
Autoridades policiales siguieron a James Comey y rastrearon su teléfono móvil después de que este publicara una imagen que, según aliados de Trump, era una amenaza de asesinato al presidente.
El Servicio Secreto hizo que las autoridades policiales siguieran al exdirector del FBI James Comey en coches sin matrícula y vestidos de civiles, y rastreó la ubicación de su teléfono móvil en mayo, un día después de que Comey publicara una imagen en las redes sociales que los aliados del presidente Donald Trump afirmaron que equivalía a una amenaza de asesinato al presidente, según tres funcionarios del gobierno.
Comey y su esposa, Patrice, fueron seguidos por las autoridades mientras conducían desde la costa de Carolina del Norte, donde habían estado de vacaciones, a través de Virginia y hasta su casa en el área de Washington, dijeron los funcionarios, que describieron los detalles de la vigilancia bajo condición de anonimato porque no querían ser identificados por discutir una investigación federal.
Al mismo tiempo, el Servicio Secreto recibía información que mostraba la ubicación del teléfono de Comey mientras las autoridades federales estaban apostadas en su casa a la espera de su regreso, dijeron los funcionarios.
La intensa vigilancia se produjo un día después de que Comey, percibido durante mucho tiempo por Trump como un enemigo, publicara una foto en las redes sociales de conchas marinas que, según dijo, encontró mientras caminaba por la playa. Las conchas estaban dispuestas en la formación "86 47", una combinación de un término coloquial que significa destituir o quitar con la designación numérica de la segunda presidencia de Trump. Los críticos de Trump han exhibido a menudo la frase en pancartas y ropa en las protestas.
Camisetas que dicen "86 47", en referencia a Trump, y "86 46", en referencia al expresidente Joe Biden, están a la venta en Amazon.
Poco después de que se publicara la imagen, Donald Trump Jr. escribió en las redes sociales que Comey "invitaba casualmente al asesinato de mi padre". La acusación generó revuelo en internet, ya que los partidarios de Trump acusaron a Comey de conspirar para asesinar al presidente.
Cuando Comey se enteró del revuelo, borró la publicación, dijo que no sabía que tenía una connotación violenta y que se oponía a cualquier tipo de violencia. El Servicio Secreto lo entrevistó por teléfono esa misma tarde, y Comey dijo que no tenía intención de causar daño al presidente.
Normalmente, ahí habría terminado una investigación sobre alguien como Comey, que no tiene antecedentes violentos y que anteriormente dirigió la agencia policial más importante del gobierno federal, según exfuncionarios del Servicio Secreto, porque había más que suficiente para establecer que Comey no era una amenaza inminente.
En su lugar, el Servicio Secreto respondió con el despliegue de una vigilancia física y digital que, según dijeron los exfuncionarios, se utilizaría normalmente para alguien que fuera una amenaza activa para una persona bajo la protección de la agencia. No está claro si el coche de Comey fue seguido por personal del Servicio Secreto, por otros agentes federales o por las fuerzas del orden locales en las zonas de Carolina del Norte y Virginia por las que condujeron los Comey.
Para justificar haber seguido a Comey, el Servicio Secreto citó circunstancias "exigentes", según dos de los funcionarios gubernamentales, que utilizaron un término que en el ámbito de la aplicación de la ley significa una necesidad apremiante de tomar medidas inmediatas. No está claro cuáles fueron esas circunstancias exigentes. En ese momento, Trump se encontraba de viaje en Medio Oriente.
El Servicio Secreto ha estado sometido a un intenso escrutinio durante el último año debido a dos intentos de asesinar a Trump. En uno de ellos, durante un mitin de campaña en Butler, Pensilvania, un hombre armado le disparó. Fue el primer intento de asesinato contra un expresidente o un presidente en ejercicio desde 1981.
Aun así, Barbara McQuade, exfiscala estadounidense, dijo que la decisión de seguir a Comey fue "una exageración enorme".
"La única base racional que se me ocurre para esta acción es que alguien se dijo: 'Lo tenemos, vamos a castigarlo por este error'", dijo McQuade. "Casi parece como si alguien estuviera aprovechando la oportunidad para vengarse de uno de los enemigos del presidente Trump".
El Servicio Secreto declinó inicialmente hacer comentarios, pero compartió una declaración tras la publicación de esta historia. "El Servicio Secreto investigará enérgicamente a cualquier individuo, independientemente de su posición o estatus, que pueda suponer o ser percibido como una amenaza para cualquiera de nuestros protegidos", dijo Anthony Guglielmi, vocero del servicio. "Para preservar la integridad operativa, no podemos hacer comentarios sobre asuntos específicos de inteligencia de protección".
Comey no ha sido acusado de ningún delito, y el estado de la investigación sobre sus acciones no está claro. El Departamento de Justicia no respondió a una pregunta sobre si la investigación está en curso.
Un funcionario de la Casa Blanca, quien habló bajo condición de anonimato para discutir la investigación, dijo que el Servicio Secreto había lanzado la pesquisa por su cuenta y que no había sido solicitada por la Casa Blanca.
Un representante de Comey declinó hacer comentarios.
En el momento en que Comey retiró la publicación, hubo un coro de llamamientos por parte de Trump y sus aliados para que se investigara a Comey.
Esa noche, Kristi Noem, la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por su sigla en inglés), dijo que Comey "acababa de pedir el asesinato de @POTUS Trump".
"El DHS y el Servicio Secreto investigan esta amenaza y responderán adecuadamente", dijo.
Más tarde esa noche, la directora de inteligencia nacional de Trump, Tulsi Gabbard, fue a Fox News y dijo: "James Comey, en mi opinión, debería rendir cuentas y ser puesto entre rejas por esto".
Al día siguiente, Trump dijo en Fox News que Comey "sabía exactamente lo que eso significaba" y que "un niño sabe lo que eso significa".
"Si eres el director del FBI y no sabes lo que eso significaba, eso significaba asesinato", dijo Trump.
Aunque el Servicio Secreto había entrevistado a Comey por teléfono poco después de que comenzara el alboroto, la agencia insistió en entrevistarlo de nuevo al día siguiente, esta vez en persona, en la sede de la agencia en Washington.
Mientras los Comey conducían de vuelta a su casa, sus abogados negociaban los términos de la entrevista con el principal abogado del Servicio Secreto. Cuando Comey llegó a casa, fue recibido por personal del Servicio Secreto que lo condujo a Washington, donde fue interrogado.
Trump despidió a Comey en mayo de 2017, en medio de la investigación del FBI sobre si los asesores de Trump se habían confabulado con el Gobierno ruso para ayudarlo a ganar las elecciones presidenciales de 2016.
Desde entonces, Trump ha pedido repetidamente que sea procesado y lo ha llamado traidor y filtrador.
Comey parece estar ahora bajo escrutinio por su gestión de la investigación sobre la campaña presidencial de 2016. El gobierno también examina el papel de John Brennan, exdirector de la CIA.
Durante su primer mandato, Trump presionó al Departamento de Justicia para que lo imputara y, en privado, le dijo a uno de sus jefes de gabinete en la Casa Blanca que quería "poner al IRS sobre" Comey, refiriéndose al Servicio de Impuestos Internos por su sigla en inglés.
En medio de los intentos de Trump para que Comey fuera procesado, este ha sido investigado por filtrar información clasificada, y un abogado especial examinó cómo había manejado las investigaciones sobre Rusia y los correos electrónicos de Clinton. Más tarde, Comey fue objeto de una auditoría muy inusual e invasiva por parte del IRS.
Legalmente, hay pocos límites al poder de los agentes federales para seguir a alguien en público. No se requiere una orden judicial porque, en general, se considera que las personas no tienen ninguna expectativa de privacidad cuando están en público.
La agencia investigó publicaciones de "86 46" durante el gobierno de Biden, pero ninguna atrajo la respuesta de las fuerzas del orden utilizada en el caso de Comey, según funcionarios actuales y antiguos del Servicio Secreto.
Charlie Savage, Devlin Barrett y Maggie Haberman colaboraron con reportería.
Michael S. Schmidt es reportero de investigación para el Times y cubre Washington. Su trabajo se centra en seguir y explicar investigaciones federales de alto nivel.
Eileen Sullivan es una reportera del Times que cubre los cambios en la fuerza laboral federal bajo el gobierno de Trump.
Charlie Savage, Devlin Barrett y Maggie Haberman colaboraron con reportería.
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