícil. En busca de orientación, visitaron el consulado letón en Berlín.

"El cónsul", escribió Taft, "aseguró a mis padres que Hitler no duraría. Les aconsejó que se quedaran en Berlín hasta que Hitler cayera, y entonces podrían reanudar sus carreras como cantantes".

Su padre consiguió trabajo representando a una empresa letona en Berlín, y le fue tan bien que la familia pudo permitirse un buen departamento en Augsburger Strasse, una prestigiosa calle de la ciudad.

"Pero las cosas eran muy, muy precarias", dijo Taft.

Finalmente, abandonaron Berlín y regresaron brevemente a Letonia antes de establecerse en París. Cuando los nazis ocuparon esa ciudad en 1940, huyeron de nuevo, primero a Niza y luego a Cuba, donde Hessy asistió a un colegio británico. En 1949 se trasladaron a Nueva York.

Se licenció en química en el Barnard College en 1955 y obtuvo una maestría en la Universidad de Columbia en 1958. Al año siguiente se casó con Earl Taft, que murió en 2021.

Durante más de 30 años, Taft trabajó para el Servicio de Evaluación Educativa en Princeton, Nueva Jersey, y supervisaba los exámenes de química de nivel avanzado para estudiantes de bachillerato. A los 66 años, sin ningún interés en jubilarse, se incorporó al cuerpo docente de la Universidad St. John de Queens como profesora adjunta, donde impartió clases de química e investigó sobre la sostenibilidad del agua.

Le sobreviven sus hijos, Nina y Alex Taft; cuatro nietos; y una hermana, Noemi Pollack.

La familia Levinsons conservó tres ejemplares de la revista. Taft donó uno al Museo Conmemorativo del Holocausto en 1990 y otro a Yad Vashem, el centro oficial israelí de conmemoración del Holocausto, en 2014. Sus hijos se quedaron con el último ejemplar.

Después de hacer pública su historia, a Taft a menudo le preguntaban qué pensaba de la broma del fotógrafo.

"Ahora puedo reírme de eso", dijo a la revista Tablet en 2022. "Pero si los nazis hubieran sabido quién era realmente, yo no estaría viva".

De hecho, dijo, estaba agradecida con el fotógrafo.

"Le agradezco que tuviera el valor de hacerlo, como no judío, de desafiar a su propio gobierno", declaró a Reuters. "Era una ironía que necesitaba ser expuesta".