Este fin de semana presenciamos un evento histórico. Sin precedentes. El fin de 20 años de socialismo en Bolivia. Dos décadas de miseria, muerte y malversación llegan a su fin. La oposición arrasó con el 80% de los votos y un mensaje claro de rechazo al oficialismo.
Rodrigo Paz fue la gran sorpresa electoral. El exdiputado e hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, no punteaba en las encuestas y sorpresivamente se impuso con 31% de los votos superando a favoritos como el veterano Tuto Quiroga (27%).
No fue una elección común. Bolivia estaba en una encrucijada política y económica. El cocalero Evo Morales amenazaba con quemar el país y dinamitar las elecciones. La inflación estrangulaba al pueblo, el narcotráfico rampante, los dólares escasos, el combustible faltando y el gobierno incapaz e inoperante. Ese fue el telón de fondo de los comicios bolivianos.
Un país rico sumido en la miseria. Ese es el contraste de una nación con las reservas de litio más grandes del mundo, gas natural y abundantes minerales como la plata y el estaño. Todo se ha destruido por la corrupción y la mala administración del Movimiento al Socialismo.
Estas elecciones eran la última esperanza. Un grito de auxilio. El socialismo, que prometió la inclusión y la equidad, se había convertido en una élite corrupta y represora con más de 300 presos políticos, entre ellos la expresidenta Jeanine Áñez y el exgobernador Luis Fernando Camacho.
Un cambio sin derramamiento de sangre. La presencia de observadores electorales de la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea fueron esenciales para garantizar la integridad del proceso en el que votarían casi 8 millones de bolivianos.
El polémico rol de Luis Arce. Más allá de su pésima gestión económica y falta de carisma político, el hecho de no doblegarse a las ambiciones de Evo, no reelegirse y aceptar una transición de poder fue fundamental. Uno de sus peores errores fue hacerse de la vista gorda con el narcotráfico y negarse a liberar a centenares de presos políticos.
Evo Morales y su legado infame. El cocalero fulminó la autonomía de casi todos los poderes del Estado, abrió las puertas a grupos terroristas, llevó al país a la bancarrota, promovió la corrupción, el narcotráfico y abusó de una menor de edad. Imperdonable.
Bolivia y el fin de una noche oscura. El país sudamericano tendrá la oportunidad de convertirse en una potencia mundial de la industria del litio y el gas natural, abrirse al mundo, las inversiones y la prosperidad. Dejar atrás los proyectos personales por un proyecto de nación.
Ninguna tiranía es eterna. Todas tienen fecha de caducidad. Lo sucedido en Bolivia el domingo no fue una elección, fue un rayo de esperanza. Aunque ningún candidato obtuvo el triunfo total el verdadero ganador fue la democracia. La esperanza de un pueblo y de un continente entero que hoy más que nunca sigue gritando: ¡LIBERTAD!
*El autor es periodista exiliado, exembajador ante la OEA y exmiembro del Cuerpo de Paz de Noruega (FK). Es exalumno del Seminario de Seguridad y Defensa del National Defense University y el curso de Liderazgo de Harvard.
Últimas Noticias
Los Derechos Humanos de orden público y la ciencia: conociendo al Dr. Baofa Yu
El oncólogo chino diseñó una estrategia de inyección directa que aplica fármacos y haptenos dentro de las lesiones cancerosas, estimulando al sistema inmunitario del paciente para combatir activamente la enfermedad desde adentro

La ONU está a punto de elegir un nuevo líder: es una oportunidad para enfrentar el antisemitismo
La elección del próximo secretario general abre una oportunidad para que Naciones Unidas haga desta lucha una prioridad y exija responsabilidades dentro de la propia organización
El olvido selectivo de China
El temor del Partido Comunista Chino no es la crítica externa ni las sanciones sino que su propia población deje de aceptar como natural e inevitable el gobierno de un solo partido.

La Cultura de la Cancelación
Desde cualquier perspectiva, no hay un lugar más solitario y amargo que un pensamiento propio. Y, a pesar de todo, es el único lugar posible para ser un individuo libre




