Sin pueblo, sin economía, sin narrativa y sin opciones la dictadura de Cuba sigue ejerciendo terrorismo de Estado, detentando el poder desde hace más de 67 años y 5 años después del levantamiento popular 11-J. En retirada luego de su expansión en las Américas como socialismo del siglo 21 que impuso su modelo criminal en Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y gobiernos sirvientes o para dictatoriales, la tiranía castrista se sostiene por las dictaduras de Irán, China y Rusia, desafiando la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos y el Corolario Trump.
La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos publicada en Noviembre 2025, punto 3 de “Las Regiones” dice: “Hemisferio Occidental: El Corolario Trump a la Doctrina Monroe. Tras años de desatención, Estados Unidos reafirmará y hará valer la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el Hemisferio Occidental, así como para proteger nuestra patria y nuestro acceso a zonas geográficas clave en toda la región. Impediremos que competidores ajenos al hemisferio desplieguen fuerzas u otras capacidades amenazantes, o que posean o controlen activos de importancia estratégica en nuestro hemisferio. Este «Corolario Trump» a la Doctrina Monroe representa una restauración potente y basada en el sentido común del poder y las prioridades de Estados Unidos, en consonancia con nuestros intereses de seguridad nacional”.
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En este contexto de la seguridad nacional estadounidense los “competidores ajenos al hemisferio” son principalmente las dictaduras de Irán, China y Rusia a las que ya ha retirado del control y operaciones que por medio de la dictadura de Cuba tenían en Venezuela. Desde la captura de Nicolas Maduro el 3 de enero 2025, tanto Cuba como las dictaduras ajenas al hemisferio, han perdido el petróleo venezolano, han cesado su presencia física, de cobertura narcoterrorista, de influencia geopolítica, de fabricación y tráfico de armas, de espionaje, conspiración regional y más.
A pocos meses de su publicación, la Seguridad Nacional de Estados Unidos ha resultado la seguridad de las democracias de las Américas. Así lo prueban las operaciones anti narcoterroristas Lanza del Sur, la iniciativa del Escudo de las Américas y los reportes casi diarios de operaciones contra el crimen organizado trasnacional y el narcoterrorismo en todos los países de las Américas, con excepción de las dictaduras de Cuba y Nicaragua. El apoyo político y económico, la participación de inteligencia, policial y militar estadounidense es creciente con resultados que se reflejan en la retirada paulatina de la presencia del crimen en la política, evidenciada en capturas, extradiciones y en resultados electorales como los de Chile y Colombia.
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El socialismo del siglo 21 como mascarón político de la expansión de la dictadura de Cuba agoniza en crisis, pero no está derrotado ni ha dejado de ser. Opera vigorosamente atrincherándose en “oposiciones políticas” para proteger los sistemas jurídicos infames que ha impuesto y tener impunidad como sucede en Argentina contra Milei, en Ecuador contra Noboa, como se anuncia en Perú contra Fujimori, y más; hay situaciones más críticas como la de Bolivia donde Paz ha tomado el gobierno pero no el poder que sigue digitado por el narcoestado de la trasnacional del crimen que por ahora le da coexistencia.
Hay gobiernos democráticos que se han expresado vigorosamente contra la dictadura de Cuba, pero la mayoría de las democracias latinoamericanas mantienen silencio que resulta complicidad. Lo mismo acontece con la relaciones internacionales con Irán, China y Rusia que penetraron, se instalaron y crecieron exponencialmente en toda Latinoamérica con el patrocinio cubano a través del control que el socialismo del siglo 21 o castrochavismo ejerció en los últimos 20 años en la región. Relaciones internacionales y presencia intacta de las democracias latinoamericanas con Irán, salvando excepciones.
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Desde la captura de Maduro la dictadura de Cuba derrotada y expulsada de Venezuela, sabe que es el objetivo y el ultimátum de los Estados Unidos fue claro. Pero mientras gana tiempo negociando con la administración Trump, el castrismo resiste con los gobiernos para dictatoriales de Brasil con Lula, México con Sheinbaum, derrotado en Ecuador, Chile y Colombia conspira y desestabiliza lo mismo que en Perú, Paraguay, Panamá y en la propia Venezuela, mientras retiene Bolivia, y con Nicaragua penetra Centro América y un largo etcétera en el juego de “ceder espacios tácticos para ganar tiempo estratégico”.
Con sus aliados extra hemisféricos Irán, China, Rusia, la dictadura castrista presiona para causar daños en la imagen del gobierno americano mientras no deja de operar la guerra híbrida contra Estados Unidos con mecanismos desde la desinformación hasta su especialidad en conspiraciones, intentos de magnicidios y ampliación de conflictos.
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Se dice que la prolongación de la guerra en Irán protege a la dictadura de Cuba y dilata las decisiones estadounidenses, es posible, pero lo cierto es que con la dictadura de Cuba y en Cuba, las dictaduras de Irán, China, Rusia “mantienen fuerzas y otras capacidades amenazantes y poseen y controlan activos de importancia estratégica en nuestro hemisferio”, desafiando el Corolario Trump y manteniendo la agresión contra Estados Unidos.
*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy
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