El dilema de Chipre: sufre por la superpoblación de gatos pese a sus históricos lazos con los felinos

En 2004, arqueólogos franceses informaron de lo que se describió entonces como el primer registro histórico de domesticación de gatos, en un sepulcro de 9.500 años de antigüedad

Varios gatos callejeros en una calle peatonal del casco viejo de Nicosia, Chipre, el 15 de abril de 2020. REUTERS/Yiannis Kourtoglou
Varios gatos callejeros en una calle peatonal del casco viejo de Nicosia, Chipre, el 15 de abril de 2020. REUTERS/Yiannis Kourtoglou

Todos los días al amanecer, mientras la pequeña camioneta de Dinos Ayiomamitis recorre lentamente el camino de un cementerio, los gatos emergen silenciosamente de entre las lápidas circundantes.

"Aquí tienes, Bourekka mou", murmura utilizando un término cariñoso chipriota, mientras los animales rodean sus piernas y esperan a que saque comida de la parte trasera de su camioneta para alimentarlos.

Ayiomamitis es uno de los numerosos voluntarios que luchan por alimentar a los miles de gatos callejeros de la isla mediterránea.

No hay un recuento oficial, pero según nuestra propia evaluación es igual al número de personas, por lo menos”, dijo Ayiomamitis, que alimenta a hasta 200 gatos diarios en varios lugares de la capital de Chipre, Nicosia.

"Estamos ante una población de gatos callejeros que se aproxima al millón, es una estimación aproximada", dijo Ayiomamitis, presidente de la sociedad Cat PAWS.

La relación de Chipre con los gatos se remonta a miles de años atrás. En 2004, arqueólogos franceses informaron de lo que se describió entonces como el primer registro histórico de domesticación de gatos, en un sepulcro de 9.500 años de antigüedad.

En el año 400 d.C., se dice que Helena de Constantinopla envió barcos cargados de gatos a la isla para cazar serpientes venenosas.

La relación de Chipre con los gatos se remonta a miles de años atrás (Foto: EFE/EPA/KATIA CHRISTODOULOU/Archivo)
La relación de Chipre con los gatos se remonta a miles de años atrás (Foto: EFE/EPA/KATIA CHRISTODOULOU/Archivo)

En un santuario de gatos situado a 80 km de la capital, los voluntarios encuentran gatos abandonados y sus gatitos tirados fuera de la valla prácticamente todos los días.

Malcolm’s Cats, un santuario que lleva el nombre de su fundador, Malcolm C.P. Stevenson, acoge a unos 200 gatos. Aquí se los mantiene en un entorno seguro y limpio, con acceso a comida y a veterinarios.

Cada año se realojan unos 100, pero el número de llegadas supera con creces el de las salidas.

"Un montón de gatos sin castrar ni esterilizar, eso supone un montón de gatitos cada año. La gente nos llama constantemente, abandonando gatos en el exterior", afirma David Fender, director de operaciones y presidente de la Malcolm Cat Protection Society.

Dinos Ayiomamitis, voluntario y presidente de la asociación Cats Paws, prepara comida para alimentar a varios gatos callejeros en un cementerio de Nicosia, Chipre, el 5 de junio de 2021. REUTERS/Yiannis Kourtoglou
Dinos Ayiomamitis, voluntario y presidente de la asociación Cats Paws, prepara comida para alimentar a varios gatos callejeros en un cementerio de Nicosia, Chipre, el 5 de junio de 2021. REUTERS/Yiannis Kourtoglou

En los últimos años, el Estado chipriota ha destinado 75.000 euros anuales a la esterilización de gatos. El programa de este año comenzó el 1 de junio, pero con una población de gatos en aumento, tanto Fender como Ayiomamitis lo compararon con una gota de agua en el océano.

Hay que controlar el número de gatos, y hay que hacerlo de forma humanitaria, de forma organizada y dirigida por el Gobierno”, dijo Fender.

El santuario se encuentra en el borde de una extensa península en el extremo sur de Chipre, que a su vez tiene fuertes vínculos con los animales. Un monasterio cercano está dedicado a "San Nicolás de los Gatos", donde hubo un tiempo en que se decía que tenía dos campanas: una para llamar a la gente a rezar y otra para llamar a los gatos.

Con información de REUTERS

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