El régimen de Xi enfrenta dudas en su giro hacia el consumo: vuelve a terreno negativo por primera vez desde 2022

El repunte de los envíos al exterior sostuvo la actividad y elevó tensiones con la Unión Europea y Estados Unidos, en un escenario donde Beijing aún busca reemplazar el viejo patrón basado en obras e industria

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A portrait of Chinese President Xi Jinping next to traditional paintings in a tourist store in the Saishang Old Street in Hohhot, Inner Mongolia Autonomous Region, China, June 10, 2026. REUTERS/Maxim Shemetov
A portrait of Chinese President Xi Jinping next to traditional paintings in a tourist store in the Saishang Old Street in Hohhot, Inner Mongolia Autonomous Region, China, June 10, 2026. REUTERS/Maxim Shemetov

El jefe del régimen chino, XiJinping quiere que China vuelva a crecer a partir de la demanda interna, pero seis meses después de pedir a los funcionarios que coordinaran el impulso al consumo y la inversión, ambas palancas muestran señales de deterioro en un escenario que pone en duda la sostenibilidad del modelo económico centrado en la inversión.

La señal más visible apareció en los últimos datos mensuales: las ventas minoristas cayeron el mes pasado y entraron en terreno negativo por primera vez desde 2022. Al mismo tiempo, un indicador de inversión acumuló una baja de 4,1% en los primeros cinco meses del año frente al mismo período de 2025, el peor registro desde los primeros meses de la pandemia, según Financial Times.

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Frederic Neumann, economista jefe para Asia de HSBC, dijo que lo que se observa es “una desaceleración renovada de la economía”. También advirtió que parte del optimismo de comienzos de año “empieza a desvanecerse otra vez con bastante rapidez”.

La debilidad afecta a un problema de larga data para Beijing: las autoridades del régimen necesitan reducir la dependencia del viejo patrón de crecimiento, pero no encuentran un sustituto claro para sostener la actividad. El impulso de las exportaciones, que sigue firme, ya elevó las tensiones con sus socios comerciales, en especial con la Unión Europea y Estados Unidos, donde el presidente Donald Trump libró el año pasado una guerra arancelaria contra China.

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En mayo, las exportaciones chinas aumentaron 19%. El superávit comercial de bienes del país había alcanzado el año pasado un récord de USD 1,2 billones.

La caída del consumo expone un problema más profundo

En el mercado interno, la desaceleración inmobiliaria, que ya atraviesa su quinto año, debilitó la confianza de los hogares. Los precios de las viviendas nuevas bajaron otro 0,2% en mayo respecto del mes anterior en 70 ciudades.

Analistas citados por Financial Times atribuyeron parte de la caída de las ventas minoristas al menor uso de un programa de recambio de bienes, que había influido con fuerza en sectores como electrodomésticos y automóviles. Esa estadística oficial solo cubre bienes y gastronomía.

Infografía sobre la economía china muestra una flecha roja descendente sobre fábricas y puertos, junto a datos de baja en inversión, ventas minoristas y precios de viviendas.
La infografía ilustra los desafíos económicos de China, con una baja del 4,1% en la inversión, ventas minoristas negativas y la caída del sector inmobiliario, lo que indica un cambio en su modelo de crecimiento. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Logan Wright, analista de Rhodium, dijo que la inversión en infraestructura también sufre por el aumento de costos de insumos vinculado a la guerra en Irán. Añadió que la inversión manufacturera no compensó ese efecto.

Wright sostuvo además que “la debilidad del consumo es más estructural”. Esa definición apunta al centro del problema: incluso cuando hay medidas puntuales de apoyo, el gasto de los hogares no despega con la fuerza necesaria para reemplazar a la inversión como motor principal.

Un giro incompleto del modelo económico

La inversión en activos fijos lleva tiempo bajo sospecha por la calidad de sus datos, dado que los gobiernos locales tienen incentivos para sobredimensionarla. Ese indicador también cayó el año pasado, después de que Xi pidiera reprimir la competencia industrial excesiva y criticara el gasto improductivo, lo que llevó a algunos analistas a interpretar el retroceso como posible subregistro o revisión estadística.

Lynn Song, economista jefe para China de ING, dijo que el país venía recortando inversión redundante y de bajo retorno. Como ejemplo, mencionó proyectos eólicos y solares cancelados por dudas sobre su viabilidad económica.

Song afirmó que China llegó a un punto en el que nuevas obras de infraestructura ofrecen rendimientos decrecientes. Esa idea coincide con un dato de las cuentas nacionales publicado en las últimas semanas: la formación bruta nominal de capital fijo, principal componente de la inversión, cayó el año pasado por primera vez desde que el país empezó a informar su producto interno bruto en la década de 1990.

Adam Wolfe, economista de Absolute Strategy Research, dijo que en los últimos meses las importaciones crecieron incluso más rápido que las exportaciones, con un alza de 27% en mayo, en parte por los precios y en especial por los semiconductores, en momentos en que el sector tecnológico chino se beneficia del despliegue global de la inteligencia artificial. Wolfe agregó que los servicios entre empresas parecen comportarse relativamente bien, mientras que los servicios y bienes orientados al consumidor siguen siendo el punto más débil.

FOTO DE ARCHIVO: Los pasajeros hacen fila para abordar un tren en una estación de metro cerca del centro tecnológico de Zhongguancun, durante la hora pico matutina en Pekín, China, el 27 de marzo de 2025 (Reuters)
FOTO DE ARCHIVO: Los pasajeros hacen fila para abordar un tren en una estación de metro cerca del centro tecnológico de Zhongguancun, durante la hora pico matutina en Pekín, China, el 27 de marzo de 2025 (Reuters)

Por su parte, Neumann dijo que nunca hubo realmente en China una política de gestión activa de la demanda desde el lado del consumo y que el país no está preparado para eso. También advirtió que cuesta ver cómo el crecimiento puede sostenerse con el paso del tiempo si no se concreta una transición fuera del modelo liderado por la inversión.

El régimen no da señales claras de un cambio de política más profundo, sobre todo en materia de estímulo al consumo. Aunque la meta oficial de crecimiento es la más baja en décadas, el Gobierno todavía aspira a alcanzar al menos 4,5%.

Neumann sostuvo que el modelo de inversión en China terminó por convertirse en un sistema político, porque hay grandes empresas que dependen de él. Añadió que, para una sociedad que vio progresar al país durante 40 años bajo ese esquema, resulta muy difícil aceptar que ese modelo ya no funciona.

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