La contundente victoria de Andy Burnham, alcalde laborista de Gran Mánchester, en las elecciones especiales para el escaño de Makerfield intensficaron el debate sobre el liderazgo en el Partido Laborista británico, situándolo como el principal rival del actual primer ministro, Keir Starmer.
Burnham se impuso con casi el 55% de los votos, superando en más de 9.000 sufragios a Rob Kenyon de Reform UK, una formación antiinmigración. Su discurso tras conocerse los resultados fue categórico: “Todo el mundo sabe que la política no funciona”, señaló, antes de añadir que “esta noche podría, solo podría, ser el punto de inflexión”.
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El nuevo diputado laborista insistió en que su partido tiene “una última oportunidad para cambiar” y recobrar la confianza de la ciudadanía. En ese sentido, propuso “construir una nueva política basada en la unidad y la esperanza, alejándonos del camino que nos lleva a una política oscura y divisiva como la que vemos en Estados Unidos”.
Burnham evitó limitarse a celebrar su regreso al Parlamento. El “Rey del Norte”, como se lo conoce, subrayó su voluntad de liderar el país y replicar a nivel nacional el modelo de gestión que implementó en Manchester desde 2017.
La elección en Makerfield se convocó tras la renuncia de Josh Simons, quien dejó su escaño para facilitar el retorno de Burnham al Parlamento. La maniobra se interpreta como un movimiento estratégico dentro de un partido que, aunque gobierna tras la victoria electoral de 2024, atraviesa una etapa de creciente impopularidad.
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Starmer, por su parte, vio caer su popularidad en los últimos meses, incapaz de cumplir con las expectativas de crecimiento económico, mejora de los servicios públicos y alivio del costo de vida. Los errores políticos, entre ellos el polémico nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos, exacerbaron el malestar interno.
El sistema parlamentario británico permite a los partidos cambiar de líder a mitad de mandato: basta con que un diputado cuente con el apoyo de una quinta parte de la bancada laborista, es decir, 81 diputados, para desafiar al primer ministro.
En mayo, el ex secretario de Sanidad Wes Streeting dimitió y lanzó una crítica contra el Gobierno laborista: “Donde necesitamos visión, tenemos un vacío”. Esta renuncia se sumó a los malos resultados en las elecciones locales, que llevaron a varios diputados a pedir la salida de Starmer. Streeting reafirmó el martes pasado su disposición a competir por el liderazgo si Starmer no renuncia voluntariamente: “Tendrá que haber una contienda, y yo estaría preparado para ello”.
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La victoria de Burnham incrementa la presión para que Starmer abandone el cargo. Mientras Streeting cuenta con apoyo entre sus pares, analistas como Rob Ford, de la Universidad de Mánchester, consideran que Burnham es el sucesor más probable. Ford explicó que “la presión sobre Starmer será muy difícil de resistir” tras el regreso de Burnham al Parlamento, en diálogo con Associated Press.
Ante la posibilidad de una pugna interna, Starmer intentó mostrarse firme. “Lucharé si hay un desafío”, afirmó en la cumbre del G7 en Francia a inicios de semana. “Obtuvimos un resultado significativo en las elecciones generales de 2024, con un mandato para impulsar el cambio. No voy a renunciar a ello”.
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Starmer incluso sugirió que podría ofrecerle a Burnham un puesto en el Gabinete y aseguró: “Quiero que tenga un papel importante en el gobierno”. Sin embargo, los allegados de Burnham dejaron claro que él no está interesado en esa alternativa.
Burnham, en un vídeo grabado durante los comicios, dijo que Makerfield ofrecía a sus habitantes “la oportunidad de escribir un nuevo guion”. Su promesa central es llevar el “manchesterismo” —su modelo de gestión— a escala nacional.
La presión sobre el primer ministro podría aumentar si miembros del Gabinete dimiten o amenazan con hacerlo, forzando así un relevo. El desenlace podría ser una contienda abierta o una transición pactada, según la percepción de la fuerza de Burnham frente a otros potenciales aspirantes.
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La derrota de Reform UK en Makerfield, según Ford, refuerza la posición de Burnham como figura clave para la renovación laborista. “El mensaje que puede transmitir es: ‘Nadie más podría haber ganado ese escaño. Yo lo gané. Aporto algo único. Aporto la capacidad de renovar nuestro atractivo’”, concluyó el politólogo.
El lunes, Burnham viajará a Londres para jurar su cargo y se espera que solicite una reunión con Starmer, en la que buscará persuadirlo de que fije su retirada y un calendario de transición en el liderazgo laborista.
(Con información de Associated Press)
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