
“Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”, enseñó Benito Juárez en 1867 cuando se restauró la República en México, resumiendo la realidad de los pueblos que luchan por su libertad. La expansión de la dictadura de Cuba en el siglo XXI imponiendo su modelo y control en Venezuela, Bolivia y Nicaragua ha puesto en “estado de indefensión” a estos pueblos cuyos derechos humanos se violan con terrorismo de Estado. El sistema internacional se ha acotado a declaraciones y medidas sin resultados que cesen las dictaduras, y ante el eventual fracaso del sistema de derecho internacional está el riesgo de que sobrevenga la violencia.
La democracia no es el sistema donde la mayoría manda sin límites ni a su conveniencia, es “el sistema de protección de la libertad y el derecho de las minorías” y por eso -con fuerza de ley para todos los países de las Américas- los elementos esenciales de la democracia son “el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos”.
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Las dictaduras del socialismo del siglo XXI bajo la jefatura de Cuba someten a los pueblos de Venezuela, Bolivia y Nicaragua y lo hicieron por más de 10 años en Ecuador. El modelo de expansión dictatorial utilizó el sistema democrático para tomar el poder y una vez en él desmontar las instituciones, suplantar las constituciones y leyes fundamentales hasta crear su propio sistema con “leyes infames” que son las que violan los derechos humanos en lugar de protegerlos.
Además de suplantar y destruir el estado de derecho creando su “sistema legal castrochavista de violación de derechos humanos” el socialismo del siglo XXI institucionalizó la concentración de todo el poder y la utilización de la justicia como mecanismo de represión. Los fiscales y jueces son simples operadores del régimen, verdugos que ejecutan las órdenes de la dictadura, prevaricadores y violadores de derechos humanos.
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En las dictaduras de Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua no existe debido proceso legal, ni presunción de inocencia, ni justicia imparcial, ni irretroactividad de la ley, ni derecho de defensa, ni ninguna de las garantías a los derechos fundamentales porque los encargados de protegerlas violan institucionalmente los derechos humanos. Por eso en Cuba hay cerca de 1.000 presos políticos (Prisioners Defenders), en Venezuela cerca de 300 (Foro Penal Venezolano), en Bolivia más de 50 (Global Human Rights Leage) y en Nicaragua más de 150 (el Mecanismo).
La gente huye de Cuba y Venezuela y el que puede se va de Bolivia y Nicaragua, son países convertidos en feudos de los grupos de poder que además del sistema dictatorial con el que han suplantado la democracia pero con el que la simulan, usan la fuerza criminal establecida como “terrorismo de Estado” contra pueblos en completa situación de “indefensión”. El sistema de terror es tan eficiente que la salida de las víctimas es manipulada como “arma migratoria” contra las democracias de las Américas a las que han puesto en crisis.
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Los pueblos están luchando, el 21 de Julio y siguientes en Cuba, el ausentismo electoral de más del 80% del 7 de Noviembre en Nicaragua, el ausentismo electoral de más del 70% el 21 de Noviembre en Venezuela, el exitoso paro nacional de noviembre en Bolivia así lo prueban. Las dictaduras sufren derrotas locales pero tienen triunfos internacionales con los que se estabilizan mientras procesan, encarcelan, torturan y exilian más gente y operan sus “narcoestados”.
Las democracias y los organismos internacionales hacen declaraciones e imponen sanciones que no modifican la conducta ni cesan las dictaduras, mientras mantienen relaciones diplomáticas y los organismos económicos atienden a las dictaduras. Es claro que el sistema de derecho internacional no está funcionando porque no cumple su objetivo de “mantener la paz y seguridad”, con naciones enteras en “situación de indefensión” mientras las dictaduras castrochavistas son sujetos internacionales con bandera de política cuando son crimen organizado .
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La violencia es monopolio de las dictaduras que oprimen pueblos desarmados e indefensos, pero la historia demuestra que las más infames tiranías han llevado a la gente a la lucha. El sistema internacional está hecho para mantener la paz y la única forma de que no sobrevenga la violencia es cesar las dictaduras aplicando desde las democracias las normas de derecho con efectividad y oportunidad.
*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy
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