
La boda entre Pippa Middleton y el financista James Matthew en 2017 fue catalogada como “casi real”. Si bien el evento no fue tan solemne, contó con la presencia de los miembros de la corona británica, como los príncipes William -junto a Kate Middleton- y Harry. Tampoco podían faltar los sobrinos de la novia, la princesa Charlotte y el príncipe George, quienes fueron los encargados de acompañar a la novia hasta el altar, siguiendo la tradición nupcial.
Para la ocasión, el principito, tercero en la linea de sucesión al trono, vistió una camisa blanca de manga larga con cuello y unos pantalones a la rodilla de raso con fajín. El color para los pajes fue el tono verde oliva.
La pequeña Charlotte, que para ese entonces solo tenía dos años, llevó un vestido blanco con lazo rosa y una corona de flores blancas, en su mano un ramito en forma de corazón.

En total fueron cuatro niñas y cuatro niños los que acompañaron a Pipa Middleton en su paso por la iglesia St. Mark’s.
Estuvieron sonrientes y felices a lo largo de la ceremonia, pero hacia el final, ya cansados, empezaron con sus travesuras. El bisnieto de la Reina, generalmente mantiene el protocolo, sin embargo en esta ocasión se echó a llorar después de la ceremonia en la Iglesia.
Mientras se dirigían a los autos que esperaban para llevarlos a la recepción, el niño lloraba sin consuelo en una rabieta y Kate se detuvo para retar a su hijo. El momento fue capturado por la prensa y en la imagen se ve a la Duquesa apuntando con el dedo a George, como diciéndole que ya era suficiente.
Toda la corte nupcial fue vigilada por Kate, quien fue la encargada de mantener el orden entre los niños que por la edad no siempre actuaron como las reglas de la corona indican.
Según el diario Daily Mail, George tuvo problemas después de que su madre lo viera pisar a propósito la cola de encaje blanco del vestido de novia que lució Pippa. Eso no fue todo. Lo cierto es que la princesita Charlotte habría sido quien empezó a pararse sobre el tul de su tía y George simplemente la imitó.
Acostumbrado a los actos públicos, el bisnieto de la Reina Isabel II, olvidó rápidamente la escena del berrinche y minutos más tarde se lo vio sonriendo y saludando en el auto que lo conducía camino a la fiesta de bodas en la casa familiar de los Middleton.
Los principitos ya tienen experiencia en bodas, dado que fueron también los grandes protagonistas de la ceremonia real entre la princesa Eugenie y Jack Brooksbank en 2019.


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