Una organización de surfistas trabaja junto a la comunidad para limpiar las playas, educar y hacer divulgación científica para cuidar el océano

Desde hace veinte años, la International Surfing Association, máxima autoridad del deporte del surf en el mundo, impulsa las alianzas de las asociaciones de surf con las organizaciones conservacionistas. En la Argentina, el producto de esta iniciativa fue la creación de la versión local de la ONG internacional Surfrider, para trabajar en la preservación de las costas y el océano a través de jornadas de participación ciudadana, programas educativos y divulgación científica. El alcance y la eficacia de sus acciones se apoya en algo obvio: la presencia permanente de los surfistas en las playas y el hecho de que ya fueran, por su pertenencia al deporte, una nutrida y muy conectada comunidad internacional

“El ciclo del agua es el corazón de Surfrider”, dice Gustavo Huici presidente de Surfrider Argentina, una ONG que se dedica a preservar, restaurar y rehabilitar los ecosistemas costeros y las cuencas hidrológicas a través de la educación, la participación ciudadana y la investigación.

“Soy de Mar del Plata y si el ambiente es el marco donde sucede nuestra vida, en mi caso fue la playa. En 1969 empecé a surfear acá, en El Torreón; uno de los accidentes costeros naturales de Mar del Plata”, cuenta Huici. “En ese mismo lugar, terminación del macizo de Tandilia en el Océano Atlántico, se tomaron decisiones estratégicas ―de las que no participamos― que afectaron nuestras vidas y las de generaciones futuras. Un día hicieron una escollera para proteger una construcción que había detrás de esa saliente de la tierra en el océano. Sin tener en cuenta que en ningún cabo hay playa porque allí se concentra la energía del océano en forma de olas; el soporte del surf”.

Pese a su carácter efímero, las olas son parte del patrimonio natural y cultural de ciudades como Mar del Plata y de muchas localidades balnearias. También son un recurso económico que debe ser gestionado de manera racional y sostenible. Como las costas, que a través de los años sufrieron una degradación y presión constante por su uso y presentan problemas globales como el de la basura, la erosión, la contaminación y el acceso público.

En Mar del Plata, un trabajo comunitario de censo de la basura: entre el 60 y el 80 % son plásticos. (Imagen: gentileza Surfrider)
En Mar del Plata, un trabajo comunitario de censo de la basura: entre el 60 y el 80 % son plásticos. (Imagen: gentileza Surfrider)

Hace un par de décadas, este grupo de surfistas de Mar del Plata canalizó su preocupación en un proyecto concreto que los articula en una red internacional, de la que Surfriders Argentina es parte, y que los convierte en una especie de promotores comunitarios, con acciones concretas de limpieza de las playas, campañas de sensibilización y formación en escuelas, y también un vehículo de difusión de conocimiento científico y tecnológico que puede aplicarse a mejorar la situación de las playas y océanos.

“En 2002, cuando yo estaba en el Departamento de Prensa de la Asociación Argentina de Surf (ASA), la International Surfing Association (ISA), que es la institución que gobierna el deporte del surf en el mundo, indicó que todas las asociaciones y federaciones de surf en cada país apoyaran a aquellas organizaciones que preservan los escenarios naturales para la práctica del surf. Inmediatamente, con un grupo de gente que habíamos presenciado esa degradación que sufrió la costa, más la contaminación, las obstrucciones a la deriva natural de la arena y el problema de los residuos, nos sumamos. Fernando Aguerre, presidente de la ISA, hizo la conexión con Surfrider Foundation, una organización que está en los Estados Unidos, Europa, Japón y Australia”, recuerda Huici, que además es licenciado en Administración de Empresas, forma parte de la comisión directiva de la Asociación de Surf Argentina, es Team Manager del Seleccionado de Surf Master argentino y está haciendo la tesis en la Maestría en Gestión Ambiental del Desarrollo Urbano.

La filial argentina de Surfrider tiene personería jurídica desde 2004, cuando hizo la primera iniciativa oceánica: un movimiento eco ciudadano impulsado por Surfrider Europa para concientizar sobre el problema global de la basura en las costas.

Desde Mar del Plata, Surfrider empezó a ser la voz del mar, la playa y las olas argentinas y a trabajar para ser parte de la solución a sus problemas.

Educación, investigación y participación ciudadana

Lo que hizo aquella directiva de la ISA fue transformar una comunidad que ya existía, la de los surfistas, en una red de trabajo por la conservación que se asienta en lo obvio: su presencia permanente en las playas y su pertenencia, su vínculo y su relación con ese entorno.

La tarea específica de Surfrider Argentina se apoya en tres pilares: educación, investigación y participación ciudadana. Uno de sus programas educativos se llama Playología y está dirigido a niños y niñas, para que conozcan el ambiente de playa, lo quieran y lo cuiden. También tiene otro sobre cuencas hidrológicas: áreas geográficas limitadas por altura donde el agua ingresa, fluye y se dirige a una salida (río, lago o arroyo) o se infiltra y, eventualmente, llega al océano.

Sol Galindo, de la tercera generación de surfistas de su familia y voluntaria en Surfrider: “Vivimos acá, conocemos los problemas ambientales de la localidad y queremos ser parte de la solución”.(Imagen: gentileza Sol Galindo)
Sol Galindo, de la tercera generación de surfistas de su familia y voluntaria en Surfrider: “Vivimos acá, conocemos los problemas ambientales de la localidad y queremos ser parte de la solución”.(Imagen: gentileza Sol Galindo)

Un punto importante del trabajo es la campaña para reducir la presencia de plásticos en el agua y en la arena. Y así como la organización apoya y difunde la economía circular, su propia participación en el asunto también dibuja un círculo: Surfriders es parte y promueve la participación de la comunidad en los censos de basura que se llevan adelante en la playa. Esto permite cuantificar los desechos, clasificarlos y enfocar sus campañas y programas educativos con información concreta y estableciendo prioridades. Reducir los plásticos, que son entre el 60 y el 80 % de lo hallado, es la primera.

“Realizamos jornadas de limpieza y concientización del concepto de la economía circular”, cuenta Huici. “Todos los residuos, ya clasificados, son un recurso para los recicladores. El primer censo de playa lo hicimos en las Iniciativas Oceánicas de 2004, en Playa Grande”.

Desde 2008, Surfrider lleva adelante la campaña·Rise Above Plastics y en el año 2013 fue una de las organizaciones que impulsó la prohibición del uso de las bolsas plásticas en Pinamar.

“Apoyamos la economía circular y dimos charlas en la Feria Masticar para el uso de sorbetes de papaya, ya que el sorbete es la interfase entre el ser humano y un producto expuesto a mucha suciedad. El problema es el plástico, no el sorbete”, afirma Huici mientras cuenta más de las actividades de difusión que realiza la organización de surfistas.

La vida en el mar

“Hay un momento para hacer las cosas y una vida para arrepentirnos”, dice Sol Galindo. Tiene 19 años, es surfista de Mar del Plata desde que es chiquita. Estudia y trabaja pintando tablas de surf. “Muchas veces vemos el mar, las playas… la naturaleza llena de basura, descuidada o dañada por otras personas y nos genera muchísima tristeza. Por eso está bueno concientizar y expandir el mensaje, que la gente se preocupe y esté más comprometida con el ambiente, para dejar un lugar mejor para las próximas generaciones. Cuanta más gente se involucre en los temas ambientales, mejor”, expresa. Junto con su hermana, son la tercera generación de una familia de surfistas. “Siempre estuvimos relacionados con el mar, las playas y las olas y por eso nos interesa y nos preocupa cuidar de estas cosas que son las que más felices nos hacen en la vida. Soy voluntaria de Surfrider Argentina que está compuesta por gente que vive acá, conoce los problemas ambientales de su localidad y quiere ser parte de la solución”.

“Estamos proponiendo soluciones contra el cambio climático a través de un salto tecnológico, hacer cosas distintas para generar resultados diferentes”, dice Gustavo Huici, presidente de Surfrider. (Imagen: gentileza Gustavo Huici)
“Estamos proponiendo soluciones contra el cambio climático a través de un salto tecnológico, hacer cosas distintas para generar resultados diferentes”, dice Gustavo Huici, presidente de Surfrider. (Imagen: gentileza Gustavo Huici)

Muchas personas reciben bien el mensaje que transmite esta ONG y la participación en la limpieza de ríos, costas y riberas. “Nosotros somos una organización de base. Donde hay una playa tendría que haber una filial de Surfrider compuesta por gente que vive ahí. Tenemos capítulos en La Plata, en el partido de la costa, Villa Gesell, Pinamar, Mar Chiquita, Mar del Plata, Miramar, Necochea, Orense y Playa Unión”, explica Huici.

Pedro Sieghart, otro de los voluntarios de Surfrider, la organización que en Australia fue una de las que logró el rechazo a la explotación petrolera off shore en la Gran Ensenada Australiana por parte de la empresa Equinor. (Imagen: gentileza Pedro Sieghart)
Pedro Sieghart, otro de los voluntarios de Surfrider, la organización que en Australia fue una de las que logró el rechazo a la explotación petrolera off shore en la Gran Ensenada Australiana por parte de la empresa Equinor. (Imagen: gentileza Pedro Sieghart)

Pero además de estas acciones de educación y participación ciudadana está el trabajo de divulgación científica de la organización, que se enfoca en investigar y les acerca a las autoridades soluciones sustentables a ciertas intervenciones ambientales.

Huici describe así alguna de las acciones: “Estamos proponiendo soluciones contra el cambio climático a través de un salto tecnológico, hacer cosas distintas para generar resultados diferentes. Por ejemplo, en 2007 trajimos a la Argentina a Kerry Black ―un referente internacional en materia de tecnologías de protección costera―, quien diseñó junto a su equipo los arrecifes sumergidos multipropósito, que protegen la playa de la erosión manteniendo su perfil natural. También estuvo ese año el ingeniero Graeme Mc Iwan, director en ese momento de CARDNO, una compañía australiana que se dedica al dragado fijo controlado, interviniendo en la formación de bancos de arena en la boca del puerto y pasándola para el lado norte, que es donde ocurre el principio de erosión”.

También, Surfrider tiene un proyecto de tratamiento de las aguas residuales y otro para las pluviales para reducir la contaminación y la erosión.

Salud marítima

Por estos días, Surfrider se hizo visible, además, como parte del movimiento que se opone a la exploración y explotación petrolera en el mar argentino y también se manifiesta en contra de la megaminería por los riesgos que conlleva para las cuencas hídricas que desembocan en el océano. “Para nosotros es muy grave que se apruebe la exploración y la explotación petrolera. Un error en el funcionamiento podría traer graves consecuencias en el mar que es nuestro espacio, el lugar donde nos recreamos, el lugar donde podemos divertirnos, donde surgen innumerables experiencias positivas. Además, es una gran fuente de ingresos económicos para las localidades costeras”. Quien habla es Pedro Sieghart, marplatense que se crió en la playa. Tiene 23 años, es amante del mar, socio y voluntario de Surfrider Argentina.

Sieghart explica la preocupación de la organización: “Mar del Plata posee una costa con innumerable cantidad de olas por todos lados. Es un recurso natural que podría aprovecharse para la actividad turística, para difundir el deporte del surf y es por eso que debemos cuidar el medio acuático que es lo más importante que tenemos. La ciudad ha ido fortaleciendo una identidad de surf, declarada como la capital nacional del surf por su gran cantidad de olas y la gran cantidad de personas que practican el deporte. Por eso, nos oponemos a la explotación petrolera en el mar argentino. Hay que preservar su salud marítima tanto para nosotros como para las próximas generaciones”.

El antecedente de una campaña de este tipo está en Surfrider Australia donde lograron que la empresa estatal noruega Equinor, la misma a la que se le está autorizando la exploración del mar argentino, no emplazase sus plataformas petroleras en la gran bahía australiana.

La foto final tras una jornada de limpieza en la costa marplatense. (Imagen: gentileza Surfrider Argentina)
La foto final tras una jornada de limpieza en la costa marplatense. (Imagen: gentileza Surfrider Argentina)

Surfrider Argentina participó de la reciente audiencia pública que consideró la documentación de la evaluación de impacto ambiental del proyecto “Campaña de adquisición sísmica offshore Argentina; cuenca argentina norte” (áreas CAN 108, CAN 100 y CAN 114)”.

Entre más de 500 inscriptos, Surfrider Argentina hizo su presentación representada por Huici: “Representamos a todas las personas que utilizan nuestras costas para la recreación y la práctica de deportes de deslizamiento sobre las olas del mar, que es energía renovable y un diferencial, para el desarrollo sostenible de las localidades balnearias. Las economías de las comunidades costeras vivimos principalmente del turismo y la pesca y dependemos directamente de océanos sanos, con sus ecosistemas preservados. Un accidente en una plataforma petrolera escaparía al control humano y generaría consecuencias impredecibles a la biodiversidad, al sustento de nuestras ciudades y pondría en peligro las fuentes de trabajo de miles de personas”.

En la audiencia, los miembros de Surfrider también señalaron que en los Estados Unidos el turismo de sol y playa genera doce veces más fuentes de trabajo que la industria petrolera. En cuarenta años, afirmaron, la mitad de las especies vivientes no existirán más, y pusieron de ejemplo el caso del delfín franciscana, que habita en las costas de la provincia de Buenos Aires y que por causa de las exploraciones sísmicas, desaparecerá.

“En un momento en que deberíamos hacer todo lo posible para detener el cambio climático, se está expandiendo peligrosamente la frontera de los combustibles fósiles en el mar argentino”, explicó Huici. “El mar argentino y sus costas son de dominio público y forman parte de nuestro patrimonio natural y cultural. Son un recurso económico que debemos gestionar de manera racional, sostenible y consensuada. Su preservación debería ser nuestro legado para las futuras generaciones. Debemos hacer la transición del uso de combustibles fósiles y cambiar el modelo económico hacia las energías renovables. Porque la tierra nos la prestaron nuestros hijos e hijas y se la tenemos que devolver en iguales o mejores condiciones que las encontradas. Es por lo expresado que nos oponemos a la exploración y explotación de hidrocarburos offshore en aguas argentinas”, cerró.

Ser voluntario o voluntaria de Surfrider Argentina es sencillo: tener ganas de ser parte de esa solución e inscribirse en info@surfrider.org.ar o en las redes sociales @surfriderargentina. Permanentemente, hay acciones de limpieza, concientización y charlas.


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Esta nota forma parte de la plataforma Soluciones para América Latina, una alianza entre INFOBAE y RED/ACCIÓN.


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