Ghost Recon Breakpoint es un shooter en tercera persona situado en un mundo abierto -o sandbox- con énfasis en optimizar el equipamiento, conseguir mejores armas, obtener nuevas habilidades y hacer decenas de misiones.

Esta vez el estudio francés prefirió evitar la polémica que generó la entrega anterior -que incluso provocó una queja formal por parte de la cancillería de Bolivia- y plantea la historia de esta secuela en el archipiélago ficticio llamado Auroa. Allí, un grupo de soldados de élite, los Ghosts, son enviados a investigar la desaparición de un buque pero son derribados antes de comenzar su misión.

El juego arranca luego de sobrevivir al ataque y desde ahí hay que averiguar quién fue el atacante, qué pasó con el barco y por qué hay un ejército de mercenarios que tomó control sobre la isla y sus avanzadas armas tecnológicas.

Los Lobos son enemigos letales que hay que enfrentar con inteligencia y bien preparados
Los Lobos son enemigos letales que hay que enfrentar con inteligencia y bien preparados

Más allá del modo de un sólo jugador, que incluye a Jon Bernthal como principal antagonista, Ghost Recon tiene un muy robusto modo multijugador que permite llevar adelante misiones acompañado de hasta 3 compañeros, así como realizar partidos enfrentando a un equipo. Además de los modos de juego online, las partidas 4 contra 4 son intensas y dejan relucir las diferentes habilidades que se van consiguiendo. En este tipo de partidas, el juego automáticamente promedia el nivel de fuego de los miembros de cada equipo para que no haya una diferencia a favor.

Fiel al estilo de Ubisoft, hay decenas de misiones repartidas en un mapa enorme con sus diferentes biomas. Entre esas misiones están las principales, que motorizan la historia: otras secundarias, cuya recompensa es un arma o equipamiento mejor e incluso terciarias que sólo brindan información sobre la historia. Al principio, el sistema de visualización de los objetivos puede ser confuso, pero con el correr de las horas se entiende.

El principal problema de Ghost Recon no es culpa del juego sino de su estudio desarrollador. Ubisoft tiene una larga historia creando algunos de los mejores videojuegos de mundo abierto y cada entrega de sus sagas fue implementando nuevas mecánicas que los refrescan. El caso más novedoso fue el de incorporar elementos de RPG a Assassin’s Creed.

Ghost Recon Breakpoint toma tantos elementos y mecánicas -incluso algunos sin ningún tipo de injerencia- de tantas sagas que se puede considerar que licua su identidad. El águila que permite monitorear bases enemigas en Assassin’s Creed, aquí es reemplazada por un drone. A su vez, los tiroteos y la inteligencia artificial -que tiene algunos problemas- de los enemigos son muy similares a los de The Division.

Es como si fueran dos juegos compactados en uno. Por un lado están los aspectos de jugar de manera sigilosa, planeando un ataque de la manera más efectiva y coordinada posible con los miembros del equipo. Y por el otro lado se encuentran los tiroteos frontales y el looteo constante.

Si bien no llega con grandes novedades, aporta decenas de horas de contenido, y la promesa de Ubisoft de renovar las misiones con material descargable cada cuatro meses.

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